Cada que un jugador comete una falta que, por su dureza y agresividad, parece merecer algo más que la sola expulsión del partido, se dice que es «de cárcel»; esta vez podría aplicarse literalmente con el peruano Paolo Guerrero.

Tras la durísima entrada sobre el portero del Stuttgart, Sven Ulreich, que le costó al peruano la tarjeta roja y una sanción de ¡ocho partidos!, ahora podría encarar acusaciones criminales por la violenta falta. En ese partido, su equipo, el Hamburgo, cayó 4-0 ante Stuttgart.

El fiscal de Hamburgo, Wilhelm Moellers, dijo que se levantaron varias querellas criminales contra el peruano, por lo que las autoridades alemanas están analizando si le radican cargos por agresión.

Moellers indicó que la investigación podría demorar algún tiempo. Hay que recordar que no es la primera vez que Guerrero se muestra indisciplinado, pues en abril de 2010 fue multado con 100 mil euros (130 570 dólares) por lanzarle una botella a un fanático.

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