Delaney: El danés daltónico que manda un mensaje a través del fútbol

Thomas Delaney marcó gol en cuartos de final de la Eurocopa. Pero lo que pocos saben de este mediocampista del Borussia Dortmund es que padece de daltonismo y le ha costado muchas veces enfrentar a sus rivales uniformados de cierto color.

Este héroe para quienes padecen este trastorno ocular, reveló  hace tres años que era muy difícil para él distinguir a rivales en medio de la velocidad y exigencia de un juego de alto nivel.

“Es difícil de describir. Es como ver diferentes tonalidades del mismo color. Habitualmente jugamos con pantalones diferentes, pero esta vez [dijo refiriéndose al Dinamarca-México] ambos eran blancos, lo que lo complicó más aún», lo reconoció en un amistoso previo al Mundial de Rusia 2018, donde, precisamente, los equipos vistieron de rojo y verde, los colores que afectan principalmente su reconocimiento del resto.

El centrocampista internacional con Dinamarca ha jugado, además en el Werder Bremen, que viste de verde y en el Kobenhavn, club de su país donde se formó el futbolista. “Mi nombre es Thomas. Soy daltónico y esto sucede. El otro día en el campo era difícil ver quién estaba en mi equipo y quién en el contrario”, confesó en su momento. Thomas se ha convertido en una representación de los 350 millones daltónicos que hay en el mundo y ha sido el primer futbolista de la elite en reconocerlo.

“Es el primer jugador de élite en activo que lo reconoce públicamente. No creo que sepa lo que esto supone. La mayoría no habla porque temen que esto afecte a su valor y que los contrincantes se aprovechen de ello durante los partidos», afirmó Kathryn Albany-Ward, fundadora de la organización británica Conciencia sobre los Daltónicos, a la BBC.

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Solución: Mayor velocidad

Pero, ser internacional con tu país requieres tener un alto nivel, y para ser miembro activo de la Bundesliga, mucho más.  Llegar a un equipo como el Borussia Dortmund no es fácil, y por ello la historia de vida de Delaney es interesante.

¿Cómo le hizo? “Lo que hago fue fijarme sólo en las caras, pero tenía que hacerlo muy rápido para no perder la pelota. Cuando la gente está cerca se la distingue bien, pero cuando el ritmo es alto y están más alejados es un poco difícil».

“He desarrollado una velocidad de reconocimiento grande, pues cuando mis compañeros simplemente ven un color y sueltan el pase, yo tengo que reconocer rostros si tengo algún problema con los colores”, añade.

En la última temporada con Dortmundo, Delaney promedió un 83.5% de pases correctos, lo que habla de su habilidad desarrollada a pesar de la dificultad cromática.

Tanta relevancia cobró su confesión que Australia y Dinamarca acordaron jugar con sus segundas equipaciones en el Mundial de Rusia para no ‘perjudicar’ a Delaney. «Podrían haber elegido otros colores y usar eso en mi contra. No habría notado el amarillo con casi total seguridad«, comentó entre risas. Ahora, tras eliminar a República Checa, Delaney sólo tiene ojos para Inglaterra… y llegar a la final de Wembley.