Apenas hace unas horas Jorge Vergara se encargó de desbaratar la imagen de Fernando Quirarte como director técnico, dando a entender que fue un error grave haberle entregado a las Chivas y peor aun, lo tachó de irresponsable por haber renunciado sin haber hablado previamente con la directiva.

Este tipo de polémicas son ya toda una tradición siempre que Jorge Vergara decide dar de baja al técnico en turno, siempre termina hablando de lo que no se hizo, y la búsqueda del culpable se reduce únicamente al estratega en cuestión.

La situación con Jorge Vergara nunca va cambiar. El carrusel de entrenadores seguirá girando sin parar con él, pues cierto es, que para el dueño de las Chivas, los trabajos a largo plazo no son factibles, y es que si su equipo tiene altibajos, inmediatamente aniquila al técnico que esté, al final es la solución más rápida y sencilla que puede haber.

Tampoco podemos negar que Quirarte haya fracasado en su intento, es verdad que el equipo vino a menos una vez que éste tomó las riendas del Rebaño, el problema es que según las palabras del propio Vergara, le entregaron un Ferrari a Quirarte… ¿entonces, para qué cambiar de piloto? ¿No les suena absurdo?

Pónganle el nombre que quieran, al final Jorge Vergara siempre hace lo mismo, le vale quien sea el guillotinado, mientras su protagonismo no se extinga, todo está bien, y ojo, que el próximo entrenador de las Chivas, quien quiera que sea, tendrá que lidiar con esto.

Quirarte fue azotado terminando el torneo pasado por Vergara y aun así decidió seguir, dejando su dignidad expuesta ante uno de los personajes que mejor exhibe a sus ex colaboradores, sean directivos, técnicos o jugadores.

Lee también   Martins paga su propia claúsula para poder salir del Levante

Al final, cada quien tiene lo que se merece dicen por ahí, aunque cuando está Vergara presente casi siempre todos terminan mereciendo el peor de los tratos.

Quirarte hoy, es la prueba más reciente…