Algunos son de los mejores jugadores de la historia, dentro del top 10, fácilmente… otros no están tan arriba, pero merecen ser recordados por su estilo de juego. Hoy, en FutbolSapiens, te traemos 10 enganches que maravillaron al mundo.

10 Enganches que Maravillaron al Mundo

10 Enganches que Maravillaron al Mundo coLUMNA DE 10

Aún en tiempos donde predominaba el fútbol a alta velocidad, él prefería ir con calma, disfrutando del paisaje, en lugar de preocuparse por el destino al cual se dirigía. Juan Román Riquelme es su nombre, algunos lo llaman “el último 10”. Él era capaz de cobrar los tiros libres como pocos, y en su país la gente lo idolatra. Riquelme manejaba los tiempos de sus equipos a placer en algunas ocasiones hacía ver mal a otras estrellas que tenían aún más nombre que él. Hubo quienes lo tacharon de pecho frío, pero hubo quienes disfrutamos de sus goles, sus pases y maravillas con la pelota, como aquel túnel infame a Mario Yepes.

 

Éste que viene a continuación, no es el clásico diez argentino ni brasileño… vaya, ni uruguayo. El tipo es de Colombia, no tiene el clásico pelo lacio de futbolista profesional, sino un tremendo afro amarillo, y un bigote poco estético. A Carlos Valderrama le apodan “El pibe”; y para mi gusto, nunca vi pases filtrados tan bien hechos como los suyos. Él pocas veces en su carrera hizo un sprint, y la verdad es que con semejante inteligencia para el juego, la mayoría de las veces no era necesario hacerlo. Carlos robó miradas del mundo entero en Italia 90 y Estados Unidos 94.

 

Michael Laudrup era como una versión retro de lo que es hoy Andrés Iniesta, bastante parecida su forma de juego, pero aún mejor el danés, en mi opinión. Él gozaba de una técnica individual excepcional, sin caer en el egoísmo, pues era un gran creador de jugadas también. Era capaz de embarrar rivales en el campo con un solo movimiento, jugaba y hacía jugar a los demás. Es uno de los pocos jugadores que pueden decir que jugaron con Real Madrid y Barcelona. Cabe decir también, que es el mejor jugador en la historia de Dinamarca, y su hermano Brian, era también muy bueno.

 

“En los años 60, el mejor era Pelé. En los 70 Cruyff, en los 80 Maradona. Y en los 90, Laudrup” –Franz Beckenbauer

 

Parte de un AC Milan que marcó época en Europa, excelsa conducción de pelota, gran pasador y buen remate a puerta. Los pases de taquito y el recorte eran su mejor carta de presentación. Manuel Rui Costa es un jugador un tanto olvidado por la mayoría de los aficionados de hoy en día, eso no se puede permitir. Hay quienes no lo saben, pero verlo jugar junto a Figo en la selección portuguesa era un deleite… y ni se diga en el Milan junto a Pirlo y Seedorf, creo firmemente que él fue una gran influencia para el brasileño Kaká en sus inicios, pues tienen estilos parecidos.

 

Sí, éste sí era brasileño, pero no era un morenazo como estamos acostumbrados. Era descarado, tenía velocidad, potencia, regate, zurda, derecha, tiro libre… “El Pelé Blanco” era su apodo, conocido como Zico. Él era capaz de burlar al equipo entero, con todo y portero. Hay quienes afirman también que es el mejor de la historia, y la verdad es que cuando ves sus videos, no es exagerado decirlo, aunque hay algunos jugadores que están por encima de él.

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Lo apodaban el ‘burrito’ y era la contraparte de Riquelme en River Plate, también fue su antecesor en la selección albiceleste. Ariel Ortega era magia, arte, descaro; era técnica, pasión y creatividad sobre la cancha. Lo mismo le daba poner el pase de gol o definir con una vaselina a larga distancia, todo se le hacía fácil. Ariel es uno de los que más alegrías le han dado al cuadro millonario. Él era una gran combinación de fuerza y técnica, que resultaba letal para los rivales. La verdad es que después de él, River ya no ha tenido otro igual…

 

Su técnica es envidiable, y aunque está retirado, sigue siendo capaz de dar cátedra en los entrenamientos. Lo ganó todo con club y selección; Zidane era una combinación excelsa de talento y garra, no solo sabía jugar, sabía ganar partidos y campeonatos.

La velocidad estaba lejos de ser su mejor arma, pero sin problemas bajaba un pase de 50 metros con gran potencia, su regate y movimiento de cadera rompieron cinturas en cualquier cancha donde se paró. Más allá de hablar de sus logros, prefiero hablar del gusto que era verlo desplegar su fútbol sobre el césped, él sí que era un artista.

 

Y después de Zidane, llegó un mago brasileño… lo que Ronaldinho hizo con la pelota durante algunos años fue un parteaguas en el fútbol mundial, hubo un antes y un después de él. Lo que hizo con Barcelona no es poca cosa, y en su selección fue parte importante del último mundial que ganaron. Él hacía cosas sobrenaturales, tiros libres impresionantes, regates como nunca se vieron antes, él estaba en todos los comerciales de Nike porque su talento era de otro mundo. Técnica individual combinada con velocidad y potencia; nunca vi a nadie disfrutar el fútbol como a Ronaldinho.

 

Me atrevo a decir que nunca se ha visto un jugador con la inteligencia de Johan Cruyff sobre un campo de fútbol. Los que más saben le atribuyen lo que se conoce como “fútbol total”; pero eso queda de lado, yo habría sido más que feliz de verlo jugar, la selección holandesa nunca volverá a jugar como lo hacía con él. Johan Cruyff era ese, aquel al que siempre querían marcar los mejores defensas; aquel que siempre quería la pelota; aquel crack al que siempre pateaban porque no podían quitarle un balón… aquel capaz de desarrollar jugadas que para muchos solo existían en la mente.

 

No podía faltar… le apodan “El Diez”, “D10S”, “El Pelusa”; da igual. Es casi imposible hablar de fútbol sin hablar de Diego Armando Maradona. Y verdaderamente sí es imposible hablar de los “enganches” sin mencionar su nombre. Diego solamente jugaba con la zurda, y con esa le bastó para conquistar el mundo entero con una pelota. Diego controlaba el balón como nadie nunca lo hizo, su capacidad para conducirlo a velocidad, pegado al pie y con la cabeza levantada no tiene igual. En serio, no tiene… Él no calentaba como los mortales, él tomaba una pelota y se ponía a dominarla de manera impresionante; el simple hecho de verlo antes del partido con el balón, ya valía la entrada al estadio.