10 momentos de Kobe Bryant y el fútbol

 

Kobe se ha ido y el mundo aún no lo puede creer. Quitando su legado histórico en el juego de baloncesto, Bryant hoy tiene a millones de corazones arrugados por su carisma, por su forma de ser, por la sencilla forma de honrar la vida, con alegría contagiante.

“The Black Mamba” no solo deja un hondo vacío en el mundo de la NBA. El fútbol también lo llora. Y es que, capaz, el destino estuvo muy cerca de enrumbarlo al césped en vez de al tabloncillo.

Su padre, Joe «Jellybean» Bryant fue jugador de baloncesto y estuvo ocho temporadas en Italia haciendo delirar a todos con sus tiros de tres en el  Rieti, Reggio Calabria, Maltini Pistoia y Pallacanestro Reggiana. Eso, en la vida de Kobe, representó estar en la sensible etapa de la vida desde los seis años hasta los trece (1984-1991) absorbiendo lo bueno y lo malo de esa cultura. Entre esas cosas, el fútbol.

Se hizo hincha del Milan, pero la vida en el camino le hizo ser también del Barcelona, por la cantidad de amigos que cosechó de Blaugrana. Jugó muchos partidos de fútbol benéficos, recibió decenas de camisetas de equipos y entrenó con los mejores. Sí, era un aficionado más. De los más privilegiados.

El genuino sentimiento por las patadas al balón también lo compartía ese maravilloso ser que ha partido a otra dimensión en una tragedia realmente lamentable. Seleccionamos algunos momentos e historias de tantas que Kobe le regaló al fútbol

 

 

Le ayudó ser portero

Cuando estaba en Italia, siempre dudó en entrar a cualquier cancha por las barreras y prejuicios. Sin embargo, un día se animó. Le ayudó su tamaño: “Me decidí a entrar en la cancha y cuando vieron a un niño flaquito con brazos largos, decidieron que mi lugar estaba entre los postes. Ésa fue mi introducción al futbol. Así es como comenzó», dijo en entrevista a ESPN. Gastó sus tardes de niño entre el fútbol y el baloncesto. Cuando regresó a EE. UU. se entregó de lleno a los aros.

El Milan se enraizó en su corazón

Estando en Italia se hizo aficionado del Milan, pasión que arrastró siempre y que en tiempo reciente, pudo dividir con el Barcelona. Pudo ir a algunos juegos, incluso. En esos años 80, Milan era un equipo deslumbrante y enamoró a todos los niños del país, incluyendo a Kobe.  Ya siendo súper estrella, pudo entrar en las instalaciones, entrenar, tomarse fotos.  “Me alejé del fútbol, pero pude  mantenerme en contacto con lo que hacían mis equipos. AC Milan era mi equipo favorito, así que podía seguir sus resultados y mantenerme conectado de esa manera», dijo en una entrevista.  Su primer ídolo: Marco Van Basten.  Sueños que se alcanzan.

 

El fútbol lo hizo mejor jugador

El multiganador con los Lakers dijo en muchas entrevistas cómo el fútbol le había ayudado a mejorar su juego. Aquí, su concepto más completo: “Al recibir la pelota uno tiene que tener una buena comprensión de lo que está sucediendo delante de uno y cuál será el movimiento siguiente. Y también la estructura; desde pequeño me enseñaron cómo jugar en triángulos y cómo utilizar el espacio, lo que terminó siendo una tremenda ayuda para mi estilo en el basquetbol. Me encantaba la idea de lo rápido que se mueve la pelota y con qué velocidad uno tiene que procesar lo que está pasando delante para tomar decisiones».

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El día que conoció a Dinho

Barcelona estaba por disputar un compromiso amistoso en el Rose Bowl en 2006 y por compromisos con Nike, Kobe fue invitado. De hecho, según lo planeado por marketing, era quien debía «enseñar» la ciudad a los ilustres visitantes. Se dejó atrapar por la magia del Barcelona pre-Messi y por sus personalidades, entabló buena amistad con Ronaldinho. Amistad que duró para siempre.

Y Ronaldinho lo amistó con Messi

Al año siguiente, Bryant visitó Barcelona. Ahí coincidió con uno de sus jugadores favoritos del Milan, Frank Rijkaard (y aprovechó la oportunidad para decírselo).  Al saludar a su nuevo cuate, Ronaldinho, este le presentó a Messi y le dijo: “Va a ser el mejor de la historia”. En los Juegos Olímpicos de 2008, coincidieron Messi y Kobe en la cafetería de la Villa Olímpica: “Cuando estábamos en la cafetería dando una vuelta, lo vimos a él y a su equipo alrededor de una de las mesas y yo me acerqué y me senté con él y hablamos de los Juegos y un poco de futbol. Fue divertido». A partir de ahí, se volvieron grandes amigos.

Kobe amó los Mundiales

“Black Mamba” fue a todos los mundiales desde 2010. Fue un gusto que se dio y que supo disfrutar desde una perspectiva más humana, por encima del propio valor del fútbol: «La parte divertida de la Copa del Mundo es llegar caminando al estadio, entre todas las culturas diferentes. Uno encuentra diferentes países, diferentes banderas y se escuchan muchos idiomas diferentes hablados por la gente. Pero la característica común es la belleza y el amor por el deporte del fútbol. Fue asombroso ser parte de esa energía”

Kobe y su apoyo a las chicas

Bryant siempre impulsó el fútbol femenil  y tenía especial admiración por las chicas de la selección nacional de su país. Cada triunfo lo celebraba, no esperaba mucho para unirse en sus prácticas y en sus eventos y en más de una ocasión, les obsequiaba palcos enteros para ver juegos de los Los Angeles Lakers.  También, a través de Twitter, ayudó en una ocasión a recolectar fondos para la selección de mujeres de Afganistán.

Las cascaritas de Brasil

Si hay algo que inmortaliza a esta leyenda, es su humildad. En sus visitas a Brasil, siempre se dio el gusto de jugar en canchas de favelas, de niños humildes. Ya de la mano con Nike se pudieron hacer eventos más organizados y que pudieran potenciar más las zonas que visita. Y claro, disfrutar de la alegría de patear la bola sin presiones.

 

Metió sus manos en contra del racismo en el fútbol

En una de sus última entrevistas  y en un momento álgido de estas manifestaciones en la Serie A (como aquella funesta portada del “Viernes Negro” del Corriere dello Sport), dijo a CNN que “Cuando estaba creciendo en Italia, obviamente fui testigo de primera mano al ir a ciertos partidos de fútbol y cosas de esa naturaleza” y agregó:  “Aunque hemos recorrido un largo camino [en el racismo], todavía hay mucho por hacer y creo que la educación siempre es lo más importante”.

En ayudó al fútbol de su país

Kobe quiso hasta lo último al fútbol. Hace once días había anunciado que la bebida BodyArmor, de la cual es propietario, firmó una alianza comercial para la expansión de la MLS y sus planes de acción social. Ya la bebida había patrocinado varios equipos del fútbol norteamericano y también estuvo ligada a la Copa de Oro de la Concacaf.