La espiral decadente de Ronaldinho

El ídolo del mundo, el de la sonrisa imborrable, Ronaldinho, sigue en problemas y cada día peor. En el imaginario global, quedan sus gambetas, su magia y su dentadura inocultable, aún en el peor escenario. Su buena vibra, hace que inconscientemente, le perdonemos cada tremendura que hace.

De hecho, cuando se le ve rodeado de mujeres, algunos le aplauden. Y hasta se le perdona las ausencias a los entrenamientos de sus equipos. Es un futbolistas con un carisma increíble. Que ha ganado todo, pero que viene en decadencia.

En días recientes, tocó fondo en Paraguay. Nuestro ídolo está preso. Pero lejos de mostrar una imagen deprimente, le regala al mundo su magia en un torneo carcelario. Parece la vida de un tipo vividor de la travesura, pero lo cierto es que Dinho, viene en picada.

«El Dientón», que conquistó todo con Barcelona, y luego de dejar al culé (asomando en su etapa final lo que podía ser su capacidad fiestera), vino en picada. Su actitud va de la mano de su hermano y representante, Roberto da Assis, quien lo ha asesorado de forma terrible y lejos de rescatarlo, le ha hundido.

Su risa aún oculta temas de estafa, temas de apoyo al lavado de dinero. Pareciera que se le perdona todo. Pero lo cierto, es que cada vez más va a peor y posiblemente su siguiente parada no nos parezca tan graciosa y anecdótica. Ojalá, Dinho, pare y empiece a enrumbar su dilatada vida

Primeras caídas, en la era post Barcelona

A Ronaldinho lo pillaron en una fiesta, rumbo a orgía, en una noche previa a un clásico Milan-Inter. Cuenta la prensa amarillista italiana que fueron los mismos aficionados quienes le gritaron y le obligaron a ir a casa bien entrada la noche. Como se suponía, Inter ganó ese juego y le culparon por la deshonra.

 

Traición a sus colores

Cuando en 2011 su mediocre rendimiento (16 juego, un gol) lo terminó explusando de Milan, regresó a su país. Antes  de irse a Europa, al PSG, había jurado amor eterno al Gremio, equipo con el cual creció. Se pensaba que tenía todo listo para su triunfal regreso, pero no. Él y su hermano dejaron plantado al tricolor y se marchó al Flamengo. Una traición que no se ha perdonado hasta hoy.

 

800.000 dólares tirados por la borda

De nada sirvió la traición, pues rompió el contrato con “O Mengao” por impagos. Se quedó en el país, pero fue a Atlético Mineiro, donde tuvo la actuación más decorosa en la era post Barcelona (ganó la Libertadores). Sin embargo, Coca Cola, harta de sus procederes y su dilatada vida nocturna rompió contrato con él y la excusa fue que apareció tomando Pepsi en una conferencia de prensa. Esto le hizo perder 800.000 dólares al año, el valor del patrocinio.

 

Un gallo fiestero

De Brasil saltó en extrañas circunstancias a México, con Querétaro. Se tardó para ser presentado, aseguró que no cambiaría su forma de ser fuera de la cancha y hasta el club, alcahuete, dijo que no le incluiría un código de disciplina. A la pretemporada siguiente, no se reportó y subió a redes una foto de año nuevo rodeado de mujeres. Recién lo hizo el seis de enero, mientras sus compañeros venían trabajando desde el 23 de diciembre. Tras varios actos polémicos, rescindió el contrato en junio  de 2015.

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El retiro más opaco

Regresa a Brasil, con Fluminense. Equipo con el que no jugó casi por su escaso nivel y por su imparable vida nocturna. Es la etapa más gris de su vida profesional y sin tantas vueltas, cuelga los tacos, sin mayores rimbombancias.  El final de una carrera que quizás mereció un cierre más digno.

A pasear, a cantar

Su hermano quería sacar dinero de él. Así que participaba en muchos eventos inusitados, como campeonatos de futsal en Vietnam, visitas a Arabia Saudita. La imagen de Dinho vendía bien. De hecho intentó con la música con un tema que habla por sí solo: Professor da Malandragem (profesor de malandraje o pillería). No tuvo éxito en esa faceta que solo duró el año de 2017.

 

La ley contra Dinho, capítulo I

La cosa se le fue complicando. La mala cabeza para los negocios de Dinho y su hermano fueron mermando las finanzas. Un golpe duro fue en 2018, cuando prosperó una demanda de 2015 sobre unas construcciones que estaban en zona forestales protegidas, entre ellas, un muelle ilegal. Debían pagar más de 1.5 millones de dólares en multas. Como no lo hicieron, la justicia retuvo sus pasaportes, algo que afectó sus negocios y giras internacionales y que explica parte de su problema actual. Un informe de la fiscalía de Brasil, que en ese momento intervino sus cuentas, encontró solo seis dólares en sus ahorros. Una treta que nadie se creyó para evadir sus compromisos fiscales.

Saludos al poder

Quizás para salvar su pellejo, Ronaldinho ha apoyado públicamente al ultraconservador Jair Bolsonaro, hecho que le ha valido varios “perdones” de la justicia, pero que ha roto el corazón de muchos seguidores  brasileños, en un país polarizado por el tema político. Algo que casi le cuesta su cargo como embajador del FC Barcelona, equipo que cuestionó públicamente sus posturas políticas. Bolsonaro le ha nombrado «embajador turístico del Brasil».

Estafa en criptomonedas

Como si fuera poco, en febrero de este año, se realizó una demanda a Ronaldinho y un par de empresarios más por estafa. El crack promocionó una criptomoneda de nombre “18K Ronaldinho Soccer Coin”, que prometía un rendimiento superior al 400% en poco tiempo. 150 inversores hicieron una demanda colectiva por daños superiores a 500.000 dólares en un fraude que los expertos no tardaron en llamar “estafa piramidal”.

 

Lavado y pasaportes falsos

La Fundación Fraternidad Angelical, de la empresaria paraguaya Dalia López Troche es quien hace la invitación a Dinho a Paraguay, pagando posiblemente una enorme cantidad de dinero. La impunidad es tan grande en ese país, que la foto carnet del pasaporte es la misma que se usó en los carteles promocionales. López Troche está  siendo investigada por una evasión fiscal de 10 millones de dólares y por lavado de dinero a través de una empresa que dota de equipos electrónicos y muebles a entes estatales. A pesar de que su fundación ya venía haciendo fastuosos y  extravagantes eventos, este por fin hace que, por la trascendencia internacional, se le ponga el ojo. Mientras, Dinho, encarcelado junto a su hermano, gana trofeos con sus amigos reos, marca ocho goles por partido y se queda con un cerdo de 15 kilos, el premio principal de los precarios torneos.