El Talibán ha vuelto ¿Qué pasará con el fútbol femenino en Afganistán?

Selección de fútbol femenino de Afganistán

Afganistán se encuentra en medio de la incertidumbre más grande de los últimos 20 años, tras la caída de Kabul, su capital, en manos de los talibanes mientras el país se encuentra a las puertas del oscurantismo.

El Talibán y su cultura tribal hacia las mujeres y hombres mediante la interpretación propia del Islam, derivó a que se reformaran las libertades de las mujeres radicalizando el trato hacia ellas donde solamente podían dedicarse a las tareas domésticas, utilización del ‘Burka’, prohibición de trabajar fuera del hogar, prohibición de conducir vehículos, limitar el acceso a la educación, la prohibición de usar zapatos de tacón o que haga algún ruido, entre otras cosas.

En el caso de los hombres, las leyes son un poco más permisivas, pero siguen siendo restrictivas, tomando en cuenta que está prohibido escuchar música, ver películas, usar ropa “occidental” como camisas, franelas y jeans, mantener el cabello corto y usar barba, con el uso obligatorio de turbantes.

Esta forma de pensar del Talibán con su llegada al poder en 1996, aisló a un país que ha sido disputado durante siglos, sin embargo, con la creación de este emirato islámico hay restricciones sociales aún mayores, como la prohibición de la fotografía, el arte, el baile y, en el caso de las mujeres, la práctica de un deporte.

En el caso de las mujeres el castigo va desde la lapidación, la amputación (aplica para hombres también) y la ejecución por arma de fuego a manos de algún familiar de la víctima. De hecho, estos castigos no existen dentro del Corán. Pareciera que esta cultura odia a las mujeres. En los últimos días se ha generado un clima de tensión y pánico generalizado por el futuro de las mujeres en este país.

Afganistán en los últimos años ha podido organizarse un poco en el ámbito de las leyes civiles, que son las que se rigen a través de un parlamento o tribunal, dejando a un lado las ‘Leyes Divinas’ o ‘Mandatos de Dios’, debido a que no tienen basamento legal. En medio de esta organización, el deporte brindó un espacio para las mujeres afganas con el fútbol, dándoles un escape y cierta libertad para hacer algo “prohibido” por el talibán.

En 2007 se crea la selección de fútbol femenino de Afganistán, integradas en su mayoría por estudiantes de los colegios de Kabul. Con la asistencia del Comité Olímpico Nacional Afgano, se logró organizar una selección que pudo competir en torneos amistosos femeninos a nivel internacional.

Con el nombre “La Leonas de Afganistán” se tuvo que esperar hasta el año 2010 para que participaran en un campeonato internacional, su primera aparición fue para el Campeonato Femenino de la Federación de Fútbol del Sur de Asia (SAFF), cosechando dos derrotas contra Nepal y Pakistán, y un empate contra las Maldivas. Luego de su participación en 2012 y 2014 en la SAFF, en 2016 la Federación de Fútbol de Afganistán, contrató a una entrenadora estadounidense para dirigir a las mujeres.

Kelly Lindsey, una exjugadora de fútbol, llegó para darle brillo a esta selección. Darle un toque de profesionalismo y también entrenarlas para la competencia, algo que en el mundo talibán no existe.

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Una de las más valiosas contribuciones de la seleccionadora fue en el año 2018, cuando crearon el hashtag #Voices4voiceless en las redes sociales y así alzaran su voz contra los abusos sexuales sufridos por algunas jugadoras. Entre los culpables estaban el presidente de la federación afgana Karamuddin Keram y otros directivos. Debido a las denuncias, Keram fue inhabilitado de por vida por estos hechos, pero marcó un precedente de lucha por los derechos de las mujeres dentro de un país tan complicado como Afganistán.

Esto llevó a que la selección femenina ganara el World Football Summit Industry Awards en 2019, en la categoría de “Mejor iniciativa de fútbol femenino” y por su valiosa contribución a a lucha por los Derechos Humanos, contra la discriminación y el abuso sexual en ese país.

Esto se convirtió en una esperanza para todas las mujeres en el país en romper con el molde tradicionalista y buscar una profesión, sea en el deporte, en las ciencias o en algún otro rol lejano a las leyes talibanas.

Un detalle no menor, es que debido a la campaña de profesionalización de la selección femenina durante los años 2009 y 2018, la marca danesa ‘Hummel’ vistió a las ‘Leonas’, con un hijab integrado, siendo un diseño exclusivo para ellas.

Vestimenta de la selección de fútbol femenino de Afganistán

En una entrevista concedida al diario El País la entrenadora Kelly Lindsey dejó algunas consideraciones sobre las mujeres que integran esta selección afgana de fútbol.

“Estas son las mujeres más fuertes que he conocido”, observa. “No lo habría dicho la primera vez que nos vimos. Parecían tiernas, amables y cariñosas; pero cuando luego escuchas la lucha cotidiana a la que están sometidas… Solo ir de casa al entrenamiento para ellas es atravesar un campo de batalla. Están dispuestas a arriesgar su vida para estar en un campo de fútbol. ¡No puedes romper a estas mujeres! Sometes a otros atletas a un entrenamiento extremo y podrían sentirse rotos al final. A estas mujeres las puedes exponer a cualquier cosa y nunca perderán el espíritu”.

“No creo”, dice, “que la gente que no conozca Afganistán se haga una idea de la batalla cotidiana que estas niñas libran en sus propios hogares. Hacemos pruebas a niñas que vienen a entrenar con nosotros a la federación y sus familias ni se enteran. Porque tienen tantas ganas de jugar al fútbol que, aunque sus familias no lo aprueban, se arriesgan incluso en su propia casa. Ellas creen que el fútbol puede cambiar la cultura en su país. Creen que puede existir otra perspectiva. Para ellas el fútbol es la vida”.

Con el regreso del Talibán tras la caída en las últimas horas de su capital, Kabul, las jugadoras enfrentan una realidad nada favorable. Es muy posible que vuelvan las prohibiciones por las propias leyes que ellos imponen, además, el terreno ganado en los últimos años para las libertades civiles, quedarán en el olvido.

Es muy probable que la ONU y la FIFA tampoco hagan algo al respecto, pero estas mujeres volverán a librar una batalla, arriesgando su vida para seguir disfrutando y practicando el fútbol.