Vaya partido que brindaron Espanyol y Mirandés esta noche en Cornella el Prat, y es que el sueño de seguir creciendo en Copa para los visitantes, los lanzó a jugarse la vida en cada pelota disputada.

Este día, en juego correspondiente a la ida de los cuartos de final de la Copa del Rey, nadie se imaginaba, a pesar del buen rendimiento del Mirandés en la ronda anterior, que se iban a poner en un plan intratable nuevamente, y es que en una cancha donde ni el Barcelona pudo ganar, se antojaba complicado creer lo que estaba sucediendo.

Sí, el Mirandés llegó a tener 0-2 al Espanyol a falta de cinco minutos, parecía que todo estaba escrito, incluso la afición se estaba yendo del estadio, pero en el futbol nada está escrito y en cuestión de muy pocos minutos, los Periquitos le dieron la vuelta a la tortilla.

Sí, una voltereta de esas inolvidables, de capítulo, se vivió este martes en medio de un marco tenso, ansioso y desesperado, lleno de polémica, con errores defensivos y también algunos arbitrales, y es que la derrota para los de la segunda división B, se vio empañada con algunos fallos del silbante, dos penales que no les marcaron y un gol que aun se discute si es posición adelantada o no, precedida de un despeje largo y que significó el inicio de la remontada periquita.

Sin embargo, al Mirandés también le faltó poner la «cereza en el pastel», redondear el juego, y es que con dos goles de ventaja debieron cuidar el marcador, acabarse el tiempo, sacar «el colmillo». Pero no, les metieron el primero al 85 y se perdieron en la cancha. De repente surgieron los errores infantiles, dignos de un equipo de segunda B que no tuvo la paciencia para agarrar la pelota y seguir haciendo lo que los tenía en los cuernos de la luna.

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No, llegó el 2-2 al 87 y el tercero al 89, increíble voltereta del Espanyol que lucía muerto cinco minutos antes, cometiendo errores terribles como el de Jordi Amat quien regaló el balón a Pablo Infante para que la visita se pusiera 0-2 en su momento.

Los jugadores del Mirandés se despertaron del increíble sueño poquito antes del minuto 90 y se toparon con la dura realidad, esa que duele, que pega y que a veces parece injusta, pero que no se equivoca tampoco.

La eliminatoria está abierta, pues ahora el Espanyol visitará a su rival de esta noche en siete días, que deberá salir con la misma actitud de hoy y a dejar este capítulo doloroso en el olvido si es que desea avanzar a la siguiente ronda.

Moreno jugó los 90′, se estaba viendo igual de mal que todos, aunque el triunfo a final de cuentas, limpia un tanto la imagen de los jugadores periquitos