Alphonso Davies está para seguirle la pista. Nacido en Ghana en el año 2000 y criado en un campo de refugiados, por las vueltas de la vida terminó en Ontario, Canadá. Le gusta el fútbol, es algo que lleva en su sangre africana, pero quizá no se veía con mayor esperanza en un país no tan aficionado al “soccer”.

No se dejó amilanar y se enroló en distintos equipos hasta llegar al Whitecaps de Vancouver y ser el jugador más joven en debutar en la MLS, con 15 años. También con Canadá, batió récords de precocidad, por ejemplo, ser el jugador más joven en marcar en la Copa de Oro.

La de Davies pareciera ser otra de esas historias simpáticas de ligas y países exóticos para el fútbol, pero el giro de atención cambia cuando se sabe que Bayern Múnich pagó 11,5 millones de euros por el joven de 17 años.

Y ahí volvemos a la primera frase: es para seguirle la pista. Muchos ojos estarán sobre Davies en su periplo en Alemania porque pudiera ser el primero de muchos que den el salto de Estados Unidos a equipos y ligas importantes de Europa. Es la meta más ambiciosa de la Major League Soccer: ser un exportador de talento.

La MLS nace justo después del Mundial de 1994 para impulsar el deporte en el país. Claro, con ciertas reglas y modificaciones a los estatutos normales de las ligas tradicionales. Si dividimos su historia en tres etapas, digamos que en esta primera, fue para dar a conocer que el fútbol se estaba organizando (o reorganizando) en el norte de América.

El segundo paso fue tener ídolos. David Beckham y otros llegaron a varios equipos de ese país.  Quizá no en el esplendor de sus carreras, pero aún con fulgor mediático. Esto sirvió para abrirse paso entre deportes tradicionales como béisbol, fútbol americano o el baloncesto. Para atraer público local y empezar a crear algo de arraigo. La parte final de esta etapa se corona con asistencias a los estadios por decenas de miles de “fans” (según estudios, el fútbol es más popular en EE.UU. que el béisbol entre jóvenes de 14 a 20 años) e instalaciones modernas, casi espaciales, como el Mercedes Benz Arena, de Atlanta.

La tercera etapa es la que se vive: MLS como potenciador de figuras y talentos, tanto para el uso propio, como para la venta. Y volvemos con Davies: Si un equipo es capaz de producir un jugador para el Bayern Múnich, entonces es que tiene estructura de desarrollo eficaz.

La política de fichajes de la segunda a la tercera etapa va cambiando. Es cierto, siguen llegando figuras icónicas como David Villa, Kaká y recientemente Zlatan Ibrahimovic o Wayne Rooney. Llegan a dar sus últimos tiros y siguen teniendo calidad.

Pero el viraje se va dando hacia talento joven y prometedor, en especial sudamericano. Colombia, Paraguay, Argentina y Venezuela han sido mercados que han explorado y de los cuales han sacado interesantes jugadores que pueden potenciar y vender a Europa, ampliando el abanico de ingresos de estos clubes, que de por sí, son bastante sólidas en lo económico.

El equipo que mejor refleja esta nueva etapa de la MLS es Atlanta United, dirigido por el extécnico de Argentina, Paraguay y Barcelona, Gerardo “Tata” Martino. Más arriba, en la presidencia de la institución está  Darren Eales, un exfutbolista inglés con poca monta que tuvo una pasantía por las ligas menores del fútbol norteamericano, sin mayor brillo. Sin embargo, como gerente llegó a ser secretario y director de fútbol en el Tottenham inglés, desde 2010 hasta 2014. Atlanta lo lleva para comandar el ambicioso proyecto.

De inmediato, Eales sugiere la fórmula tradicional europea: traigan a jugadores jóvenes sudamericanos para sacarles provecho y/o venderlos.

Aunque no son del todo jóvenes promesas, Atlanta se hizo del venezolano Josef Martínez, incansable goleador y de Miguel Almirón, el mejor jugador menor de 25 años de Paraguay. Ambos, con 24 años, son una dupla imparable. Para 2018 se dio el golpe definitivo en la mesa: Con 20 años y tras pagar 15 millones de dólares, fichan al argentino Ezequiel Barco, quizá el más prometedor de su camada y que venía de brillar con el campeón de Copa Sudamericana, Indenpendiente de Avellaneda. El cuadro de la MLS le ganó la puja a varios equipos importantes de Europa.

“Hay un primer paso, que es tener talento sudamericano y que los clubes top de Europa se digan “Hey, acá ha buenos jugadores, vamos a comprar”. El siguiente es retenerlos para ser una de las cuatro mejores ligas del mundo”, analizó Eales.

“Sé que de Europa miran a muchos jugadores de acá y eso es bueno para mí. Es capaz que vas a Europa y te mandan a préstamo a otro club y eso es difícil para un jugador. Esta liga se ha puesto más competitiva. Muchos jugadores quieren venir acá. Es difícil ir a Europa. Muchas veces toma tiempo adaptarse. Es mejor estar acá y estoy acompañado con mi familia”, explicó por su parte Alejandro Romero Gamarra, jugador de 19 años de Huracán que llegó a NY Red Bulls por seis millones de dólares.

