10 reflexiones sobre la depresión en el fútbol

 

En días recientes, ha sido muy común hablar de la depresión. Ya la sociedad se ha vuelto más consciente a la hora de expresarse sobre esta enfermedad mental, la cual no debe tratarse solo con un “sal a caminar” o “con un par de tragos se te pasa”.

La depresión es algo mucho más profundo y como humanos, a los futbolistas también les afecta. Más de lo que creemos. El número de atletas con estos síntomas es realmente alto y preocupante.

Muchos piensan que por tener buen dinero, autos lujosos, mujeres hermosas y ser el centro de atención, la vida está resuelta. Los futbolistas profesionales  están expuestos a mucha presión, a exposición pública, a maltratos del aficionado y el entorno. Y al final, no hay dinero que valga.

FIFpro, el sindicato mundial de los jugadores, ha abordado el tema, luego de notorios suicidios de profesionales. Los datos arrojados, más otras investigaciones particulares, dejan mucho para pensar. A partir de eso, dejamos diez reflexiones sobre este tema

Son más de lo que se cree

En la última encuesta mundial realizada por FIFpro entre sus agremiados en casi cien país, se detectó que a nivel profesional, el 38% de los futbolistas padece o ha padecido de depresión. Técnicamente, cuatro de diez pateadores han pasado por esta circunstancia amarga, por lo que no es un tema que debe ser tomado a la ligera y que quizás, no se aborda como es debido

Iván Campo

Ir rompiendo el celofán

Hoy, en muchas sociedades es síntoma de debilidad  hacer público que se recurre a ayuda psicológica.  En 2003 fue importante que Ivan Campo fuera el primer jugador de la Liga que públicamente anunciara su ausencia de convocatorias por cuadros de ansiedad severa. Real Madrid venía maquillando la situación, apuntando a una “gripe fuerte”.  Campo confesó años después, ya repuesto, robusto y bonachón que “No sé si mi caso ayudó, porque fue al principio de todo. Pero sí que conocía a más futbolistas que también tenían ansiedad y que luego se pusieron en contacto conmigo. Muchos iban al psicólogo como si fueran a ponerle los cuernos a la mujer, a hurtadillas. En ese entonces, admitir estas patologías cuestionaba tus capacidades deportivas. Creo que el club (Real Madrid) acertó en es entonces. Ya, al menos en España, es algo común y se han salvado vidas”. Lamentablemente, en otras latitudes aún no existe apertura sobre el tema.

 

Falta crecer

En ese estudio de FIFpro,  el 84 % de los jugadores manifestó que no había suficientes medidas de apoyo durante su trayectoria futbolística para abordar adecuadamente los síntomas de los trastornos psíquicos comunes. Una cifra preocupante y realmente elevada. “Así como tenemos médicos para nuestra lesiones, debe haber una mejor atención para nuestros problemas psicológicos”, dijo un encuestado. Ya se han tomado medidas. Por ejemplo, la asociación de futbolistas de Inglaterra habilitó una línea de atención telefónica 24 horas que garantiza confidencialidad y ayuda. “Aquí llaman desde afiliados amateurs hasta estrellas que no te imaginas. Todos somos afectados y aquí estamos para ayudar”, dijo Bernie Jones, uno de los encargados.

Acompañar desde pequeños

Otro estudio determinó que muchos clubes grandes y la gran mayoría de pequeños y medianos no acompaña al futbolista juvenil cuando empieza a hacer carrera.  «Cuando el deportista sale de su casa, de su ciudad, de su pueblo muy joven, sale también de su zona de seguridad y confort. Y este el momento de empezar a ofrecerle estrategias para hacer frente a todo este mundo con el que se enfrentan. Hay niños de 13 años que ganan a esa edad más dinero que sus padres. Niños que viven las 24 horas del día rodeados de gente, pero que se sienten solos. Y se ha detectado que en esa etapa tan crucial de la vida muy pocos ofrecen el apoyo necesario”, fue una de las conclusiones del psicólogo deportivo español Joaquín Dósil.

