FIFA: “Putos”, homofobia e hipocresía

Desde las primeras horas de este 2022 tenemos que hablar, desde el segundo 1, de Catar 2022. Es el evento más grande del año que acaba de nacer y tendrá, como cada cuatro años, la cobertura y atención que merece.

Sin embargo, Catar de por sí es polémico. Primero, por cambiar el metabolismo del fútbol  mundial. Adiós veranos de fútbol. Este se jugará entre noviembre y diciembre, teniendo final pocos días antes de la navidad.

Aparte, pero no menos importante, hay un sinfín de denuncias de explotación laboral (en la construcción de estadios e infraestructura) a inmigrantes que incluso, ya cuenta centenas de fallecidos por no tener la seguridad mínima requerida para trabajar.

Lo último y así cierra el 2021 un evento cuyo camino ha sido poco transparente, es el tema de la homosexualidad y las duras leyes del islam. Usted puede ser “puto”, pero no mucho.

Nasser Al-Khater, presidente del comité de organización del Mundial 2022, dijo a finales de noviembre que “la homosexualidad no está autorizada” en Qatar, pero promete que los aficionados LGTB tendrán derecho a viajar y ver los partidos, con una condición: “sin muestras de afecto en público”.

Oh, vaya detalle. Casi se les considera gente. Cuanta consideración. Usted tiene una preferencia sexual, pero vaya, ni la demuestre. Quédese quieto y podrá disfrutar sin problemas del primer mundial invernal de la historia.

“Así como nosotros respetamos las diferentes culturas, esperamos que estas culturas respeten las nuestras. Vendrán a Qatar como aficionados de un torneo de fútbol y pueden hacer todo lo que cualquier otro ser humano haría”, agregó el directivo a CNN.

Hasta donde sabemos, los humanos demostramos afecto. Ha pasado un mes y la gente esperaba alguna disculpa por tan duras declaraciones, aunque sea, maquillarlas. Pero, la soberbia y el apego dogmático mantienen la misma postura retrógrada.

Cállense “Putos”

El 18 de junio se anunció que la FIFA le notificó a la Federación Mexicana de Fútbol que ha sido nuevamente sancionada a causa de los gritos de sus aficionados, por lo que la selección de México deberá jugar a puerta cerrada los primeros dos partidos de las eliminatorias rumbo al mundial de Catar 2022, además de pagar una nueva multa por 60 mil francos suizos (aproximadamente $65 mil dólares).

Lee también   Piden que se vaya

Estos castigos corresponden a la sanción impuesta por el comportamiento de la tribuna en los partidos que disputó México en marzo pasado (contra República Dominicana y Estados Unidos) por lo que todavía falta al menos otro castigo por los gritos registrados el 29 de mayo en el partido contra Islandia. Y los subsiguientes.

Es un grito que ha sido común en este siglo XXI. Cuando el portero rival va a sacar de meta, la tribuna toma aire, infla sus pulmones y va soltando un “eeeeeeeeeeh” para después  vaciar la caja torácica con un enérgico y estruendoso “PUUUTOOOO”.

Probablemente, la grosería, que hace alusión a los homosexuales, es entonada por una mayoría que no discrimina a los homosexuales. Sencillamente, es un grito para incomodar al rival, aunque, es bastante ofensivo e incómodo para las personas con esa preferencia de género.

Aparte, “puto”, “puta”, “puterío”, se ha convertido en una muletilla del día a día mexicano. Cualquiera pudo tener “un puto día”, que “se dieron un putazo” (un golpe), que su “puto coche se descompuso” o que había un “puterío de tráfico” en la calle, sin que ninguna de estas expresiones se refiera a la inclinación o preferencia sexual.

Miremos para los lados

Entonces, lo estricto de la FIFA para un cántico de una barra o porra mexicana, no aplica para medidas que afectan de muchísima peor manera a los homosexuales, pues Catar, sencillamente, no los reconoce como ciudadanos con derechos. ¿Multa? ¿Castigo?

Los días avanzan, el Mundial se acerca y son pocos los que han levantado la voz. FIFA, mira para los lados, se hace la que no escuchó y solo se limita a “garantizar el disfrute del fútbol en tierras cataríes”.

Los grandes medios deportivos tampoco. Apenas se mencionan estas desafortunadas situaciones, cuando, en otros casos, se eleva el grito al cielo. ¿Boicot?, bien lejos de eso.

Lo que sucede es que hay mucho “puto dinero” en juego.