Lelo Burti: La hermosura del deporte más salvaje del mundo

Lelo Burti. La violencia está intrínseca en la naturaleza humana. El dolor para algunos es como el fuego que enciende las zonas más primitivas del hombre. Los espectáculos a muerte de los romanos en el Coliseo, y las tardes sangrientas del Calcio Florentino son apenas un par de ejemplos que sintetizan el lado oscuro de nuestra especie.

En Europa Oriental llevan la intensidad y la violencia física a un nivel superior. El Lelo Burti contiene todos los rasgos de un deporte anacrónico y anarquista. Sin leyes claras. Sin un campo de entrenamiento. Ni la profesionalización que ha invadido a cada disciplina competitiva.

El deporte más salvaje del mundo proviene de Georgia. Para ser más específicos del pueblo montañoso de ‘Sukhuti’. La primera vez que se jugó fue hace ocho siglos, ante la mirada repleta de deseo de violencia de una zona geográfica complicada del país europeo.

Foto vía Twitter / @MagdalenaK

Solo existe un partido por año. No hay preparaciones especiales, ni automatismos tácticos para vencer al rival. La fecha de la batalla es en cada Pascua. Los que ganan tienen el aroma de la victoria rodeándoles por 12 meses. Hasta que llegue la posibilidad de una revancha por parte del equipo perdedor.

La traducción de ‘Lelo Burti’ es: Balón en campo. Y es que si pudiésemos reducir todo el folklore que cubre a este misterioso deporte sería en eso: En que un equipo debe llevar el balón hacia el campo contrario, y hacer un ‘Try’ como en el Rugby. Y listo. Lo divertido es que en esa simpleza se ocultan los detalles más espectaculares.

Como por ejemplo, el balón. No es un esférico cualquiera. Es más. Ni siquiera su forma es esférica. Se parece a una auyama. La fabrican especialmente para cada partido. Lo que es lo mismo: Un balón por año. Y nada más. Su manufacturación se realiza en la capital de Georgia, y se envía sin inflar a Sukhuti. Después que llega al pueblo, la rellenan con aserrín y arena hasta alcanzar su peso ideal. 18 kilos.

La Religión como cimiento de la locura

Antes de que arranque la primavera sangrienta y tarantiniana, el balón debe ser bendecido por el cura del pueblo. Si esto no ocurre no hay partido. En 2011 debieron esperar hasta 7 horas al sacerdote porque estaba comprando vegetales en otro pueblito cercano. La religión como cimiento de la locura.

Los equipos son dos: Bajo Sukhuti vs Alto Sukhuti. Nada más ¿Quiénes conforman o cómo se eligen a los jugadores? La naturaleza se encarga de ubicar a las personas en las dos zonas del pueblo. Representan a Alto Sukhuti los que nacen en el norte, y a Bajo Sukhuti los que nacen en el sur.

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El Lelo Burti se juega en una extensión de aproximadamente 400 metros de largo. Seccionándolos en dos partes de 200 metros. Los partidos normalmente en los últimos años se han jugado de 300 vs 300, pero como no hay reglas establecidas, la cantidad de competidores puede aumentar o disminuir.

Foto vía Twitter / @Periodistan

Y bajo la adrenalina que recorre el cuerpo previo a un evento lleno de violencia, suena el disparo de rifle que indica el inicio del partido. Desde ese momento, cualquier análisis o descripción debe hacerla tu mente. Porque se vale absolutamente todo. Repito. Todo. Golpes, patadas, tackles, insultos, y llaves de artes de marciales. La locura en su forma más hermosa.

Solo se detiene el partido cuando hay fracturados o desmayados. La lista de personas fallecidas por problemas del corazón sobrepasa los 200 en la historia del Lelo Burti. Al no haber tiempo establecido, el encuentro acaba cuando uno de los equipos logra llevar el balón hacia el otro lado de la cancha.

Locura, Religión y Folklore en su máxima expresión 

Sukhuti es uno de esos pueblos pequeños cuyo principal estandarte es el anonimato. Nadie conoce de su existencia en 364 días del año. Los flashes de la prensa se encienden solo ese día del partido. Y allí el mundo es testigo del renacimiento de las zonas más hostiles del ser humano.

Porque así somos. Violencia y amor. Antes del juego hay un festival en Sukhuti orquestado por los familiares de los jugadores de ambos equipos. Allí no hay rivalidad, odio, ni dolor. Juegan ajedrez, hay música en vivo, mucha comida, y especialmente vino, porque como dicen ellos: ‘El vino nunca es suficiente’.

Georgia es la tierra de donde brotó el vino, cuenta la leyenda. La realidad es un poco más sensacional. El efecto de un buen brebaje local une el sentimiento de todo un pueblo que es reconocido alrededor del mundo gracias al folklore, que para millones, quizá solo sea visto como violencia sinsentidista.

Foto vía Twitter / @GeorgiaLelo

Lo fascinante va más allá de lo que ven nuestros ojos. Si dejamos a un lado los prejuicios, y comprendemos el trasfondo social y cultural ya no veremos al Lelo Burti únicamente como el deporte más salvaje del mundo. Porque a pesar de que la violencia no tiene espacio en la globalización educada, la idiosincrasia por suerte siempre le ganará la partida a los escépticos.

PD: El equipo ganador, después de la celebración lleva el balón hacia la tumba de un antiguo competidor. Cumpliendo con el ciclo de honor y gloria.

Fotos y datos principales tomados de: @Periodistan / Magdalena Korn & Georgia Post.