Será el primer duelo entre ambas escuadras posterior al conflicto armado
Será el primer duelo entre ambas escuadras posterior al conflicto armado

En actividad del grupo A de la eliminatoria europea, ambas escuadras se miden por primera vez desde el conflicto serbo-croata (1991-1995), en los años de la descomposición de la extinta Yugoslavia. No habrá hinchas visitantes en los juegos de ida y de vuelta. Calificado como partido de alta tensión, croatas y serbios pelearán en la cancha por tres puntos fundamentales en sus aspiraciones mundialistas.

Sí, el futbol ha estado marcado desde siempre por los grandes acontecimientos que han afectado para bien o para mal, la historia del mundo.

Relatos fantásticos del balón relacionados con hechos dramáticos y héroes deportivos han salido a la luz con el correr irremediable del tiempo, y es que el futbol está inmerso en la sociedad, forma parte de la vida misma del ser humano y, para muestra, lo que este viernes se vivirá en Croacia, cuando el choque entre las representaciones deportivas de dos países con historia bélica sugiera un llamado a la paz total y no un pretexto para revivir odios, heridas que no han cerrado por completo y dolores profundos.

HISTORIA DEL CONFLICTO:

La crisis económica que azotó a Yugoslavia por allá de los setentas y ochentas, agudizó las tensiones existentes entre las entidades del norte, centro y sur del país. Eslovenia y Croacia, los ricos del norte; en el sur, Montenegro, Kosovo y Macedonia, los empobrecidos; y en el centro Bosnia-Herzegovina y Serbia, que para entonces estaba pendiente de todo esbozo de movimiento en la región, pues ya existían marcadas tendencias nacionalistas con intenciones claras de imponer aspectos políticos y culturales por toda la entidad.

Fuerzas croatas tratan de repeler el ataque serbio
Fuerzas croatas tratan de repeler el ataque serbio
Así, los serbios que vivían en Croacia iniciaron en abril de 1991 los primeros movimientos de secesión promovidos desde Belgrado por el gobierno encabezado por Milosevic y que condujeron a la autoproclamación de la República Serbia de Krajina. Este hecho no fue bien visto por el gobierno croata al considerarlo una rebelión en todos los sentidos, asunto que finalmente marcó el inicio de la Guerra de Independencia en las áreas del país en las que existía un sustancial porcentaje de población étnicamente serbia.

Los serbios contaban con el apoyo del Ejército Popular Yugoslavo, situación que los impulsó a pelear con certezas grandes de triunfo. Por su parte, el bando croata apuntaba a establecer soberanía para su República, mientras que los serbios buscaban extenderse por toda la entidad o, en su defecto, ubicar en esa región una minoría serbia pero influyente. Cabe mencionar que los conflictos étnicos entre ambos ya tenían capítulos anteriores. Las unidades militares croatas habían practicado la limpieza étnica con la población serbia, en parte por represalias, pero con toda la intención de constituir un estado-nación étnicamente puro. Así que víctimas tampoco eran, aunque el hecho de no estar preparados para enfrentar un conflicto mayor como el que se les estaba presentando los hizo quedar ante la opinión pública como los buenos de la historia.

Las guerras, que resultaron impactantes por su brutalidad en tiempos modernos, fueron los conflictos más sangrientos en suelo europeo desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Se dice que en total fueron 200 mil las muertes a raíz del conflicto, y cerca de tres millones más despojados de sus hogares, quedando desprotegidos y a su suerte.

Los combates en Croacia acabaron en 1995, tras dos operaciones rápidas del Ejército Croata, de nombre en clave Operación Flash y Operación Tormenta, en las que consiguieron recuperar todo su territorio excepto la zona bajo control de la ONU del Sector Este. Todos los serbios de estas zonas pasaron a ser refugiados. El Sector Este se controló por la administración de la ONU y fue reintegrado pacíficamente a Croacia en 1998.

La histórica patada de Zvonimir Boban
La histórica patada de Zvonimir Boban
El PARTIDO QUE DIO ORIGEN A LA GUERRA DE LOS BALCANES:

Durante décadas fue considerado el clásico de la liga yugoslava, pero actualmente aquel partido entre Dinamo de Zagreb (croata) y Estrella Roja de Belgrado (serbio) se ha convertido en el símbolo de la sangrienta guerra que vivió la región de los Balcanes en los años 1990.

