TERCERA AMARILLA | Culturas y Estilos alrededor del Fútbol

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“Estados Unidos siempre ha sido un pelele para NUESTRO deporte a lo largo de los años, por lo tanto no hay posibilidad que en la calle, en el uno a uno, en el semillero, tengan todavía alguna chance de vencernos”... Aquel pensamiento, me hizo abandonar la cancha de Outer Sunset por primera vez con el rabo entre las patas, el rostro acomplejado y mi autoestima por el piso.

Si bien los medios de comunicación nos han generado un estereotipo establecido del fútbol gringo a nivel profesional, el asumir que en el ámbito amateur -y callejero- me iba a encontrar con puras piedras al más puro estilo Alexis Lalas, Jay DeMerit y Brian McBride, fue una de las bofetadas más grandes que me he llevado.

San Francisco es una ensalada de culturas. Y si eso lo trasladas al fútbol, aquella experiencia se vuelve una remasterización de los partidos por beneficiencia entre los amigos de ________ (inserte nombre de futbolista famoso aquí) contra los amigos de _________ (inserte nombre de futbolista acabado a punto del retiro aquí), con la única diferencia que en el amateurismo se juega por el orgullo y la dicha, mientras que en del otro lado se juega por cumplir y recaudar fondos.

Infinidad de estilos, gambetas, mañas, marcas, remates, movimientos, coberturas, pases, carreras y gritos, te envuelven en un abrir y cerrar de ojos. “Venha cá viado!” (Ven aquí marica) te grita el carioca mientras te pinta la cara con una bicicleta. “Это ничего, Педик!” (No fue nada, putito) ladra el mastodonte soviético que te tumba en el tiro de esquina. “Komm zurück Alter!” (¡Regresa güey!) escuchas con fuerza de tu compañero teutón. “Oh putain, c’est pas possible. Quesque tu fait?” (Pero no es posible cabrón. ¿Qué has hecho?) te grita tu compañerito franchute cuando fallaste una clara. “再见, 赶上我” (Adiós. Alcánzame) escuchas del asiático que te rebasó como correcaminos. Nada pinta bien hasta que llegan las palabras mágicas: “¡Andá Pelotudo, poné huevoh que los rompemos a patadas, loco!”, “¡Hey Cabrón, chíngale que estos weyes traen pura madre!”, “¡Hostia capullo, dale que dejamos a estos tíos flipando”. Llegaron los tuyos.

Te acostumbras, le agarras el ritmo y después de 2 meses tenía a Francesco diciéndome: “Hey Fratello, gioco impressionante!” o a Scott: “What a fucking great play we did there, nice man!”. Pero… ¿Cómo pasas de un extremo al otro?

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1. La educación futbolística de cada persona es un rasgo distintivo que no se puede cambiar a la fuerza. En otras palabras, no esperes que todos jueguen alrededor de tu estilo. Aprende de las gambetas del brasileño, de las patadas bestiales del escocés, de la velocidad del africano y del juego aéreo del alemán. Luego compleméntalo con tu juego.

2. La comunicación puede llegar a ser muy difícil por lo que las señas y los monosílabos son cruciales. Indicaciones con las manos, aplausos, chiflidos, «YES», «NO», «HERE», «SHOOT», «PASS», «BACK» serán tu diccionario en el terreno de juego. No todos dominan el inglés en su totalidad pero esas palabras son básicas y conocidas por la mayoría.

3. El conocimiento futbolístico es una gran ayuda. Entre países remotos es poca la probabilidad que el otro piense que sabes algo de su ámbito futbolero por lo que cuando tu compañero ucraniano escucha de ti lo bueno que es Yarmolenko o Konoplyanka, una bonita sensación de sorpresa hace que la relación fluya de mejor manera. El primer paso del vínculo amigable que genera el fútbol no es jugar juntos sino demostrar que comparten un gusto en común que va más allá de la cancha.

4. La picardía del extranjero les encanta a todos. Se irreverente en la cancha pero a la vez humilde, entregado y abierto de mente.

5. Más que todo lo anterior, disfrútalo y aprende. El jugar fútbol en una cultura diferente, es de las mejores experiencias que una persona puede vivir. Es la esencia misma de que el fútbol es un vínculo social poderoso que mueve naciones, sentimientos y religiones.

La próxima vez que realicen un viaje al extranjero o simplemente fuera de su ciudad, agárrense un par de zapatos de fútbol, métanse a internet y averigüen donde se juega fútbol, piérdanle el miedo al contacto social y vivan una de las mejores experiencias que van a tener en sus vidas. Dejen el turismo a un lado y vivan el fútbol de cada cultura.

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