Reabrió sus puertas el mítico Maracaná de Brasil
Reabrió sus puertas el mítico Maracaná de Brasil

Tras dos años y medio de reforma, el mítico estadio Maracaná de Rio de Janeiro fue reabierto la noche de este sábado entre algunas protestas, para un partido de exhibición que sirvió como prueba para la Copa Confederaciones de futbol en junio y el Mundial Brasil-2014.

El renovado escenario, cuya concesión genera críticas, acogió un juego entre los «amigos» de los exatacantes y campeones mundiales Ronaldo y Bebeto, ante unos 25.000 espectadores, el 30% de su capacidad.

Las graderías del Maracaná, que acogerá las finales de los dos torneos, fueron ocupadas en su mayoría por los trabajadores responsables de las obras y sus familias.

«Quiero felicitarlos a todos, son héroes por la reforma del estadio. Está lindo. ¡Felicitaciones!», dijo Ronaldo dirigiéndose a los obreros antes de comenzar el segundo tiempo de este partido que terminó 8-5 a favor de sus «amigos».

El Fenómeno, campeón mundial en 2002, marcó dos de los ocho goles, uno de ellos lo hizo con calidad de sus momentos de gloria.

«Este es el mayor palco en el que jugué en la vida. Jugar en el Maracaná siempre fue muy especial», dijo por su parte Bebeto -campeón del mundo 1994-, que integra, junto a Ronaldo, el Comité Organizador Local (COL).

La presidenta Dilma Rousseff y el exmandatario Luiz Inacio Lula da Silva estuvieron entre los invitados junto a otras autoridades.

Protestan contra la Copa del Mundo
Protestan contra la Copa del Mundo
«No a la privatización»

Un centenar de manifestantes fue replegado por la policía con gas lacrimógeno. Protestaban nuevamente contra el proceso de privatización del estadio de propiedad de la gobernación. Dos consorcios se disputan la concesión del escenario por 35 años.

Una de las manifestantes era una mujer desnuda que tenía escrito con letras negra en el torso Fuck the World Cup (Que se joda la Copa del Mundo). Para sacarla del perímetro del estadio, dos guardias privados la arrastraron por el suelo, constató la AFP.

En las pancartas se pedía la salida del gobernador de Rio Sergio Cabral, promotor de la privatización.

En las tribunas, tres jóvenes sorprendieron con una gran pancarta blanca que en letras verdes pedía «No a la privatización y demoliciones», en alusión a los desalojos de predios aledaños, incluido el tradicional Museo del Indio.

«Queremos alertar lo que está pasando. La privatización convierte al futbol en algo de élite, deja de ser del pueblo y de la mayoría», dijo a la AFP Amanda Asunçao, de 32 años, mientras sostenía el telón.

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Millonaria reforma

El Maracaná reabrió sus puertas después de ser sometido a una profunda renovación que alteró el aspecto de uno de los templos del futbol, célebre por la final de la Copa del Mundo de 1950.

De ese año data el famoso Maracanazo, como pasó a ser recordada la victoria 1-2 de Uruguay sobre Brasil ante unos 200.000 espectadores.

El acto de reapertura estuvo precedido por espectáculos musicales de cantantes brasileños.

Las obras, por unos 860 millones de reales (430 millones de dólares al cambio actual), están concluidas en un 97%. La reapertura del estadio estaba prevista para diciembre de 2012, pero fue postergada tres veces entre otras por una huelga de trabajadores.

Del viejo estadio, construido para el Mundial de 1950, queda sólo el recuerdo. Ya había pasado por algunas reformas que redujeron su capacidad de los 200.000 a 82.238 espectadores; hoy quedó con 78.639 sillas.

Se cambió todo: gramado, redes, arcos, vestuarios, sistema de audio y video -con cuatro nuevas pantallas- e iluminación.

Del viejo Maracaná de 1950 queda solo el recuerdo...
Del viejo Maracaná de 1950 queda solo el recuerdo…

«Fue un buen test, pero aún tenemos cosas que arreglar. Una de ellas son las bombas de agua que dejaron algunos baños sin abastecimiento. Uno de los ascensores no funcionó, de los cuatro que probamos. El saldo, sin embargo, es positivo», dijo Icaro Moreno, presidente de la empresa de Obras Públicas del estado.

Una segunda prueba está prevista para el 15 de mayo con 50% de capacidad, antes de la inauguración oficial, el 2 de junio, con un partido amistoso entre Brasil e Inglaterra.

El escenario acogerá tres juegos de la Copa Confederaciones que se disputará entre el 15 y 30 de junio, incluida la gran final.