El mejor día de mi vida. Pumas campeón en Hidalgo.

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Todos tenemos anécdotas, momentos inolvidables y memorables que hemos vivido gracias a éste hermoso deporte, es por esto que presentamos este ejercicio donde los colaboradores de éste portal les narramos cual ha sido el mejor día de nuestras vidas futbolísticamente hablando. No dejen de comentar y relatarnos cual ha sido el suyo. Ya saben que sus opiniones sí son tomadas en cuenta y juntos formamos la comunidad Sapiens.

No fue nada difícil escoger mi momento. El equipo de mis amores saliendo campeón en mi tierra.

 

El Puma y el viento.

Y así, como siempre había sido desde que estaba adquiriendo conciencia, aferrado a muerte por lo que me apasiona, catador de canciones de heavy metal y hard rock y seguidor del equipo con un extraño dibujo que llena el pecho de su uniforme, arraigado además en una ciudad de provincia tan cerca pero tan lejos de la ciudad capital. Desde la época medieval donde los caballeros vestidos de Rosa Mexicano y con apelativos haciendo honor a Niños Artilleros y Emperadores trayendo consigo el mito de un tal “Tucazo” y que dieron paso a un falso Renacimiento donde los artistas apodados “Iguala”, “Chiquis”, “Pájaro Domizzi” y hasta el sobrino del Pentapichichi llenaron de oscurantismo a la plantilla a la que casi religiosamente le rendía honores yo sabía que la sangre es azul y la piel dorada  y ni el mejor anatomista me iba a sacar de esa idea. Pasaron muchos años que para mí fueron como eones hasta que por fin supe que se sentía que tu equipo alzase un trofeo de campeón. Gracias Hugo.

«El Mudo» Olalde era el goleador, pero con Pumas no pasaba nada.

 

Y así en mi querida ciudad, la que te despeina cada tarde, la que te nutre de pastes de frijol y papa y donde cuando la noche empieza a hacer su aparición trae consigo un frío que cala los huesos yo seguía la famosa Pumamanía a sabiendas que muchos incautos se bajarían del barco al primer descuido de los felinos de la universidad. Perdimos a Hugo aunque ganamos a Ferretti que trajo consigo la salvación al descenso y una final perdida dolorosamente contra Atlante con todo y video del niño que lloraba porque quería la playera del Atlante ¿Recuerdan? – Escuincle neófito – . Las derrotas duelen, pero la vida sigue al fin y al cabo solo es futbol y siempre va a haber un americanista o cruzazulino de quien burlarse, y mas en mi tierra. En Hidalgo, al menos en esa época a nadie le apasionaba el equipo local y mas bien la ciudad se dividía entre cementeros y águilas. Mentiría si les contara que la balanza se ha inclinado hacia el lado del falso equipo de México o no.

 No recuerdo como estuvo esa campaña, ni los resultados de la liguilla, ni quien fue el goleador, sin embargo siempre estará presente aquel 2009 como el año en que Meza se enfrentó de nuevo a Ferretti en una final y después del partido de ida en CU, los de la capital de Hidalgo llegaron con desventaja de un gol para tratar de remontar en casa. Y así, yo por un golpe de suerte y por ayuda de los hermanos que sabes que siempre están ahí pude conseguir un boleto para estar en el Hidalgo alentando con Goyas a mi equipo. Llegué solo, pues no conocía a nadie y solo tenía una entrada al acceso que colinda con el Boulveard Felipe Ángeles, rápidamente ubiqué una larga fila con personas vestidas con mis colores y decidí formarme en ella sin hablar a nadie, prendiendo un cigarro para tratar de apaciguar el frío y contener los insultos de mis paisanos, los locales. Llovía intensamente. Al ingresar al estadio, un recinto pequeño pero cómodo y bonito me acogió y la famosa Rebel se mezcló con aficionados que no éramos parte de la barra y rápidamente fuimos rodeados por policías municipales que formaron una valla humana entre palcos y felinos. La afición del tuzo es fría como el clima de la ciudad y no alienta como su equipo lo merece, eso se notaba al retumbar de cada Goya y de cada cántico. Yo gritaba con emoción, cantaba con alegría.

