Felipe de Edimburgo: Un Príncipe al servicio del deporte

Príncipe Felipe de Edimburgo en la Final de Inglaterra 1966

Ha muerto Felipe de Edimburgo. El imperio británico pierde a una de sus figuras más importantes, luego de acompañar a la Reina Isabel II por 69 años de reinado.

Felipe de Edimburgo tuvo una vida más ligada a lo militar y social, aunque su figura siempre estuvo a disposición de los eventos deportivos, entre los más recordados de Wimbeldon, la única Copa del Mundo inglesa, la fastuosa inauguración del Estadio Emirates y los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

Por ser inglés, se le vincula directamente con el fútbol pero su verdadera pasión deportiva lo llevó a practicar el Cricket y Polo, sin embargo, los deportes ecuestres han sido para él una de sus grandes pasiones.

Principe Felipe practicando Polo (Archivo)

En su vida como estudiante en Escocia, fue uno de los capitanes del equipo de Cricket, sin embargo, el Polo fue su máximo idilio, aunque interrumpido por el estallido de la Segunda Guerra Mundial.

Durante su larga estadía en Malta, Felipe se desarrolló en el juego convirtiéndola en una de sus grandes pasiones, al regresar en 1950 a Inglaterra, el Príncipe formó el equipo Windsor Park, además de pertenecer a otros equipos de este deporte.

Príncipe Felípe con el equipo Windsor Park / Foto AFP

Esta pasión por el Polo, lo llevó a rechazar compromisos importantes durante su servicio real, a tal punto, de exportar su talento en giras internacionales a nivel mundial, con paso por América Latina.

Fue precisamente en la década de los 60 donde su alteza disputó varios torneos, quedando campeón en la Royal Windsor Cup; Westbury Cup; Cowdray Park Challenge Cup y la Junior County Cup. Aunque no se limitó a competir en el Reino Unido, en 1966 compitió en el importante Abierto de Hurlingham en Argentina.

Hasta 1971, Felipe estuvo activo hasta comenzar a padecer problemas de artritis, obligándolo a poner fin a su idilio deportivo, sin embargo, desarrolló su propio club el Guards Polo Club, siendo el más famoso del mundo.

En otras facetas, el Príncipe de Edimburgo estuvo ligado a los caballos directamente, siendo presidente de la Federación Internacional Ecuestre entre 1964 y 1986.

Reina Isabel II y Felipe de Edimburgo en la Inauguración de Montreal 76

Los Juegos Olímpicos y la compañía de la flama real. Uno de los momentos más esperados por los aficionados al deporte, son los Juegos Olímpicos; un evento imperdible para ambos.

Felipe, siempre fue esquivo a seguir algún deporte sin caballos, sin embargo, la obligación protocolar y su representación real, levantó la imagen de los eventos olímpicos, del tenis y también del fútbol.

Inauguración de Montreal 1976

Canadá, miembro del Imperio Británico, fue uno de los lugares a los que la pareja real visitó con motivo del deporte. Su aparición en los Juegos Olímpicos de Montreal 1976 y los eventos hípicos, hicieron que la pareja visitará el país de América recurrentemente.

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Su última visita, fue precisamente a la ciudad de Toronto, donde participaron en la 151 carrera de The Queen’s Plate, en la Woodbine Racetrack.

Durante los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984, Felipe de Edimburgo tuvo una participación ceremonial, para la Competición Individual Ecuestre, donde entró en la arena con un carruaje y unos caballos para abrir la competición.

Felipe de Edimburgo en la ceremonia de Los Ángeles 1984 / Foto: Getty Images

Tras su fallecimiento, se le ha recordado por ser una de las principales figuras de reconocimiento en el fútbol inglés, por su asistencia a grandes eventos. Un dato no menor, es que fue presidente honorífico de la Federación de Fútbol de Inglaterra (FA), entre 1957 y 1959.

La bienvenida al estadio. En 2006, el Arsenal FC estaba en proceso de mudanza del viejo y añorado Higbury, donde los ‘Gunners’ vivieron sus mejores épocas. Precisamente, acompañado de las máximas autoridades del club y de Thierry Henry, Felipe fue el encargado de inaugurar el Emirates Stadium.

Inauguración del Emirates Stadium / Foto: Getty Images

Pero poco a poco, la presencia de Felipe en los eventos deportivos fue diluyéndose, sin embargo, Londres 2012, le abrió la puerta para ser testigo de una de las ceremonias inaugurales más originales de cualquier Juego Olímpico.

La Corona Británica, no podía perderse su asistencia a los Juegos Olímpicos de Londres, donde reivindicaron las tradiciones locales, sus historias, la música y el arte.

¿James Bond y la Reina? Sí, sucedió que la Reina decidió formar parte de la ceremonia inaugural, junto al actor Daniel Craig, lanzándose desde un paracaídas sobre el Estadio Olímpico de Londres (actual casa del West Ham Utd.), y de esa manera hacer acto de presencia en la ceremonia, escoltado por el Príncipe Felipe.

Ceremonia Inaugural Londres 2012

Precisamente en esos Juegos Olímpicos, el Duque de Edimburgo, fue uno de los acompañantes de honor durante las pruebas hípicas. En una entrevista a The Independent, Felipe aseguró que tuvo muchas diferencias con la Reina Isabel II sobre los deportes ecuestres.

«La clave de un matrimonio feliz es no tener los mismos intereses. Así no se discute», dijo Felipe de Edimburgo.

La razones se fueron descubriendo con los años. La Reina le gustaban las carreras de caballos; al Duque el polo y la equitación, pero lo que tenían en común era el amor por los caballos.

Tras su muerte, a los 99 años, el mundo deportivo también se vio afligido por su partida y más por haber sido una de las figuras mas representativas en las ceremonias de Wimbledon; Juegos Olímpicos; Deportes Ecuestres y el Fútbol Inglés, además, se espera que en todos los deportes dentro del suelo británico, se rinda un homenaje a Felipe de Edimburgo: un Príncipe al servicio del deporte.

Patallas del Hipódromo de Aintree en Liverpool anunciando la muerte del Príncie / Foto: Getty Images