No hay fecha que no llegue ni plazo que no se cumpla, el cuatrienio bendito que sirve para hacer de las cosas menos importantes que giran alrededor de un balón Adidas base para atesorar recuerdos que solo vienen a la mente a la par del mundial más cercano ha llegado en su edición 2018.

Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia:

Corría el año de 1994, sin saber que pasaba realmente de la noche a la mañana un refresco que costaba 3 pesos pasó a costar 5, no se podía ya llenar la mochila con Sabritas y golosinas con el dinero que tenías en la bolsa, mientras veías a tus padres con una cara de preocupación constante. Ni idea tampoco del tal comandante Marcos o de ese error de Diciembre del que todo mundo hablaba menos Zabludovsky. Solo llega el recuerdo vago de una podadora afinando los últimos detalles al Soldier Field para que Brizio y el Diablo Etcheverry inaguraran el mundial gringo frente a los alemanes quienes defendían la corona. No hay recuerdos vivos del festejo eufórico de García, pero si cuando Marcelino Bernal se convirtió en Steve Kyuga en su gol contra los otrora poderosos italianos, Campos consolando a García Aspe en el partido contra Bulgaria, Baggio llorando y el hijo de Bebeto a punto de nacer.

La Tierra da la vuelta al sol en 365 dias, pero a veces la vida da vueltas a los recuerdos cada 4 años. Ya era 1998, y comenzaba a despejar equis de ye en clases de matemáticas mientras jugaba futbol en una cancha de cemento contruida para practicar basquetbol. El gol del Matador a Holanda pasa en el salón de clase de química, era segundo año de secundaria y el profesor empieza a gritar como poseído mientras todo el grupo lo seguía al unísono. Un golazo pintado de naranja de Bergkamp con Brizio de testigo nuevamente mientras Zidane alzaba el trofeo dorado a costa de la samba. Chabelo, Lolita Ayala y Silvia Pinal y sus casos de la vida real parecía que llegarían a la perpetuidad sin lugar a dudas.

El siguiente ciclo es pesado debido a los horarios de los partidos, pero el esfuerzo bien lo vale. Ya casi en la mayoría de edad y con gusto hacia la bebida de cebada ¿A quién se le ocurre tomar cerveza a las 6am en vez de un plato de cereal para ver el golazo de Borgetti a Buffon? No sé, tal vez por los horarios ese mundial parece un poco fuera de tono a pesar de que es donde Ronaldo se consagra y Ronaldinho hace ver como un novato a Seaman. Californication de los Red Hot Chili Peppers no para de sonar en el Discman o cualquier reproductor cercano que pueda leer un CD tan rayado de tanto uso. Si la sensación de hoy es Dua Lipa en esa época era Britney con su “Oops I did it again”.

Sobrevivimos a Korn, Limp Bizkit, Linkin Park y Blink 182 sin ningún problema, sobrevivimos a Fox y su ineficacia, teniendo hasta en la sopa propaganda orwelliana en contra del líder social tabasqueño en la campaña “Un Peligro para México”. Los problemas derivados de la mal llamada “crisis de las Sabritas” por los compañeros de la primaria en 1994 seguían, aderezados ahora por varios dias de bloqueos en la principal avenida de la capital mexicana debido a las caóticas elecciones presidenciales. Por fortuna muchos estamos a más de 100km de ahí, le toca sufrirla a los chilangos ésta vez, sin embargo, al primo querido, compañero de aventuras se le ocurre contraer nupcias el día del golazo de Maxi, obviamente hay prioridades y mientras él daba el Sí a su ahora esposa, todos los invitados vestidos de traje y corbata escuchaban la narración radiofónica con comentarios del Che Ventura en el estéreo del carro adornado con flores. Una de las fiestas de boda más tristes que se recuerden en la historia de los cuatrienios mundialistas. No fue lo mismo la coreografía de “No Rompas Más” recordando las lágrimas de Osvaldo Sánchez una vez que vimos la repetición por la televisión.

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La pelota de gajos siguió girando como la ha hecho desde 1930 mientras que en alguna parte de la Ciudad de México comienza la vida Godínez lo cual da lugar para ver a la nueva sensación: Chicharito con gafete de oficina bien ceñido al cinturón, claro, bajo la camisa formal esta la playera del TRI. Se rompe un poco el fanatismo alborotado y comienza más el toque analítico, tal vez por escuchar tanto a Gómez Junco en TV Azteca o Televisa o tal vez por la explotación godinesca y el estrés que surge de la fila que hay en el horno de microondas del comedor de la oficina. Nada que hacer contra los pamperos, ésta vez nos pasan por encima de manera fácil mientras el Bofo corre sus millas por Johannesburgo ¿Por qué ya no es tan fácil recitar de memoria las alineaciones de los grandes equipos? Bien por España, Iniesta merece ese mundial y mal por estar trabajando varias horas debido al previo, partido y comentarios finales de cada encuentro importante entre los compañeros de sistemas, finanzas y recursos humanos.

Por azares del destino, rumbo al mundial de 2014 toca contemplar el gol de Zusi con una panameña que comienza a gritar frases indescifrables al castellano mientras en la televisión aparecen el ya ídolo de masas Chicharito y compañía festejando en la banca; el mundial mismo toca vivirlo al lado de brasileños, quienes nos llevan de calle en cuestión de cánticos. No fuimos rivales para una torcida apasionada y organizada. Ya el smartphone empieza a llenarse de memes del presidente Peña, así como de Memo Ochoa haciendo milagros frente a Neymar y los suyos quienes al final fueron masacrados por los teutones. Todo mundo teniendo al Piojo Herrera en un pedestal después de una eliminatoria nefasta para que al final echara el carro atrás y defender el gol de Dos Santos con una especie de catenaccio muy cuestionable para quienes saben de táctica. No es que no fuera penal, es que no teníamos que hacer algo así como los llamados ratones verdes de 1978 que solo hace que Carlos Albert se enoje. La vida seguía su curso, pasaron grandes conciertos de rock, anécdotas buenas y malas con la familia y seres queridos, siempre aderezados con la bizarra mezcla de sortear problemas muy duros con una sonrisa de resignación mutada en esperanza que tienen muchos compatriotas. Lo cierto es que ésta vez la preocupación no era la inflación en los precios de las golosinas de 1994, era la gasolina y los vales de despensa que cada vez rendían menos. Un mundial divertido el amazónico con un país lleno de problemas y donde mucha gente ni siquiera estaba de acuerdo con albergar la justa, un país tan parecido a México en muchos aspectos. Ese mes fue donde muchos millenial tal vez afianzaron sus recuerdos para hacer la compilación de los mismos cada 4 años y también donde muchos terminaron por enfadarse del futbol-espectáculo extrañando las glorias del mundial de Francia ´98 o incluso de México en 1986, el último mundial romántico segun los mas viejos.

Ahora sigue Rusia, y siguen varios parrafos que esperan ser llenados a teclazos. Ya llega la calvicie y las canas para algunos mientras que otros comienzan a vivir la evolución desde una consola de videojuegos o noticias rápidas en redes sociales. Desde 1930, la vida del pambolero hace un corte de caja cada 4 años hasta el día que dejan el mundo terrenal, porque si no fuera la cosa más importante de las menos importantes y se tratara de explicar a una persona cuerda, simplemente no lo entenderia.