Boicot y muerte: los señalamientos a Catar 2022

El diario británico The Guardian destapó la caja de demonios: en febrero reveló en un extenso informe que 6.500 trabajadores, inmigrantes ilegales, habían muerto por las terribles condiciones laborales y las casi inexistentes medidas de seguridad en la obras de los estadios para albergar el Mundial de Catar 2022.

La principal causa de mortalidad es el fallo respiratorio y la insuficiencia cardiaca, muy relacionadas con las altas temperaturas. De hecho señalan que la ola de calor en 2019 fue una de las causas de mayor mortalidad. Otros fallecimientos tienen como causas las graves caídas, ahorcamientos o causas indeterminadas”, reseñó el rotativo hace semanas.

Las cifras, que también incluyen los trabajos para la construcción de aeropuertos nuevos, vías a estrenar y otras parafernalias, tiene a los migrantes de India, con 2.777 víctimas, como los más afectados. Nepal (1.641) y Bangladesh (1.018) le seguirían en este ranking sangriento.

La cifra puede ser mucho mayor: “La cifra de fallecidos seguramente sea mayor porque países como Filipinas o Kenia, que han enviado muchos trabajadores a Catar, no han facilitado los datos”, reseña la nota. Aparte, este número de fallecidos va desde 2010 hasta el primer semestre de 2020, así que hoy pudiéramos hablar de un número más grueso en tan escandalosa cifra.

¿A Haaland le convencerá un boicot?

Voces vikingas hacen eco

Aunque tímidamente, se va haciendo un “efecto bola de nieve” en cuanto a reclamos por esto. El recién ascendido en Noruega, el Tromso, alzó la voz en un comunicado:

“El Tromsø anima a la Federación Noruega de Fútbol a apoyar un boicot al Mundial 2022. Creemos que si Noruega se clasifica, debemos decir ‘no, gracias’ a viajar a Catar”.

Un palo no hace montaña y más si es un equipo chico. Pero inmediatamente, salió el Rosenborg, un grande de ese país (el más ganador, 26 ligas),  a tomarle la mano y hacer más fuerza. Luego se le unieron Odds Ballklub, Strømsgodset, Viking y Brann.

Y laselección noruega, que tiene a Erling Haaland como principal carta de presentación, no le quedó otra que sumarse.

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“La palabra diálogo es muy difusa y muy cobarde. Hay que presionar. Se deben tomar medidas directas para que se mejore la situación”, dijo Stale Solbakken, DT de los vikingos,  al canal noruego TV2. “Podemos hacer cosas que el mundo vea. El deporte debe enviar una señal”.

En el partido de hoy (miércoles)  contra Gibaltrar, si FIFA o UEFA no intervienen, la selección nórdica tiene planeado alzar la voz con una pancarta o de alguna manera.

Una federación más, grande, la holandesa, también expresó preocupación. La Federación Holandesa de Fútbol (KNVB) manifestó estar “completamente consternada” por el hecho de que más de 6.500 obreros migrantes en Qatar procedentes de India, Pakistán, Nepal, Bangladesh y Sri Lanka hayan muerto en la última década, según recoge AFP.

“La KNVB nunca estuvo a favor de realizar el Mundial en Qatar y desde luego no aprueba el trato que los obreros migrantes reciben ahí», señaló la federación.

También el capitán Georginio Wijnaldum arrojó “nosotros no escogimos ir a jugar a Catar”.

Activistas llevan años denunciando estas atrocidades

¿Reflexionarán?

Son voces de peso, protagonistas que se van sumando, para reclamar derechos a otros seres humanos y así, de alguna manera, apoyar a la gran cantidad de organizaciones no gubernamentales que han logrado algunas reformas pero no han sido suficientes.

Esta semana, Amnistía Internacional elogió “numerosas reformas positivas” que se han aplicado, si bien advirtió que “con frecuencia, no se implementan apropiadamente, y miles de trabajadores migrantes siguen sufriendo explotación y abusos”.

La FIFA no es tonta. Contrató un seguro de cobertura por 900 millones de dólares, para protegerse contra la potencial cancelación, posposición o reubicación de la Copa Mundial. Y esto se firmó antes de la pandemia. El  órgano mundial del fútbol espera que con la vacunación masiva global pueda asistir gente a los estadios y que las clasificatorias se den de la mejor manera. Y es que Infantino y compañía calculan que hay cerca de 4.000 millones de dólares en ganancias totales para todas las partes. Sin importar los muertos.