Aquel partido no podía llegar en peor momento: justo dos semanas antes del 13 de mayo de 1990, fecha en la que los partidos favorables a la independencia de Croacia ganaron las primeras elecciones multipartidistas celebradas en la república yugoslava. Eso alimentó las tensiones étnicas entre Zagreb y Belgrado, que se oponía al desmantelamiento de la Federación Comunista Yugoslava.

Los dos equipos eran conocidos por el extremismo de sus seguidores. Los Delije (algo así como “tipos duros”) se convertirían más adelante en el cuerpo de los paramilitares serbios que lucharon contra Croacia y Bosnia-Herzegovina.

Los Bad Blue Boys (los “chicos malos azules”, por los colores de su equipo) del Dinamo eran, por su parte, defensores a ultranza de la independencia de Croacia.

La tensión fue en aumento incluso antes del inicio del partido. Se percibía en el ambiente un aire de peligro, de amenaza, de disturbios y es que ante el momento político que se vivía, una chispa fue suficiente para encender el fuego total.

Las peleas en las calles fueron frecuentes pese a la fuerte presencia policial. Se estima que 3.000 seguidores del Estrella Roja viajaron a Zagreb desde Belgrado, muchos de ellos dispuestos a provocar altercados.

Las aficiones llenaron las gradas del estadio Maksimir de Zagreb, con los seguidores del Estrella Roja entonando cánticos nacionalistas y los del Dinamo respondiendo con insultos.

Los Delije arrancaron asientos y los lanzaron contra seguidores locales. La policía, pese a que su presencia era numerosa, sorprendentemente no actuó.

Cuando los hinchas serbios rompieron las vallas de protección, los rivales saltaron por ellos. En lugar de separar a ambas aficiones, la policía se dedicó a cargar y perseguir a los seguidores croatas. Los enfrentamientos se trasladaron al terreno de juego y fue entonces que se desató el infierno.

Durante un rato “no se podía ver el césped, puesto que todo estaba cubierto por ladrillos y escombros de las gradas”, recuerda Vlado Capljic, jugador del Dinamo en aquella época.

Pero el entonces futbolista del Dinamo y uno de los mejores jugadores croatas de la historia, Zvonimir Boban, que sólo tenía 21 años, vio cómo un agente de la policía apaleaba brutalmente a un hincha local. Boban fue hacia el policía y le golpeó con una patada propia de un karateca, derribándole y permitiendo al seguidor que pudiese escapar.

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La muchedumbre comenzó a corear “Boban, Boban” y a gritar “asesinos” cada vez que la policía cargaba contra los aficionados, recuerda, Dean Bauer, entonces un estudiante de 23 años. “Fue grotesco: la música continuaba sonando y el speaker leía anuncios como si nada estuviese ocurriendo”, añade Bauer.

Los jugadores del Estrella Roja fueron evacuados del terreno de juego. Casi hora y media después, la policía utilizó gases lacrimógenos para dispersar a la multitud y escoltar posteriormente la salida de los hinchas serbios.

La patada hizo de Boban un héroe nacional y muchos croatas vieron en él el símbolo del descontento de Zagreb con el dominio político de Belgrado en la antigua Yugoslavia.

“Ciertamente marcó mi vida y mi carrera deportiva, fue como si madurase de la noche a la mañana”, declaró Boban sobre este incidente en una entrevista en 2002.

La leyenda del futbol serbio Dragan Dzajic dijo que no creía que pudiese estallar la guerra en aquella Yugoslavia hasta aquel partido. “Después del encuentro, era claro para todo el mundo lo que ocurriría”, declaró Dzajic.

Un total de 117 policías, 39 seguidores serbios y 37 croatas resultaron heridos. Más de un centenar de hinchas fueron detenidos.

Un año después, en la primavera de 1991, estalló la guerra en Croacia, la primera de una serie de conflictos que acabaron con la desintegración de Yugoslavia.

AMIGOS Y RIVALES:

El conflicto entre croatas y serbios ha trascendido al deporte de manera irremediable y es que después de formar parte de un mismo equipo o selección, algunos de ellos tuvieron que ser rivales tras el conflicto armado. Sin embargo, hay un capítulo sobre la duela que bien vale la pena recordar y dejar como testimonio de lo que en esos años se vivía y que refleja fielmente la tensión con la que los deportistas croatas y serbios jugando para Yugoslavia aún, vivían a cada momento.

