La redención del portero brasileño del Maracanazo

Moacir Barbosa, hace una semana, cumplió 20 años de haber fallecido. La literatura futbolera sudamericana dice que el 7 de abril del 2000 fue su segunda muerte.

La primera, el Maracanazo. El 16 de julio de 1950, el portero titular sufrió la derrota, salida de los pies de Alcides Ghiggia para alegría eterna de Uruguay y vergüenza para Brasil.

Perder el título del Mundial 1950 en casa trajo consecuencias nefastas: Suicidios, tristezas, la abolición del uniforme blanco de Brasil y la condena por medio siglo del arquero de ese juego, señalamientos que le acompañaron hasta su muerte.

Murió pobre, en manos de una familia adoptiva (Tereza Borba será muy importante en la redención). Se gastó el dinero acumulado en el tratamiento del cáncer de su mujer, Clotilde, que murió en 1997.

De Barbosa, poco se dice que fue un portero espectacular, que le dio títulos a Brasil y que es ídolo de Vasco da Gama. Para muchos, entre los tres mejores porteros de la historia de Brasil. De nada valió eso para desprecios, como el que le hizo la misma selección camino a USA 1994, que no le dejó entrar a la concentración por considerarlo de mala suerte.

En los 20 años de su muerte, se han propuesto varias cosas para honrar su memoria. En el siglo XXI, con una sociedad más tolerante, su nombre se ha ido limpiando. El 1-7 propinado por Alemania a Brasil fue el inico de la expiación definitiva. Lástima que todo ocurrió después de su muerte.

Repasamos una serie de sucesos, que han limpiado la imagen de Barbosa hasta hoy.

I-Racismo expuesto

Cuando se empezó a repasar los recortes de prensa y cobertura de la época, aparte de Barbosa, se señaló con ahínco a Bigode y Juvenal (defensores), de los pocos no blancos de aquel equipo que perdió. También, se sacó una cuenta: Desde Barbosa, el siguiente portero negro al arco de Brasil que llegó fue Dida, en 1999. Casi medio siglo después. Se puede leer en columnas de este siglo de periodistas modernos: “¿Se le condena por no cubrir un palo o porque era negro? Porque a muchos se les olvidó que fue electo el mejor portero de ese Mundial”.

II-El palmarés

En el imaginario popular, se pudiera pensar que Barbosa era un portero “pedorro” que de repente estuvo ahí y hundió a Brasil por los siglos de los siglos. Primero, para llegar ahí tienes que ser alguien. Barbosa fue el mejor arquero y campeón de la Copa América de 1949, el año anterior a su desgracia. Y un año antes, ganó con Vasco da Gama, siendo estelar, el Sudamericano de Campeones de 1948, el torneo precursor de la Libertadores. Y en Brasil, tiene 14 trofeos domésticos. Increíblemente, fue en este siglo que se empezó valorar más esto.

Contra Di Stefano

III-Gloriosas actuaciones individuales

Se han desempolvado y gracias a la tecnología, las nuevas generaciones la han apreciado.Por ejemplo, en el mencionado torneo Sudamericano de Campeones,  Barbosa le hizo frente a “La Máquina”, una de las mejores versiones de River Plate de la historia, con Adolfo Pedernera, Angel Labruna y Alfredo Di Stefano. Barbosa, en ese partido con River Plate, atajó un penal a Di Stefano y dejó fríos los ataques de los históricos mencionados. Ese 0-0 con River significó ganar el torneo matemáticamente. Poco de esto se habló durante 50 años de penurias.

IV-Brasil 2014

Para muchos, el exorcismo definitivo. Unos tipos que ganan millones de dólares, que juegan en los mejores equipos del planeta y en un  Mundial en casa, se les ocurre perder 1-7 con Alemania, en la vergüenza mayor. Luego de esa penosa actuación, ningún fue señalado, humillado y vive su “normal” vida millonaria.  «Soy brasileña, quería que Brasil ganara, pero ahora lo veo de manera diferente. Esto servirá para demostrar el valor de mi padre. Era un portero excelente y fue víctima de una gran injusticia. No recibía un salario alto, no tenía psicólogo, y pese a ello fue subcampeón. Estos jugadores no lograron ni siquiera esto», dijo a los medios Tereza, su hija adoptiva.

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V-Vasco da Gama

Si algo tiene que agradecer la familia de Barbosa  y él mismo, fue el apoyo durante la historia de Vasco a su mejor portero en la historia. Siempre le recordó, siempre le agradeció los 14 títulos para la institución, a pesar de las burlas de los demás. Hoy, buscan hacer más y mejores homenajes. Tereza ha impulsado muchos de la mano de los aficionados. De hecho, Vasco se encargó de su manutención luego de que se arruinara tras la muerte de su esposa.

VI-Zizinho

A días de la muerte de Barbosa, Zizinho, jugador que estuvo en el Maracanazo, pero siguió siendo ídolo, recriminó duro a la prensa de su país.  “Ustedes lo mataron. Fueron por Barbosa, siempre… también a por Bigode y Juvenal [curiosamente, otros dos jugadores de raza negra]. Bigode no salía de casa, sólo iba a dos lugares, a mi casa y a la de Ademir. Se tuvo que ir de Río a Minas Gerais y siguieron molestándolo con lo del Maracanazo. Juvenal se fue a Bahía y nunca ha regresado. Y a mí no me hicieron nada porque no me dejé devorar”. Fue un duro llamado de atención nacional. Y generó reflexión.

 

 

VII-Estatua en ciudad rival

Es conocida la rivalidad enorme entre paulistas (gente de Sao Paulo) y cariocas (Río de Janeiro), las grandes ciudades del fútbol de Brasil. En Santos, el litoral paulista, el artista Laércio Alves, levantó en alambre una estatua del jugador. Fue en julio de 2014 que estuvo en exposición y recibió buenas críticas. Habla de la tolerancia conseguida y aprecio, después de la muerte.

VIII-Apoyo del pueblo

Pasó sus últimos días en Praia Grande, buscando algo de paz. Fue enterrado en el cementerio Morada da Grande Plains, de esa localidad. A los años de su muerte, la municipalidad, en medio de una peste, planteó sacar varias tumbas para meter la cantidad de fallecidos, entre ellas la de Barbosa. Los habitantes del pueblo protegieron su lápida, aduciendo que era un personaje célebre que merecía respeto. Aún sigue su última morada, siempre con flores.

IX-Los míticos palos del Maracaná

Cuenta la leyenda que Barbosa, trabajando en su primera tumba, el Maracaná (ironías de la vida, fue encargado de las piscinas), su jefe le regaló los palos de madera del estadio, ya que FIFA ordenó usar arquerías de metal a nivel global. Los picó e hizo una barbacoa con sus amigos, haciendo un rictus de exorcismo. No todos fueron incendiados, algunos fueron subastados por Tereza para ayudar a Barbosa, otros aún existen y andan en exposición, apreciados más como un elemento histórico y no como un hecho vergonzoso.

 

X-Centro deportivo

Vasco da Gama está levantando un centro de entrenamiento. Nació una propuesta de aficionados para que este nuevo recinto lleve el nombre de Moecir Barbosa. En eso no tuvo nada que ver su hija adoptiva, Tereza Borba, pero ella ha podido impulsar la campaña. De darse esto último, sería un paso definitivo hacia su redención.