En el sorteo de la Copa Sudamericana de la semana pasada, hubo un nombre que destaco sobre los demás. No solo por su sonoridad, sino por lo que tiene detrás. Mushuc Runa, peculiar representante ecuatoriano, es producto de la unión de indígenas locales para poder conseguir beneficios para su comunidad. En 2019 se estrenará en un competición internacional ante Unión Española del balompié chileno. Un club con muchas raíces que a sus 15 años de vida ya da mucho de qué hablar.

Nacido en enero de 2003, el club es hijo de la Cooperativa de Ahorro y Crédito Mushuc Runa, una entidad financiera que en 1977 fundaron indígenas de Ambato para acceder a créditos y herramientas de ahorro que las entidades tradicionales les negaban por su condición de aborígenes. Nació como un brazo deportivo de la entidad y con el tiempo llegó a crecer como club, hasta llegar a la Serie A, máxima categoría.

Mushu Runa significa “Hombre Nuevo”. Etimológicamente su nombre viene del quichua: Mushuc que significa Nuevo, y Runa que significa Hombre, literalmente “Hombre Nuevo”. El nombre se debe a que se quería transmitir modernidad y confianza a los indígenas que estaban renuentes a acceder al sistema bancario.

Serafin Pandi, ícono de la etnia y el club

Los chibuleos, indios propios de la región, han encontrado inspiración en el club para enrolarse en la carrera futbolística. Serafín Pandi, mediocampista de 32 años, ha acompañado al club en buena parte de su historia, en ascensos y descensos y se ha convertido en un referente para su tribu.

Otras etnias, no solo los chibuleos han tenido lugar en Mushuc Runa. Hace un par de años, Gustavo Chacha, fue el primer indígena en ser director técnico la Serie B y es un indio waranka. Atik Lozano es un sagaruro originario. La comunidad Yatapamba también ha tenido su oportunidad en este equipo incluyente, que promueve también el ingreso de mestizos y afro indígenas, entre otros.

Luis Chango, alegre presidente vitalicio

Luis Chango, presidente de la institución, es clave en la historia del “ponchito”. Siendo directivo del banco, impulsó el desarrollo el equipo. Hoy dedicado exclusivamente a este equipo que está a 160 kilómetros de Quito, tiene elevadas metas: “”Mi proyecto es romper barreras mentales, no hacerme rico sino elevar el autoestima de los indígenas. Sacar jugadores de las comunidades, que haya árbitros, directores técnicos y en los próximos siete años meter por lo menos a un indígena en la Selección”.

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El estadio en planes de ser ampliado a 21 mil espectadores

El estadio Cooperativa de Ahorro y Crédito Mushuc Runa es otro orgullo de la etnia. Es uno de los cinco estadios propios de un club de la Serie A. Ubicado a 3.350 metros sobre el nivel del mar en la comunidad de Echaleche,  tiene capacidad para 6.000 personas. Se consiguió terminar por el aporte de los socios y su construcción, incluso, se dio por mingas comunitarias llevadas a cabo por los indígenas de la zona. El estadio reactivó una alejada zona indígena cuya comunidad aprovecha los días de partido para vender sus artesanías y productos.

Un feliz ascenso tuvo este año. Llegó a Serie A en 2014 y fue una sensación por lo contado arriba. Bajó en 2016 y en 2019 jugará de nuevo la máxima categoría por ser campeón de segunda. Según las reglas del fútbol ecuatoriano, el cuarto cupo del país en esta copa se define en un duelo de ida y vuelta entre el octavo de la tabla acumulada de la Serie A y el campeón de la Serie B. De esa forma, Aucas vio como este rival le arrebató el cupo.

La peculiar hinchada del “Ponchito”

“El ponchito” es el símbolo del equipo y apodo que se ganó este club cuyos colores tradicionales en definitiva son tres: blanco, verde y rojo. El mismo plantel profesional ingresa a la cancha con un poncho en homenaje a su origen. En la hinchada ocurre lo mismo. La barra oficial del club viste ese atuendo en todos los partidos.

A pesar de su filosofía, no es cerrado para otras nacionalidades. Ya han pasado varios argentinos por el club y para 2019 tendrán al brasileño Fabio Renato, el colombiano Williamson Córdoba y a los albicelestes Esteban Rivas y Leonardo Fredes.

Carlos Quintero es su máximo goleador histórico con 26 goles. Se estrenó en primera división perdiendo 1-0 contra Emelec y su regreso será ante otro equipo de Guayaquil, el Barcelona, en marzo.