Vlade Divac y Drazen Petrovic:

La selección de baloncesto de República Federal Socialista de Yugoslavia contaba con dos cracks de la duela, dos amigos entrañables: Vlade Divac (Serbia) y Drazen Petrovic (Croacia). Fueron parte del equipo nacional que ganó la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de 1988, el campeonato de Europa en 1989 y el campeonato del mundo en 1990 en Argentina. Junto a Toni Kukoc, Dino Radja, Zarko Paspalj, entre otros, fueron parte del llamado Dream team europeo de Yugoslavia.

Drazen Petrovic y Vlade Divac festejaban el triunfo sobre los rusos en el Mundial de Argentina en 1990, pero un acontecimiento fracturó aquella relación para siempre. Cuando se terminó el partido, un espectador se aproximó al festejo del equipo yugoslavo. Tenía una bandera croata en su mano. Divac (Serbia) se la quitó de muy mala gana y la tiró al suelo. Después le exigió salir de la duela no de muy buena manera y le recordó que la bandera que representaba a todos los jugadores era la de Yugoslavia. Él aclararía luego que quería festejar como un grupo unido bajo una misma bandera.

A Petrovic (croata) no le sentó muy bien la manera de actuar de Divac, pues se sintió ofendido y herido en su orgullo con aquella reacción airada de su compañero de Selección. El desencuentro fue premonitorio. Un año después, las entrañas de Yugoslavia comenzaron a desgajarse irremediablemente y ambos jugadores terminaron su amistad cuando coincidieron en la NBA.

Dejan Lovren y Milan Bisevac:

Amigos entrañables y compañeros de equipo en el Olympique Lyonnais, sin embargo, el duelo de este viernes los pondrá cara a cara y con el orgullo de sus respectivas naciones por delante.

El croata Dejan Lovrn y el serbio Milan Bisevac no se enganchan con el entorno que rodea al duelo y, por el contrario, resaltan su amistad y buena relación, aunque claro está, en la cancha serán rivales deportivos solamente:

“Dejan y yo somos muy amigos. Él me ha facilitado muchísimo mi adaptación, porque hablamos la misma lengua. Es un tipo genial, además de ser un jugador formidable. Nuestras familias se ven con mucha frecuencia; comemos la una en casa de la otra. Pero nunca hablamos de lo que pasó”, contó Milan Bisevac. “Es como si nos conociésemos de siempre”, subrayó Lovren. “Es un verdadero placer tenerlo en nuestro equipo y, encima, a mi lado en el centro de la defensa”.

“Se trata de un encuentro muy importante, en el que hay en juego más que tres puntos”, resaltó el croata Lovren en relación al duelo, en una entrevista para el portal FIFA. “Es un sueño aspirar al Mundial”, señaló Bisevac, mientras su colega lo definía como “algo con lo que llevo pensando desde que era muy pequeño”. Ambos coincidieron que el juego se debe preparar como cualquier otro de eliminatoria donde se juegan tres puntos y nada más.

Dejan Lovren y Milan Bisevac, un ejemplo para el mundo
Dejan Lovren y Milan Bisevac, un ejemplo para el mundo

¿CÓMO LLEGAN?

En el plano deportivo, ambos equipos se juegan gran parte de sus opciones de estar en la cita mundialista de Brasil de manera directa: tras cuatro partidos, Croacia comparte liderato del grupo A con Bélgica con un total de diez puntos, mientras que Serbia sólo suma cuatro unidades y empata en la tercera posición con Macedonia.

PRONÓSTICO:

Sin duda alguna Croacia luce favorito para salir airoso, juega en casa y con el apoyo de su público, además sin hinchada visitante, pues debido a lo peligroso que podría resultar juntar a las aficiones la UEFA ha decidido que no viajen a la cancha rival. Su mejor futbol mostrado hasta ahora es el argumento más sólido para que el equipo de Modric y Mario Mandzukic se lleve los tres puntos y dé un paso de gigante rumbo a Brasil 2014. Sin embargo, los Serbios tendrán mucho qué decir al respecto, y es que es obvio, se juegan tres puntos y quizás un poquito más.

Pero decidan ustedes:

¿Cómo finalizará este partidazo?

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