Hincha: un acercamiento a la etimología del oficio de alentar

Corría la primera década del siglo XX cuando Prudencio Miguel Reyes se desempeñaba como utilero en el Club Nacional de Montevideo en la capital uruguaya. Entre sus labores, por supuesto estaba inflar los balones. Nadie por ese entonces imaginaba que esa actividad definiría uno de los aspectos emotivos más importantes del fútbol.

Afición de Nacional. Foto vía Twitter

Acérrimo seguidor del tricolor, dentro de sus responsabilidades no se limitó únicamente a lo estrictamente laboral. El «hinchador», por el trabajo que desempeñaba inflando balones, alentaba desmesuradamente a su equipo durante cada partido por lo que una frase empezó a hacerse popular: «¡Mirá cómo grita el hincha!», resonaba en las gradas.

Nacimiento de una pasión

El antropólogo Daniel Vidart se dio a la tarea de buscar al primer hincha de la historia. En un artículo escrito por Juan Villoro publicado en 2011 en el diario El País, el autor mexicano recoge las importantes conclusiones del investigador que han servido para esclarecer la etimología de una palabra que nació en Uruguay pero que mediante el río de la Plata contagió a todo el continente.

Reyes se hizo popular porque para la década, el fútbol se apreciaba de manera silenciosa para resguardar la concentración de los veintidós en el terreno de juego. Igualmente, por la dificultad de su oficio: los balones, de tiento, eran inflados a mano con unos complicados instrumentos, así que nunca pasaba desapercibido.

Prudencio Reyes. Foto vía Twitter

«Inflar, en el lenguaje de la gente del pueblo, metafórica siempre, equivalía a hinchar. El Gordo Reyes gritaba desaforadamente desde las tribunas del Parque Central cuando jugaba el cuadro de sus amores. ‘Mirá cómo grita el hincha’, decían los aficionados. Entonces la palabra se escapó de la cancha y rodó como pelota por Montevideo, por el país, por América», escribió Vidart en el citado artículo de la revista Brecha.

Desde entonces, los gritos invadieron los estadios y el clima se volvió alegre dejando atrás la acostumbrada formalidad que envolvía al deporte, el balompié se volvió una fiesta donde el invitado más pintoresco es el aficionado. 

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Mote de exportación

No es de extrañar que un país tan futbolero como el uruguayo haya bautizado el fervor que se vive en las canchas. En realidad, según las estadísticas, además de ser los primeros campeones del mundo también son en proporción a su tamaño, el que más futbolistas exporta.

La evolución llegó y la palabra fue acogida para animar a los propios. Primero se contagió Argentina, para luego esparcirlo por toda Sudamérica donde actualmente tiene un uso común. La exportación de talentos de esa región hizo que en toda Hispanoamérica se reconozca al hincha.

Sin embargo, su uso es más frecuente en la tierra de Maradona, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay, puesto que en Brasil también se acuña el término ‘torcida’, en Venezuela se usa además ‘fanaticada’, mientras que en Bolivia, Colombia y Ecuador también es muy popular referirse a ellos como ‘afición’.

Importantes diferencias

No obstante, su significado no es exclusivo del país donde se use. A menudo es empleada en sustitución de ‘barra brava’, que son aquellos grupos que además de gritar en busca de excitar los ánimos, son de carácter violento.

Afición de Nacional. Foto vía Twitter

Desde su implementación, ‘hincha’ hace referencia a los aficionados que apoyan apasionadamente a un determinado equipo de fútbol, entonando cánticos, utilizando banderas, pirotecnia, entre otros, de manera organizada con la finalidad de alentar a los deportistas en el terreno de juego.

Por su parte, ‘barra brava’ es preferible para aquellos que además de distinguirse por la fidelidad a los colores y el fervor de sus gritos, también pueden incurrir en hechos violentos para mantener el honor frente a los rivales, compiten entre ellos para demostrar quienes alientan más, protegen sus banderas, se organizan en diferentes grupos bajo la tutela de un líder, emplean sustancias psicotrópicas y sienten al club como parte de la identidad de la ciudad que representa.

En conclusión, las ‘barras’ son pequeñas organizaciones que se agrupan por sectores, cantos, banderas y demás elementos mientras que hinchada está concebido por un uso que engloba a aquellos que los reúne únicamente el sentimiento de pasión y aliento por los suyos.