 

Saber perder y ganar

En la alta competencia, uno de los momentos más duros es no estar preparado para la derrota. “A los deportistas no se les prepara para enfrentarse a la sociedad, a la presión mediática. No se les prepara para el fracaso o para momentos difíciles. Cuando todo va bien, todo va bien. Pero cuando todo va mal te hacen falta herramientas. Si no has aprendido a usarlas, hay personas que tienen rasgos más débiles y lo pueden pasar mal”, agrega el estudio. De igual manera, hay casos de depresión, como el de Iniesta que luego de ganarlo todo con Barcelona, cayó en una depresión profunda.  “Llega un momento en que hay un punto de inflexión en que uno lo ha ganado todo y lo ha tenido todo y dice “y ahora qué”. Ahora hay que subir un peldaño más y ¿estoy preparado para eso?. Se desestabilizan, se vuelven inseguros. En esta situación la capacidad de atención y concentración baja mucho” ,  cuenta José Carlos Jaenes psicólogo deportivo.

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No son los responsables de los demás

Es común ver en el marketing de los equipos y en las propias declaraciones de los jugadores: “luchamos por la ciudad (o peor, país”, “lo hacemos por la hinchada” y frases similares. “El futbolista tiene que aprender que él no puede ser el responsable de la felicidad de nadie, de los que vienen a verle a él. Aunque esa cultura está extendida dentro del fútbol. El fútbol es un espectáculo, tiene sentimientos en medio, pero no hay que cargar con la felicidad de otros porque al final el aficionado acaba ejerciendo un chantaje emocional con el deportista”, agrega otro estudio.

Justin Fashanu

Consecuencias graves

En el siglo XXI han ocurrido varios suicidios de profesionales del balón. Dos de los más trágicos fueron  Robert Enke, portero alemán que se arrojó a los rieles de un tren y del galés Gary Speed, exfutbolista y director técnico que fue encontrado ahorcado. En un mundo más intolerante, el inglés Justin Fashanu se ahorcó luego de que su carrera se arruinará por rumores de homosexualidad. Es un tema que debe ser abordado con toda la seriedad del mundo. En el siglo XXI, Fifpro contabilizó 45 suicidios a nivel mundial de futbolistas de primera categoría.

Robert Enke

Malos tratos, comparaciones

Posiblemente se idealicen a los mejores equipos del mundo, pero nada garantiza que existan buenos tratos a los profesionales en momentos de tensión. Enke, en su diario, el cual llamaba “depre-diario”, contaba que en el Barcelona  no soportaba, la presión a la que le sometía el entrenador de porteros, Frans Hoek, empeñado en moldearle a imagen y semejanza del entonces titular de Holanda: ‘Ese balón lo habría sacado Van der Sar’ o ‘tienes que jugar la pelota con el interior como Edwin’, le gritaba el técnico”.

 

Son personas comunes

A muchos se les olvida que los futbolistas tienen pareja y pueden sufrir desencuentros, engaños. Tienen hijos y pueden verlos fallecer. Igual la pérdida de padres, madres, familiares. Todos pasan por lo que pasamos las personas comunes y ahí la fama y el dinero no valen nada.

Julio César Toresani

El día después

Julio César Toresani, quien jugó con River, Boca y fue ídolo de Colón al retirarse del fútbol se encontraba solo. Tuvo problemas con su pareja, con sus hijos. No pudo ser un técnico de altura y ejerció por 15 años en equipos de bajo calibre. El año pasado, en un momento de crisis económica y lejos de la fama que le rodeaba en los años 90, se suicidó en la habitación de un hotel. Informes determinan que no hay un plan de abordaje para los jugadores que se retiran. Muchos caen en depresión, porque pierden fama y son un ciudadano más, que hace filas, que paga sus comidas. Sienten que le entregaron todo a una disciplina desde niño y ya a los 35 años, cuando cualquier profesional está en su mejor momento, deben dejarlo y ver que hacer. Son pocos los que dan el salto a técnico o directivo a primer nivel (según FIFpro, apenas el 20 %). El resto entra en un vacío por sentir que no saben hacer otra cosa. O simplemente sienten que no tienen lugar en el mundo. Amén de aquellos que no pudieron tener un plan de ahorros o inversiones y pasan dificultades económicas.