Aliou Cissé y la revolución en el fútbol de Senegal

Ya lo deben haber leído: Aliou Cissé,  jugador y férreo central  en su momento del PSG, entre otros, falló el penal decisivo de la final de la Copa Africana de Naciones de 2002 con su país Senegal y 20 años después, como técnico, le otorga el primer trofeo a su país en esta competición continental.

Su carrera como jugador, que lo llevó del Sedan al PSG pasando por Birmingham y Montpellier, finalmente terminó en 2009 en Nimes. Pero Aliou Cissé no tarda en volver a capacitarse. En 2012, se convirtió en asistente de Karim Séga Diouf, entrenador de la selección olímpica nacional de Senegal. En 2013, se quedó con el control exclusivo del equipo Sub-20 durante los Juegos de la Francofonía de 2013.

Lo importante fue lo que pasó en esos 20 años. La consolidación de un modelo que podría replicarse en un continente lleno de pobreza, corrupción, cambios constantes de gobiernos, guerras…

 

Fútbol con otros ojos

Aliou Cissé nació en Ziguinchor, en Casamance, en el sur de Senegal, el 24 de marzo de 1976. Cuando tenía 9 años, su familia emigró a Francia y se instaló en Champigny-sur-Marne en la región de París.

Aunque africano, Cissé creció en la estructura primera mundista del fútbol.  El 4 de marzo de 2015 llega la consagración: sucede al francés Alain Giresse al frente de la selección nacional. Senegal entonces acaba de experimentar una CAN humillante,

“Aliou Cissé, fue la elección de la afición de Senegal. Tras la CAN 2015, exigimos la salida de Alain Giresse. Pedimos acabar con los ‘magos blancos’ y nombrar a alguien de la región”, explica Salif Diallo, periodista senegalés a France 24. “Con él, Senegal se ha convertido en una máquina ganadora. Podemos no compartir la calidad del juego, pero Senegal gana a sus rivales. Cissé también ha acabado con los problemas extradeportivos que desviaron a la selección del fútbol».

“La selección está llena de jugadores que juegan en los clubes más importantes de Europa. Está muy apoyada por el gobierno y la federación. Nunca ha tenido tanta estabilidad”, concluyó el reportero.

Esto último es lo más importante. Con  la visión de trabajo europeo, Cissé tuvo un trabajo titánico para convencer que el modo de trabajo era otro. Que había que depurar estructuras, vicios. Llevó su tiempo pero valió la pena.

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Se empezó por monitorear jugadores nacidos en Europa, pero con raíces senegalesas. La estructura fue sólida, y se pudo contar con grandes figuras como Koulibaly o Edouard Mendy, ambos nacidos en Francia.

Cissé también ha sido héroe fuera de la cancha. Se encargó de organizar un partido para recaudar fondos para las víctimas del accidente de ferry en el que murieron 1.000 personas en Senegal en 2002. Once de ellos eran sus familiares.

Guerras ganadas

Más allá de la Copa Africana de Naciones ganada el pasado domingo, Cissé viene ganando guerras. Ya lo decía Liliam Thuram, ex defensor campeón del Mundo con Francia: “Hay menos entrenadores negros porque creen que somos estúpidos.  Cuando era joven había gente que pensaba que los negros no podíamos ser defensas o porteros porque éramos fuertes y ágiles, pero no teníamos capacidad para concentrarnos”.

Han sido pocos entrenadores negros que han tenido oportunidad en Europa. En su momento Frank Rijkaard. Clarence Seedorf y algún otro por ahí.

Cissé fue el único entrenador negro en Rusia 2018 y uno de los cinco técnicos, en 24 participaciones subsaharianas en mundiales, en pertenecer a su país de origen.

“Soy el único entrenador negro del Mundial, pero la verdad es que estos debates me molestan. El fútbol es un deporte universal y el color de piel poco tiene que ver. Solo espero que se sumen más compañeros en un futuro y puedan dar el paso que he dado porque ya se ven muchos futbolistas africanos en las mejores ligas, pero falta dar ese paso en los banquillos”, dijo Cissé.

En lo estructural y táctico, esta versión de Senegal va mucho mejor que aquellas dirigidas por Europeos que se van rotando por todos los países, muchas veces sin dejar nada sembrado.

Cissé perdió la clasificación a octavos en Rusia con Japón por estar empatado a puntos y goles con Japón. Tenía más tarjetas amarillas y quedó fuera. Aceptó las reglas y siguió. Antes, en 2017, perdió la final con Argelia por un gol marcado al minuto 2 y que el rival supo sacarle provecho. Hoy, desde los penales, le tocó celebrar.