22 de Junio de 1986. Columna inicialmente publicada hace 3 años, pero que no pierde vigencia histórica.

gol del siglo

El 22 de Junio de 1986, alrededor de medio día, vimos la prueba fehaciente de que el futbol es un acto divino que la mayoría de las veces se vulgariza. Aquel día una deidad más grande que cualquier humano, balón o efecto climático, se posó en medio del Estadio Azteca y brindó a los asistentes, presentes y futuros, la revelación: Cuando quiere, hace milagros en la cancha.

Ataulfo San Román, hijo de Dalia Mendieta y Arnulfo San Román, lo vio desde el estadio, coreando las cuatro sílabas de su nación como el que sabe que su voz es eterna, una voz eterna gritando y retumbando en ese estadio que antes había visto partidos del siglo y la consagración de un país como el rey del futbol, ese mismo estadio legendario estaba preparando el campo milagroso donde la divina presencia del infante Maradona pintaría el gol más memorable de ese y más siglos.

Vibrando de emoción lo veía desde lo más alto del estadio Sebastián San Román, el otro hijo de Dalia Mendieta, quien escapó junto a su madre de los abusos del señor Arnulfo San Román. Sebastián servía de gurú para sus amigos. Viviendo en un estado de profundo arrebato, tenía lapsos de emoción intensa con gritos infernales, compartidos con lapsos de calma brutal, de alguien que espera ver la máxima circunstancia para elevar sus plegarias y loores. Cuando el pibe de Villa Fiorito, que alguna vez soñó con ser futbolista profesional para poder darle a su familia lujos y bienestar, tomó la pelota, Sebastián fue el primero en brincar de su asiento, bajo ninguna circunstancia se perdería ese encuentro de Diego con los dioses.

Felix Andrade Fierro perdió la vista el 4 de Abril de 1981 luego de una patada de su hermano, quien le reventó la cara cuando buscaba despejar un balón. El viejo nunca dejó de buscar en las narraciones de futbol una salida a su imaginación, generalmente en su cabeza creaba epopeyas más grandes que las vistas en la cancha. Pero ese día extrañó un poco sus ojos, al escuchar la inolvidable voz de Víctor Hugo Morales relatando la proeza más grande de nuestros tiempos. El día que un Argentino le arrebataría a los ingleses su dignidad y su deporte.

Víctor Hugo Morales lo vio desde una cabina de transmisión con un micrófono en frente y su testimonio se convirtió en el más legendario que la historia del futbol nos ha dado. Un gol de divina manufactura sólo podía ser relatado de manera divina. La voz de Víctor y cada palabra que dijo sería inspirada por un Dios de la locución.

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“Ahí la tiene Maradona, lo marcan dos, pisa la pelota Maradona” Santiago de Liniers expulsa junto a su ejército a las fuerzas británicas, Maradona Igual los aleja del preciado balón argentino. “Arranca por la derecha el genio del futbol mundial. Puede tocar para Burruchaga…Siempre Maradona” El solitario Martín Fierro no ocupa a nadie para crear la Épica de su figura, Maradona no la va a tocar a Burruchaga, la zurda de Maradona no le va a prestar el balón a su derecha. “¡Genio! ¡Genio! Ta, ta, ta, ta, ta… ¡Gol! ¡GOOOOOOOOOOOOL!” José de San Martín gana en el combate de San Lorenzo y luego crea el ejército de los andes para fundar patria sobre su caballo. Maradona ya creo una nueva insignia nacional al compás de sus regates. Tras la imagen inmortal de su recorrido cósmico, comienza el mito de la deidad maradoniana. El primer discurso que Maradona recibiría por su calidad de sobrehumano de las canchas lo gritaría Víctor Hugo Morales.

“¡Quiero llorar! ¡Dios santo, viva el fútbol! ¡Golaaaaaazo! ¡Diegooooool! ¡Maradona! Es para llorar, perdónenme, Maradona en recorrido memorable, en la jugada de todos los tiempos: barrilete cósmico ¿De qué planeta viniste para dejar en el camino a tanto inglés, para que el país sea un puño entero apretado por Argentina? Argentina 2, Inglaterra 0, ¡Diegol! ¡Diegol! Diego Armando Maradona. Gracias, Dios, por el fútbol, por Maradona, por estas lágrimas, por este Argentina 2… Inglaterra 0” Tan inmortal como el acto de Maradona, fue la voz que lo narró.

El mismo pibe que había nacido con una zurda invaluable corría con el balón amarrado a su pie. Esquivaba ingleses y los dejaba en el recuerdo de la historia por siempre, convertía el pasto en una hoja de papel dispuesta a recibir los trazos de Borges.

Los Dioses locos y muertos que crearon este arte llamado futbol, abrieron un poco sus ojos para ver a Dieguito subir a su olimpo con la destreza de un mago, anotando un gol que bien podría valer dos o cien.

Hay quien demerita su majestad diciendo que seis minutos antes marcó gol con la mano. Hay quien dice que Gardel no es Argentino por que nació en Francia.

Que Dios me perdone lo que voy a decir, contra Inglaterra, hoy, aún así, con un gol con la mano ¿qué quiere que le diga?

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