Lillo y Guardiola: el mejor tándem del City se sembró en México

El mejor fichaje de esta temporada del Manchester City no fue un delantero que destrozara redes, ni un “todocampista” eficiente o un defensa cortador y con salida quirúrgica. No. Uno de los grandes responsables de que el cuadro ciudadano sea el más temido en este momento en Europa, amenazando ganar Premier, Champions y lo que se atraviese, es un “asistente técnico”.

Sí, muy entre comillas. Cuando Pep Guardiola decidió incorporar a su antiguo tutor, Juan Manuel Lillo,  maestro y entrenador, a su staff técnico, este técnico innovador y obsesivo podía incrementar mucho más su capacidad de planificar partidos, reaccionar a situaciones y revolucionar, una vez más, la pizarra a nivel global.

Una relación forjada en México

Como es sabido, Guardiola y Lillo coincidieron en Dorados de Sinaloa, en México. Pep siempre admiró al entrenador vasco y quería absorber la mayor cantidad de conocimientos del estratatega despeinado, que si bien, no tiene una vitrina extensa para presumir, es respetado por sus colegas por la cantidad de atrevimientos e innovaciones tácticas.

Las redes sociales hace un año recuperaron una entrevista del canal argentino TyC al “Loco” Abreu, compañero de Guardiola en los Dorados, en la que cuenta cómo era la relación entre Lillo y Guardiola. “Terminaba el entrenamiento y se iba al vestuario del entrenador, agarraba el cuaderno y se sentaba. Y le decía ‘Bueno, Juanma, hoy entrenamos en espacios reducidos tres contra tres con un comodín. ¿Para qué?’”.

Esa versión de Dorados, trajo al español para salvarlos del descenso en 2005. El equipo fue heredado con una mala racha. Con todo y eso, lo llevó al octavo lugar, pero por temas de promedios, perdió la categoría.

Hubo polémica, pues al DT, se le criticó mucho por no lograr el objetivo. Y Lillo insinuó falta de limpieza en la competición mexicana por las sorprendentes victorias de su rival en la lucha por el descenso, San Luis Fútbol Club, ante equipos mucho más potentes que pertenecían también a Televisa, propietaria del San Luis. Estas declaraciones causaron que Lillo fuera duramente criticado en México y que su salida no fuera agradable.

8-0 pero seguimos siendo amigos

La distancia separó a Pep y Lillo, pero se mantuvieron en contacto. Después en 2010 el “Pep Team”, el recordado Barcelona, enfrentó al Almería de Lillo y lo goleó 0-8, terminó con el entrenador despedido pero eso no impidió que se saludaran con afecto tras el partido y conversaran un rato. Eso generó mucha crítica en el sector de aficionados de Almería, por la cordialidad con rival que te acaba de apalear.

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Ambos se analizaban, Pep no reparaba en pedirle consejos. Una vez, Lillo describió así el trabajo de su “pupilo”:

“En el Barcelona de Pep nada estaba sujeto a la improvisación y a la vez, todo estaba sujeto a la improvisación. Un sistema diseñado para que lo improvisado parezca improvisado, porque precisamente no es improvisado. Para él no hay posiciones definidas, ni defensas, ni mediocampo, ni delanteros. Al hacerlo estás disociando, no asociando”.

A lo mejor en México también vio a El Chavo con su “agua de jamaica que parece de limón pero sabe a tamarindo». Bromas aparte, explicó bien lo que buscaba su “púpilo”.

“Sin él no podría”

Pep se trae a Juanma con una misión fundamental: quería que les ayudase a reducir el número de ocasiones que les creaban.

Cuando se trata de Pep tiene que ser divertido y Lillo ha ayudado a aportar esa elasticidad en los sistemas manteniendo la asociación y combinación, la continuidad en el juego y un equipo conectado de principio a fin.

Y es que la ultracompetitividad de Pep lo llevó a pasar de tener un aprendiz como asistente (Arteta) a un maestro (Lillo). Guardiola repite mucho a sus jugadores que existe una tendencia a relajarse y que con él eso no va a pasar, la asociación con Lillo es lo mismo para él. Quiere alguien cercano que le exija y le mantenga en alerta.

El entrenador catalán Cristian Colás le definió así: “Cuando veo a Lillo, no veo a un asistente técnico. Será una figura novedosa en un futuro muy lejano, el entrenador del entrenador. El mentor. Alguien para que Pep no deje de pensar nunca o de generar nuevas inquietudes en el juego”.

¿En que aportó Lillo? Que lo diga el mismo Pep. “Juanma nos ha ayudado mucho, sobre todo en aspectos defensivos. Sin su influencia sería imposible estar donde estamos ahora. Tiene un sentido especial para ver cosas que yo no veo o leer situaciones del partido difíciles para mí”.

“A veces expreso demasiado mis sentimientos y él me calma para leer mejor las situaciones”, agregó Pep.

Efecto tuvo. El City, es después del Atlético de Madrid (18) y el Lille (19) el equipo menos goleado de las ligas “Top Five” de Europa. Por contraparte, tiene una carga goleadora (64) que le permite seguir siendo un rodillo.