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Esa adaptación que explica Alejandro tiene un asidero fuerte en la tradición deportiva de EE.UU.  Los equipos de baloncesto, béisbol, etc. de Estados Unidos se preocupan en dar educación a sus deportistas y formarlos como figuras públicas ejemplares. En la MLS, el jugador puede encontrar lo último en desarrollo deportivo para mejorar el físico, la potencia, mientras lo conjuga con aprendizaje de inglés, manejo de medios, oratoria y un sinfín de herramientas que pueden servir fuera de la cancha. En Europa, como indica Romero, es posible que entre cesión y cesión, mientras se desarrolla el jugador, se termine en un club con poca infraestructura y nulo aporte en lo personal. Aparte, en la MLS no se vive un ambiente de tensión pasional que suele desembocar en violencia y presión excesiva para los jugadores.

¿Cuál es el siguiente paso?  Para los aficionados deportivos gringos la palabra “World Champions” es algo más común de lo que se imagina el resto de la humanidad. El campeón del béisbol gana la “Serie Mundial”, el de la NFL es el “campeón del mundo” al igual que el de la NBA, que inscribe en sus anillo la frase “World Champions”, aunque hay que acotar que en años recientes ese tono ha bajado.

¿Y esto a que se debe? Pues que en fútbol americano, béisbol o baloncesto no hay mejor liga en el planeta que la de Norteamérica y eso automáticamente les adjudica ser los mejores del globo. Ahora, ¿Cómo explicar a un aficionado gringo de deportes en general que su fútbol o su equipo está más que lejos de ser campeón del mundo?

Hay una vía para hacerlo: desde 2005 se eliminó la Copa Intercontinental y los clubes de las seis confederaciones del mundo FIFA se enfrentan en el Mundial de Clubes. El ganador, generalmente un europeo, puede ser llamado merecidamente “World Champion”.

Para ser “WC”, la ruta de un equipo MLS es mucho más larga que para un NBA o MLB que tocan techo ganando en el ámbito local. Y la primera parada es ganar la Liga de Campeones de la Concacaf o la “Concachampions”, torneo técnicamente monopolizado por mexicanos.

Bajo este nombre, solo han ganado equipos aztecas y en la denominación anterior  (Copa de Campeones), en todo su historial, apenas aparecen dos estadounidenses: DC United en 1998 y Los Ángeles Galaxy en el 2000.

Aunque Real Salt Lake en 2011 y Montreal Impact en 2015 llegaron a las finales, hasta 2018 no había generado tanto susto en los mexicanos un equipo de MLS como Toronto, que tras un “campañón” en la MLS, forzó los penales ante el histórico Chivas de Guadalajara en la definición del certamen. Muchos lo toman como un “primer aviso”.

Giovanni Savarese, fue un delantero mítico de la MLS en su “etapa 1”. El “Bombardero del Bronx” fue figura inolvidable del desaparecido Metrostars de Nueva York y hoy es director técnico de Timbers de Portland, equipo que marcha con buen viento. El venezolano ha sido comentarista de ESPN, en 2007 fue elevado al “Hall of Fame” de la MLS y fue campeón con el legendario Cosmos de la USL (una división menos importante del fútbol profesional gringo) en tres ocasiones.

Como sudamericano, entiende la obsesión de ganar el torneo continental. “En nuestra región es primordial objetivo ganar la Copa Libertadores, acá (EE. UU.) al principio y por un buen tiempo no se veía tan relevante, como objetivo primario por la idiosincrasia del deporte estadounidense. Sin embargo, por la globalización, por consumir ligas europeas, ese interés va creciendo”.

“Gianni” cree que pronto un club de la MLS va ganar la Concachampions “porque se refuerzan como un equipo europeo. Había que vencer ciertas barreras de restricción de compras y fichajes, reglas que se hicieron en principio para hacer una liga más igualada y competitiva, algo que no tienen en México y por eso se ven equipos muy poderosos. Pero, por cómo se ha fichado y las nuevas libertades que se van dando, entendiendo los objetivos, creo que pronto pudiera venir una hegemonía de MLS en Concacaf”.

El último paso para el despegue total es la potenciación en masa del talento local. Volvemos a comparar con las otras ligas deportivas: se hace un draft  culminar el College (universidad) y se toman los refuerzos. El modelo se copia en el fútbol y se tienen jugadores “egresados” a los 23 o  24 años, cuando ya en el fútbol con 20 son perfectamente profesionales. Esta fue una de las causas señaladas cuando ocurrió la catástrofe de la eliminación del “USA National Team” del clasificatorio a Rusia 2018. Otra causa importante, según expertos, es que de niños y adolescentes, los aspirantes a futbolistas deben pagar sus academias, perdiéndose mucho talento humilde por falta de recursos.

Parece estar acercándose la MLS a sus objetivos. Mientras Davies planea su adaptación a Bavaria, otros se preparan para emularlo. El ghanés puede abrir muchas puertas a la élite, revalorizar una liga con músculo económico. Y por supuesto, acercarse más al objetivo de tener a un verdadero “World Champion”.