El monstruo en los vestidores

“Estás muy linda, mi hermosa. Si tenemos algo, te prometo que puedo llevarte a grandes cosas en el fútbol. Y si no aceptas, asume las consecuencias”, así comenzó la pesadilla de ‘Laura’. La jugadora caleña de 17 años de edad que solo deseaba representar a la selección cafetera en el Mundial Sub 17 que se jugó en Uruguay en 2018.

Las cifras publicadas por el Instituto de Medicina Legal confirmaron la gravedad del asunto. En Colombia el acoso y abuso sexual es cosa de todos los días. Ya sea en estrato alto, o en el barrio más peligroso. En las familias, en el trabajo de oficina o incluso en las concentraciones de fútbol femenino.

Foto vía Twitter / @Diario Caracol
«Didier Luna, Carolina Razo, una de las jugadores acosadas, y Sigilfredo Alonso

El incremento de los casos de acoso sexual en el país sudamericano fue de 300% en 2019, en comparación del año anterior. Lo más dramático es que apenas un 12% de los hechos delictivos son denunciados, y solo un 3% procesados judicialmente.

Didier Luna, Exdirector técnico de la selección Colombia Sub-17 fue quien amenazó a ‘Laura’. La negación de la jovencita gestó la ira sistemática en Luna, sobrecargándola de trabajo físico. Gritándole. Avergonzándola en las reuniones del grupo. Alejándola del núcleo de jugadoras, y obligándola a que durmiese sola en una habitación fuera de la concentración previa al Mundial.

La denuncia por parte de los familiares de ‘Laura’ se realizó en febrero del año en curso ante la Fiscalía General de la Nación. En Colombia existe una asociación llamada “La Liga del Silencio”. Donde las jugadoras que sufren de este tipo de abuso, pueden expresar su caso, y ser ayudadas por abogados profesionales.

La Federación Colombiana de Fútbol, como quien no quiere la cosa, recibió las denuncias, y las archivó. Apelando a que el tiempo calmase la tormenta y fuese alejando el tema de los principales portales noticiosos del país. Y así lo lograron, por seis meses, hasta que de nuevo la bomba explotó.

La revista Semana publicó un audio de las conversaciones que tenía la fisioterapeuta, Carolina Rozo con las jugadoras que sufrían los acosos del DT Didier Luna, y el preparador físico, Sigilfredo Alonso.

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En estos audios se escuchaba el dramático relato de las jóvenes: “En ocasiones ese señor me ha dado un beso en la boca. El día que estábamos bañándonos en la piscina, le hizo quitar el pantalón a Kelly, obligándola a bañarse en panty y top ¿Qué puede hacer uno si un día uno está necesitando de ellos?”

Jhon Darío Cano, padre de una de las jugadoras en cuestión, relató lo siguiente en su denuncia a la revista colombiana: “En cuanto a Didier Luna, mi hija me cuenta que este señor ha tratado de besarla cuando marca un gol. Inclusive, ella un día se golpeó la parte íntima, y este tipo le dijo que él le daba besitos para que se la pasara el dolor. Le daba nalgadas, sin su consentimiento. Y Sigilfredo Alfonso la sujetó una vez por la cintura, bruscamente, y trato de besarla, mientras le preguntaba si ella era capaz de bañarse con él”.

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El caos en su máxima expresión sobrepasó la estrategia pasiva de la FCF. Y los obligó a cesantear de sus cargos a Luna y a Alonso. Y desde el pasado mes de abril la disputa legal los tiene contra la pared.

La impunidad de los poderosos

El monstruo en los vestidores no es solo un ente que se pasea en Colombia. En Ecuador, Luis Ernesto Pescarolo fue acusado de abuso sexual por la jugadora María Antonella Guerrero. Añadiendo como cómplices al preparador físico Tomás Arboleada, y al doctor de la selección, Héctor Borquez.

Entre los tres habrían creado un sistema de chantajes, y persecuciones hacia las seleccionadas. Ofreciéndoles privilegios, y asegurándoles próximas convocatorias a cambio de favores sexuales. El preparador físico y el doctor de la selección las predisponían psicológicamente: “Recuerden que deben cumplir y hacer todo lo que el técnico Luis les solicite”.

Foto vía Twitter / @FCF

“¿Qué ofreces para ir a la selección? Eres una muñequita rica que tiene un lindo cuerpo”. María Antonella en su denuncia pública también añadió: “Me exigía que debía estar solo con él de forma brusca. Jalándome el brazo o gritándome en los entrenamientos. En un viaje que hizo la selección a Macas para un partido, me designaron una habitación para mí sola. Ahí el Sr. Luis Ernesto Pescarolo entró a mi cuarto, y me tocó mis partes íntimas”.

Al igual que en el caso de ‘Laura’. Las amenazas son el mecanismo de protección de los poderosos. María Antonella Guerrero dijo que las recibió por parte del DT, Luis Pescarolo y por altos directivos de la Federación Ecuatoriana de Fútbol. Diciéndole que ellos se encargarían pero que se quedara callada.

¿Cuántos casos más como estos se encuentran escondidos bajo la humareda del temor? El fútbol femenino está creciendo de manera indetenible. Eso se vio en el Mundial de Francia. Pero de nada sirve abarrotar el Stade de Lyon con 58 mil fanáticos, mientras en las canteras juveniles del otro lado del mundo, niñas de 17 años son abusadas psicológica y sexualmente por delincuentes de cuello blanco que aprovechan su poder y lo utilizan con una perversa perfección.