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Al acabar el primer tiempo mi equipo ya estaba en desventaja gracias a una anotación del Chaco Giménez que se dio debido a un penal cometido por Efraín Juárez a Blas Pérez y así pues, un señor canoso, de edad mayor pero con cerebro de primate no desarrollado comenzó a burlarse como desquiciado de nosotros a tal grado que comenzó a tirarnos monedas de 5 y 10 pesos con el afán de lastimarnos. Ante la complacencia de la policía un barra-brava se subió a su palco y con el palo de una bandera con el Reloj Monumetal dibujado lo golpeó en la cabeza ante la mirada de su esposa y su familia. La policía no hizo nada y el señor salió del estadio lesionado. Al final de cuentas la vida de no es color de rosa y la tolerancia es algo que no se da en este país  muy a menudo.

 En el segundo tiempo Pachuca dominaba las acciones, aunque Palencia no paraba de correr, Bernal de tratar de salvar su meta y yo no paraba de brincar y de gritar. Los partidos no los gana la afición brincando y cantando, se ganan en la cancha con huevos y Dante López lo sabía al anotar el gol de la igualada a pase de Juárez y el Chaco lo sabía cuando anotó el segundo gol tuzo. Tristeza total. Afortunadamente los jugadores pudieron contener al equipo local y mandaron el juego a tiempo extra. El momento anímico era para los de Hidalgo pero los jugadores universitarios sabían que era ahora o nunca – quiero pensar – ¿Para qué juegan una final sino es para ganarla? Los cánticos pararon, solo se escuchaban unos tambores famélicos ya que todos estábamos muy nerviosos. Pachuca con el equipazo que tenía se volcó al frente tratando de dar la estocada final. Un vendaval en forma de Damián Álvarez, Chaco Giménez, Gabriel Caballero, Chapo Montes, Jaime Correa y Paul Aguilar trató de finiquitar rápido la partida. Sucumbieron por el cansancio y todo quedó en manos de la muralla colombiana, el ídolo de los hidalguenses que cuidaba su puerta mucho mejor que Cerbero cuida la entrada al inframundo.

Pachuca tenía un equipazo en 2009 al mando de Meza en la banca y Calero en la cancha.

 En una decisión rara para la forma de trabajar de Ricardo Ferretti, decidió echar la carne al asador y sustituir a Jehú Chiapas por Pablo Barrera en el tiempo extra. Todos esperábamos los penales, Tuca esperaba un milagro. Y así el otrora Pablito nos hizo gritar y ahogarnos de alegría ya que en un desborde logró llegar a portería y con un disparo chato logró vencer a Calero. Pablo no nos dio ese título, mas bien Miguel lo regaló con ese error imperdonable. Yo estaba en la cabecera justo detrás de la portería donde fue la anotación. Minutos atrás estaba rezando con mi bufanda pegada a mi boca pero ahora brincaba, gritaba, cantaba, abrazaba a los de al lado y aunque parezca mentira una pareja de novios o esposos que sé yo abrazamos a un policía y comenzamos a brincar junto a él. El gendarme no se inmutó ya que debajo del uniforme traía una playera con el símbolo universitario en el pecho. Y si, creo que también lloré.

En la final de 2009 Pumas consiguió su sexta estrella.

El Pachuca no pudo consumar su gran paso y fue el principio del fin de su primer dinastía, Palencia se trepó al larguero de la portería y festejó con nosotros. Leandro y Martín Bravo estaban eufóricos e Iñiguez, Chispa, Toledo, Pikolín, el eterno Verón y el capitán Bernal estaban listos para levantar el trofeo. Salí del estadio, prendí otro cigarrillo, el frio era mas intenso pero la sangre hervía. Caminé solo en la penumbra rumbo a casa donde vi como niños lloraban, aficionados de la Ultra Tuza seguían ofreciendo cánticos a su equipo y una fila interminable de carros con placas chilangas formaban una caravana con rumbo a la ciudad de México. Tan cerca pero tan lejos.

Llegué solo, sufrí mi partido a mi manera y festejé con compañía inesperada para acabar el mejor día de mi vida, caminando sin voz pero con muchas palabras en una noche helada en mi amada ciudad con la felicidad que me inundaba como pocas veces a sabiendas que tal vez ése momento sería irrepetible. Así lo fue y fui profeta en mi tierra por poco mas de 90 minutos, aunque solo el viento helado de La Bella Airosa lo sabe.

 

¡Goya!