Así se preparó Enzo Pérez, el inusual arquero de River Plate

Si Enzo Pérez ya era un ícono del fútbol argentino y del River Plate (ganó con los franjeados la Libertadores de 2018 contra Boca), ahora se ha vuelto inmortal y ha pasado al rico anectodario del fútbol sudamericano al ser uno de los pocos en la historia en ser un arquero titular, demarcando otra posición.

El mendocino de 35 años fue la solución que encontró Marcelo Gallardo para la Copa Libertadores, en un partido crucial ante Santa Fe de Colombia. El cuadro bonaerense sufrió el contagio por Covid-19 de sus cuatro arqueros inscritos Franco Armani, Germán Lux, Enrique Bologna y el “Pibe” Petroli.

Fue un error de Gallardo: quizás con un poco de soberbia, no aprovechó al completo la opción de Conmebol de inscribir hasta 50 jugadores para la Copa Libertadores, media que era para prevenir un contagio masivo, tal cual como le ocurrió al “Millonario”.

Entonces, Gallardo ante los colombianos tenían solo 11 jugadores, sin cambios y ningún arquero disponible. Un futbolista de campo debía salir como cuidapalos titular. River insistió en inscribir a Leo Díaz, un jugador de una división inferior que por el mismo motivo, le tocó ser titular el fin de semana ante Boca Juniors y aunque el equipo perdió por penales, tuvo una actuación destacada. Conmebol negó la petición y se apoyó diciendo que debieron haber usado la opción de los 50 jugadores.

A Gallardo (de negro) la jugada le salió bien con Enzo Pérez (de verde)

Así se preparó

Sin más remedio, Gallardo probó cuatro de los once jugadores disponibles como porteros: Tomás Lecanda, Agustín Fontana, Milton Casco y Enzo Pérez. Este último, volante cinco en días normales, demostró mucha más personalidad en la arquería y fue el elegido por Gallardo. Recién se decantó por el mediocentro un día antes del partido, pues todo indicaba que Casco iba a ir al arco.

Pérez, encima, estaba lesionado, así que ser una opción de pase para la misma defensa. Lo primero que trabajó fue el saque largo. Gallardo le prohibió jugar en corto, pues aumentan los riesgos de lesión y ante la dificultad del plantel, lo más importante era el balón lejos del arco. Florituras, salir tocando, quedará para otro día.

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En segunda instancia, Pérez no es muy espigado, así que en el poco tiempo, trabajó calculando los centros para colgarse de la pelota y evitar remates. Sus compañeros arqueros, le enviaban mensajes explicando que no tuviera miedo a puñetear, que rara vez en una jugada así al arquero le cantaban falta.

Pérez, luego de ganar 2-1 con su equipo a los colombianos también explicó otro tema importante: “Me dijeron que siempre tratara de enfocarme en el punto penal y que cuando iba la pelota a los costados caminara en diagonal, pero con la adrenalina que tenía, me perdía un poco y me fijaba siempre en el punto del penal», agregó el volante.

El punto penal es importante por los centros y ahí Pérez tuvo bastante tino, tuvo buenas anticipaciones.

El resto del entrenamiento, según cuentan fuentes del equipo, se basó en estiradas y atajadas. Ahí saldría todo a la buena de Dios, pues los reflejos felinos no se adquieren de un día para otro. Era mejor enfocarse en los puntos que podía hacer bien.

Gallardo también le creó un dispositivo alrededor. Trabajó los centrales de forma que el juego aéreo no afectara mucho y muy importante: puso hincapié en colocar efectivos de quite en zona 14 (balcón del área) para evitar disparos a media distancia, muy apetitosos cuando el portero es inexperto. Santa Fe no pudo sacar provecho de esta circunstancia que parecía cantada de antemano.

Enzo Pérez se convirtió en la imagen de un River que se sobrepuso a todas las adversidades, y consiguió ganar un partido con un arquero fuera de contexto, dos debutantes juveniles y sin suplentes para quedar a un paso de la clasificación.

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