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[Canción para acompañar: «Bitter Sweet Symphony» – The Verve]

Suficiente, no más. La paciencia es moldeable, extendible, pero finita.

Hace algunos años, un tío falleció por cáncer pulmonar. Por más que familiares, amigos y compañeros le decíamos una y otra vez que fumarse un cigarro al despertar o más de una cajetilla al día, era algo que nada positivo iba a dejar a largo plazo, él, con su terquedad característica, se hacía de oidos sordos y emulaba a Steve Jobs entrando en una distorsión de la realidad creyendo que nada le pasaría. El tiempo, desafortunadamente, nos dio la razón. La decisión de calmar el placer, sabiendo que el remedio era dañino, imperó sobre la necesidad de buen contenido que el cuerpo demandaba.

Mi tío ya lleva enterrado sus buenos años pero aún estamos a tiempo de salvar a otro compañero que muere lentamente: el periodismo deportivo.

En México y América Latina en general, no nos bastó con ser conquistados, brutalizados, convertidos a una religión por obligación, desterrados, asesinados y privados de nuestra idiosincrasia autóctona por los españoles, sino que ahora buscamos emularlos en la misma mierda. En lugar de buscar disfrutar un cambio de juego de 45 metros, un caño, una volea impecable, un espectáculo turco en la grada, un récord histórico, un jugador puerco, una celebración para llorar de la risa o emoción, un penal a lo ‘panenka’, un gol de último minuto, un descenso, un ascenso, una historia de superación, un recuerdo, una crítica constructiva, un poste o cualquier otro evento que estimule nuestros sentidos futbolísticos, preferimos revolcarnos en la mierda con declaraciones irrelevantes, pronósticos intrascendentes, dramas de telenovela y chismes de segunda. Argumentamos que no es así, pero cuando se nos ponen frente a frente, corremos hacia ellos. Es nuestra droga, bien que nos gusta pero que nadie se entere que la consumimos.

En vez de narrar historias, apuntamos con un revólver. ¿Hay crisis en tu equipo? ¿Tienes pleitos con tu compañero de equipo? ¿Consideras un fracaso tu temporada? Responde estúpido, sólo tienes dos opciones: Sí o Claro que sí. Elige, pero rápido.

Leía por la tarde a un reconocido periodista que escribía un mensaje corto pero profundo: «El periodismo deportivo se ha vuelto una batalla ideológica ridícula entre el Real Madrid y Barcelona, en la que yo me niego a participar». Me uno a la causa. No soy periodista, nunca lo he sido ni nunca lo seré. No tengo formación periodística, nunca la he tenido ni la tendré. Los títulos dañan, incrementan la ignorancia y disminuyen las verdaderas capacidades de una persona, obligan a seguir patrones absurdos castigando la creatividad. Los títulos hacen que las ventas, los clicks, los chismes y el amarillismo se sobrepongan a la entrega de un contenido valioso, útil, divertido y distinto.

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Todos sabemos que Mourinho es un personaje, él mismo lo ha declarado; no es real. Fuera de las cámaras José es una persona común y corriente. Todos sabemos que Messi y Ronaldo son buenas personas, millonarias, talentosas y con mucha atención, pero buenas en el fondo. Todos sabemos que Pepe no es un asesino, pero lo terminamos condenando más que a un tipo que mató a otro en un partido de fútbol amateur en Querétaro hace algunas semanas. No sé ustedes, pero mi pasión disminuye cada vez que veo tres portadas con ataques madridistas-barcelonistas estúpidos. Disminuye aun más cuando veo que, a pesar de que el periódico es el medio de publicación, la caja de comentarios y los botones de redes sociales están a reventar. Entristece, más no sorprende. Es la tercera ley de Newton. Uno no vive sin el otro.

Así que dicho ésto, yo me subo al barco de los Informes Robinson, de los artículos de Axel Torres, de las Contracrónicas, de los Colores, de las letras de Santiago Solari, de los análisis y recuerdos de Julio Maldonado y de todo aquel que quiera rescatar el verdadero fútbol, ese que nos cautivó en nuestra adolescencia/infancia. Eso sí vale la pena emular. No más dramas de Chicharito, Vela, Giovani, Messi, Ronaldo, Madrid, Barça, Mourinho, Rossell, Hala Madrid, Visca Barça, hormonas, peinados con gel, dedos en el ojo, tintes de cabello, ¿pur qué?, el puto amo, balones de oro, votaciones de FIFA, patadas de Pepe, clavados de Busquets, etc. Espero tripulantes.

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