Una vez que se fue Pellegrino y llegó Valverde al banquillo, Valencia se acostumbra a ganar. No solamente se trata de triunfos basados en el resultado, sino que los crea, los propone. Del equipo incierto que arrancó la temporada al actual hay mucha diferencia. Al menos como local no escatima, no confunde; ataca.

Ahora su víctima fue Sevilla, una escuadra que saltó a la cancha de Mestalla para poner el camión atrás y en el mejor de los casos cruzar la mitad del campo con pelotazos. Valencia no se asustó ni se desesperó ante el parado defensivo del rival pues logró romper el candado en varias ocasiones.

Con dos goles, Roberto Soldado (50′, 88′) se encargó de concretar el triunfo sobre los pupilos de Michel. Sin embargo bien pudieron caer más tantos. Con marco abierto, tras una mala salida del arquero López, Ricardo Costa desperdició un cabezazo (anotación segura) mandando la pelota a saque de meta. Soldado pudo haber conseguido su triplete y en un mano a mano con López estrelló el esférico en el cuerpo del portero.

Por su parte, Andrés Guardado se ha encontrado bien en la posición de lateral izquierdo. Defiende atacando. Evita recorridos hacia su zona baja preocupando a los contrarios con sus movimientos al frente; se desenvuelve como una especie de ganzúa para jalar marca, tocando hacia adelante, permitiendo así la apertura de espacios para sus compañeros. Disputó los 90 minutos.

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