Hegardt: El chico que derrotó al cáncer y se reencontró con su ídolo en la MLS

En una entrevista que le hicieron a Chris Hegardt, el autor tituló “el fútbol le salvó más de una vez la vida.

El 5 de diciembre de 2009, Chris, de siete años, estaba jugando en un torneo con su equipo local, Fallbrook Fury. La pelota saltó y lo golpeó en el estómago. Se enfermó al margen, por lo que sus padres lo llevaron a la sala de emergencias local, donde descubrieron que la pelota había roto un tumor en su hígado, lo que requirió una cirugía de emergencia.

Una biopsia reveló que tenía un cáncer maligno que cubría un tercio de su hígado. Apenas unas horas después de jugar fútbol con sus compañeros de equipo, de repente Chris se vio envuelto en una batalla por mantenerse con vida.

El tratamiento fue duro y duró años. El chico, que luchaba por ser futbolista profesional, ahora tenía que luchar por su vida.

Un día diferente

Chris tenía preferencia de admiración a los jugadores de la MLS sobre las grandes figuras internacionales. Por eso, en 2010, su idolatrado Sacha Kljestan, en ese momento ficha del Chivas USA, le regaló su playera de la selección de Estados Unidos.

Eso lo marcó mucho y le alegró la tortura de combatir contra el cáncer. Hegardt tuvo que perseverar a través de tres rondas de quimioterapia, un trasplante de hígado y luego tres rondas adicionales de quimioterapia.

“Durante todos mis tratamientos, mi mente siempre estaba en volver al fútbol”, dijo. “Eso ayudó en todo lo que pasé porque siempre me enfoqué en el fútbol. Empujó mi mente a ser fuerte y nunca rendirse. No importaba lo enferma que estuviera, solo tenía que seguir adelante. Me puse la meta de volver al campo”, contó el jugador.

“Hubo muchos momentos que fueron difíciles. Durante las rondas de quimioterapia, cualquier comida que comía, la vomitaba. Tener a mis hermanos cerca me ayudó porque me ayudaron a mantener una actitud positiva”.

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Sí se puede

Milagros, ocurren. En 2011 Chris fue declarado totalmente sano y se enroló con el San Diego Surf, con el que destacó notablemente y ganó campeonatos locales.

Fue creciendo como juvenil y como futbolista. “[El cáncer] te humilla mucho”, dijo. “Te hace sentir agradecido. Ahora que puedo jugar el fútbol sin problemas de salud, me ha hecho una persona más fuerte. Las cosas por las que pasé me hicieron una mejor persona. Me enseñó a luchar y a nunca rendirme. Si siempre das lo mejor de ti en el entrenamiento, te llevará un largo camino”.

Fichó por el Tacome Defiance de la USL , filial de Seattle Sounders de la MLS, con quienes jugó la importante copa Generation Adidas en 2019. En un partido amistoso, incluso se dio el lujo de brindar asistencia contra un representativo de River Plate. Antes de eso, había jugado la liga universitaria (NCAA) con Georgetown University.

En 2020 cambió la vida para él. Miguel Ángel Ramírez, técnico español que dejó un legado importante a nivel continental con el Independiente del Valle ecuatoriano, le llamó. Le quería como parte del proyecto del equipo de expansión, Charlotte FC.

Devuelveme la camiseta

El momento fue emotivo. Mientras el domingo pasado el mundo lamentaba las penosas imágenes de Quéretaro, Hegardt, como jugador rookie, se encontró con su ídolo de hace doce años, Sacha Kljestan, hoy con LA Galaxy.

Fue un momento verdaderamente emotivo.

«Mi esposa y yo visitamos a este jovencito en 2010 en el Children’s Hospital de LA. El día de hoy me encontré a sus papás en el lobby del hotel en Charlotte. Su nombre es Chris Hegardt y es un mediocampista novato del Charlotte FC. Le di una playera hace tiempo, ojalá que ahora me dé la suya mañana», eescribió Kljestan en Twitter antes del juego.

El fútbol, en efecto, puede salvar vidas