Nadia Nadim: la estrella del PSG que huyó de los talibanes

 

 

Nadia Nadim, a sus 32 años, se siente en plenitud de la vida. Es delantera del PSG, ícono de la selección de Dinamarca y un ejemplo a seguir en el fútbol femenil. Ha inspirado a miles de mujeres a que se atrevan a patear el balón.

Pero de todas las estrellas mundiales del fútbol de damas, que han tenido que luchar contra el prejuicio y el machismo. Pero la ruta de Nadia va más allá, porque es una sobreviviente de los Talibanes, del exterminio del que piensa distinto y en donde las mujeres no tienen derecho a más que recibir órdenes.

Huyó por los caminos difíciles para llegar a un país un poco más civilizado. Debía llegar a Italia, pero terminó abandonada, junto a su madre y hermanas en Dinamarca. Sin embargo, lejos de ser una desgracia, fue lo mejor que les pudo pasar en la vida.

Les contamos en diez pasos como llegó está chica de la desesperación por vivir a la cima del fútbol. 

 

Papá no volvió. Todo empieza en 1996. Los talibanes toman el poder en Afganistán y crean la república que conlleva cumplir las normas islámicas en extremo. Rabani Nadim, su padre era un general del ejército que no estaba muy de acuerdo con la interpretación del  Islam. Un fatídico día del año 2000, Rabani Nadim no volvió a casa. Ni al siguiente. Ni al cabo de una semana o un mes. Nadia tenía entonces 12 años. Fue asesinado y tirado en el desierto.

Hadima y sus hijas

 

Hay que huir. Hamida, su mamá intuyó rápidamente que la sociedad que se estaba le iba a traer problemas, a ella y a sus hijas. Y sobre todo, tenía claro que no quería volver a casarse como manda la ‘sharia’. Tomó a sus hijas,  Nadia, Diana, Giti, Muskan y Mudja y se desplazó hasta la frontera con Pakistán. Con pasaportes falsificados logró cruzar la frontera.

 

Un recorrido terrible. Contactó con un traficante de seres humanos que les confirmó que las llevaría a Londres donde tenían conocidos. El insoportable viaje por carretera en un camión terminó una noche. Les obligaron a salir del vehículo y ni tuvieron tiempo de preguntar donde estaban. Tras caminar un rato se encontraron con un hombre que paseaba un perro y les confirmó que el suelo que pisaban era de un pueblecito llamado Randers, en Dinamarca.

 

La nueva vida. Primero se fueron a  Copenhagen donde buscaron alojamiento en un asilo para inmigrantes. Al cabo de unos meses, fueron trasladados a otro asilo cerca de Aalborg. Fueron días difíciles, de dejar las comodidades de la familia de un general a compartir espacios con migrantes de otros países pobres. 

Lee también   10 técnicos continuistas del futbol

Una oportunidad. Cerca del asilo para inmigrantes había un club de fútbol, el GUG Boldklub, y un pasatiempo era ir a ver los entrenamientos. Observaron que muchos balones salían disparados fuera del campo, cayendo en el bosque. Una pequeña exploración y acabaron por recoger 23 balones. Allí fue donde Nadia arrancó su carrera futbolística, primero como “cazadora” de pelotas.

Claro que puedes. La chica que tomaba balones no se imaginó que las mujeres podían jugar al fútbol. Mientras jugaban los chicos un partido informal preguntó si podía ingresar. Le dijeron que sí. Le gustó, le fue bien y su madre, con lo poco que tenía, le compró unos zapatos de segunda mano para que entrenara regularmente.

Hermanita peleona. Diana, su hermana menor por dos años, también siguió los pasos de su hermana, como portera. Pero vio muchas tarjetas amarillas y rojas. E incluso, trataba con violencia a las defensas. Un día, vio un video de mujeres peleando al boxeo y se animó. Hoy es una gran peleadora, campeona incluso de Europa sub-19. Nadia la asesora en temas de contrato y marketing

Sin frustrarse, sin decaer. Podía haber jugado para la selección sub17 pero al no llevar más de siete años residiendo en el país, no pudo enfundarse la camiseta danesa. Después de jugar cinco años en el Team Viborg de Sorensen, en 2008, por fin pudo hacerlo. Con esa selección pudo destacarse a nivel continental y empezó a crecer su leyenda.

 

La hora de la gloria. El ascenso fue meteórico: en 2012 ficha por el Fortuna Hjorring siguiendo a Sorensen, luego da el salto a la NWSL (National Women Soccer League – primera división) de EE.UU uniéndose al Sky Blue FC en 2015, en 2016 milita en las Portland Thorns, en 2018, el Manchester City y en 2019, el PSG. En 21 partidos marcó 11 goles y es una sensación. Y con Dinamarca, está cerca de cumplir los 100 partidos, con 33 goles.

Cirujana e inspiradora. Nadia, con su historia ha inspirado a mucha gente. Financia organizaciones que ayudan a refugiados y financia equipos de fútbol de desplazados. A la chica que le compraron zapatos de segunda mano y marca dudosa, hoy es imagen de Nike y embajadora de la UNESCO. Y no para: ha combinado su carrera con estudios de medicina. Al retirarse planea ser cirujana, no para fines estéticos, sino para ayudar a aquellos que han sufrido algún accidente o hecho violento.