DE PRIMERA INTENCIÓN | Como una carcacha...
DE PRIMERA INTENCIÓN | Como una carcacha…

Hace unos años comenzó un programa en MTV llamado Pimpin’ my Ride, que al cabo del tiempo llegó a México, de manera bastante piñata y se llamó Enchúlame la Máquina.

La premisa era bastante básica, tomar una carcacha decrépita y ponerle todo tipo de aditamentos, pinturas, radios y lucecitas para que quedara visualmente impresionante. Durante el proceso podíamos seguir las aventuras de los mecánicos a cargo de arreglar el coche, que nos decían exactamente lo que harían con el bodrio en cuatro ruedas que les había sido asignado.

El resultado era que el horrendo automóvil quedaba muy bonito (o mega naco pero con focos), y que los descerebrados que lo manejaban salían muy sonrientes dando aplausos e impresionando a todos los de su cuadra.

Lo que nunca aclaraban es que debajo de toda esa pintura y focos el motor, la transmisión y lo que realmente importa en el coche seguía siendo la misma porquería de antes.

El programa ya fue cancelado, pero hace unos meses varios mecánicos locos, conocidos como FMF decidieron hacer lo mismo con el futbol mexicano, un vehículo de modelo antiguo, que de vez en cuando funciona bien pero que da mucha lata.

Pues los dueños decidieron entregarle “la máquina” a Decio de María, su mecánico estrella quien decidió tomarla, y como ya muchos lo habíamos dicho, le puso foquitos, moñotes y logotipos pero, como muchos sospechábamos, debajo seguía siendo la misma mugre y, peor aún, al querer generar más expectativas se volvió aún más evidente su obsolescencia.

Hoy la Liga MX se arrastra con medio motor fundido, con estadios vacíos, partidos infames y la indiferencia de muchos aficionados que, como ustedes y como yo, nos gusta el futbol y nos gusta recibir un producto que sea futbol y no una carcacha, enchulada sí, pero carcacha.

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Sé que muchos habrá que dirán que “eso era muy obvio”, “qué columna tan trillada”, pero lo dije hace unos meses y aunque es de grandes hombres no reírse del caído…

Yo no soy un gran hombre, así que si no les late, pues ni modo.