Guardiola, la Champions y un plan de dominio mundial

Hace días, cuando quedó fuera el Manchester City de la Liga de Campeones, Pep Guardiola soltó una frase que hizo mucho eco: “No vine al Manchester City para ganar la Champions”.

Evidentemente, por la faraónica inversión hecha en el equipo, se puede pensar que es una locura la frase. Y, aunque la cita completa se matiza con un “vine aquí para hacer jugar al equipo de la manera en la que han jugado en los últimos veinte meses. Por eso vine”, despertó cualquier tipo de debates.

Guardiola, la Champions y un plan de dominio mundial
Guardiola, la Champions y un plan de dominio mundial

Algunos, casi la mayoría, se quedaron con lo superficial. Que es solo un “paraguas”, que es una burda excusa. Que ganar la Premier no basta y con esa nómina y esa inversión, y más tratándose de un revolucionario del fútbol el Manchester City debe ganar cuanto trofeo esté de pie en la tierra. Entre ellos, la preciada orejona.

Los dardos estarían bien tirados si se tratara de un “simple” técnico destacado que viene a un equipo con mucho dinero y su obligación es ganar. Pero, esto tiene un trasfondo, incluso uno con tintes muy corporativos.

City Group, la gran multinacional del fútbol

Yangel Herrera es un prometedor jugador venezolano. Hace un par de años fichó por el Manchester City y fue una alharaca en ese país caribeño. Terminó jugando (a buen ritmo) con el New York City FC y esta temporada, fue por acción de primer nivel a España, siendo cedido al hoy descendido Huesca.

Aunque en el contrato de Herrera y de muchos talentosos jugadores de América, Asia o Árfrica, aparezca que es “propiedad” del Manchester City, en realidad es un activo del City Football Group, una especie de multinacional del fútbol, que de tener el éxito previsto, podría ser un modelo a copiar.

El CFG es una empresa del Abu Dhabi United Group, la empresa del famoso jeque Mansour bin Zayed Al Nahyan. Esta empresa administra clubes en los cinco continentes y además, tiene participación de empresarios chinos.

Un torneo en Manchester entre varios jóvenes de distintos continentes, todos del City Group

Establecido en 2014, el estandarte (y anzuelo para los jóvenes reclutados) es el Manchester City de Inglaterra, en todas sus divisiones. En Estados Unidos, junto a los Yankees de Nueva York, posee al New York City FC. En Japón, administran al Yokohama Marinos y en Australia, al Melbourne. En Uruguay, semillero de grandes jugadores, adquirieron al modesto Torque y al primer año, subió de segunda a primera (aunque en 2018 volvió a descender). En España dieron el golpe al adquirir el 44% del Girona dhoy en primera división y se han abierto a un mercado donde hay bastante dinero invirtiéndose, China, con el Sichuan Jiuniu, de segunda.

En Ecuador, Guayaquil City sería una nueva adquisición (cambió nombre y colores) y en Sudáfrica se esperan concretar alianzas con Ajax de Cape Town. En Venezuela, tienen convenio con Atlético Venezuela y en Europa, aunque no se ha oficializado nada, existen buenos puentes con  AS Saint-Étienne, Estoril y Boavista.

Acento catalán

Herrera, como otros chicos de Uruguay, África, España o Estados Unidos, hacen parte de su pretemporada en Manchester. A varios jugadores de esta “multinacional” se les hace seguimiento y los destacados de  cada “sucursal” viajan a Inglaterra para ser observados directamente por Guardiola y el comité técnico. De ahí, pudiera pasearse a otro club filial o bien, buscar puentes para una cesión a un club con el que se tenga buenas relaciones y seguir el desarrollo del jugador.

Capaz, la idea no es que necesariamente el talento llegue a Manchester City. Posiblemente, cuando esté bien desarrollado y a tope de capacidad, sea una buena venta que ingrese dinero a este grupo de inversores.

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Un buen ejemplo es el del mediocampista australiano Aaron Mooy., quien se unió a Melbourne City en 2014 y fue el jugador del año del equipo en sus primeras dos temporadas. CFG decidió que Mooy era lo suficientemente bueno para jugar en Inglaterra, y Melbourne lo vendió a Manchester City por £ 425,000 en junio de 2016. Pero Mooy no jugó para el club; se le prestó de inmediato a Huddersfield Town, que en ese momento era un equipo de segunda división. Después de ayudarlos a ganar el ascenso a la Premier League, Mooy fue vendido a Huddersfield por 10 millones de libras.

Y acá aparece Guardiola. O mejor dicho, el barcelonismo. Al “jeque” le enamoró el Barcelona campeón de todo en la década pasada (el de Pep, vamos) y ha comprado con su dinero buena parte de esa estructura.

Un fichaje muy importante es el de Ferran Soriano, ex vicepresidente del Barcelona y que hoy es CEO del Manchester City y del City Group. Fue el encargado de cambiar la visión gerencial de un club muy amarrado con su pasado como el Barcelona y transformarlo en un éxito deportivo y sobre todo, económico.

Soriano (derecha) junto al calvo hermano de Guardiola en el momento de la compra del Girona

Soriano había visto frustrada en Barcelona una de sus ideas más ambiciosas: crear clubes de franquicias en otros países. Este fue un paso demasiado lejos para un club propiedad de 143,000 fanáticos votantes y enraizados firmemente en su ciudad y en Cataluña.

Txiki Begiristain llegó de Barcelona, para reamar un nueva Masía, la inglesa. Y con él, y la fuerza de los petrodólares, llegaron otros cuantos técnicos que hacían vida en La Masía.

En ese entramado está Pere Guardiola, hermano de Pep y que aparte, es accionista del Girona. Pere, es conocido por ser empresario, aunque representa también varios jugadores y es una manera de mantener a Pep en el entorno del City, de donde ha obtenido muy buenos dividendos.

Y la estrella de este entramado, Pep Guardiola. Es cierto, no lo han traído para ganar la Champions exactamente, sino para ser parte activa de políticas de desarrollo de esta empresa multinacional a la que pocos le han prestado mayor atención.  A diferencias de otros intentos de “multinacionales” de fútbol, como Red Bull  (que tiene cinco equipos), no se basa tanto en un nombre o estrategia publicitaria, sino en una filosofía de juego que pueda ser comprendida en cualquier continente.

El Torque uruguayo, al igual que el Girona, ascendieron al primer año bajo la tutela del City Group

Claro, el ganador del sextete obviamente tiene la obligación de ganar títulos con Manchester City. Según Soriano, uno por año en promedio. Eso le dará reputación al principal producto. Aparte, se dice que cuando se fastidie del Manchester City, su contrato le garatiza dirigir el New York City FC.

De ahí, que todos los jóvenes prometedores de cada filial, pasen por el ojo de Pep en el verano y que los formadores de esas instituciones reciban lineamientos directos desde Manchester. Todos intentan jugar de la misma forma, que a su vez, es la esencia del Barcelona. Con el Girona, le ronca fuerte en su propia cueva catalana a los culés.

Un extenso reportaje de The Guardian sobre este modelo fue titulado en 2017 como “El Plan de Dominación Mundial del City”. A lo mejor Guardiola tiene toda la razón:  no está acá para ganar la Champions.