Luis Díaz, el indígena que llego al Liverpool

Desnutrido y algo flacuchento, Luis Díaz, tras viajar horas en bus desde Barranquilla a la capital Bogotá, no perdía su sueño. Hijo de la Guajira colombiana, una zona árida, calurosa, desértica y miserable, Luis, tuvo la suerte de ser hijo de un instructor de fútbol que enseñaba a otros niños de la etnia Wayuu (que también se extiende a su vecina Venezuela) a patear balones y llevar la vida un poco más agradable, lejos de las tentaciones de la pobreza.

En Barrancas, caserío en una zona casi desértica a unos 100 kilómetros de Riohacha, capital de la Guajira y que figura en el mapa tan sólo porque es atravesado por el ferrocarril en el que se transporta el carbón extraído del Cerrejón, la mayor mina de Colombia, la única distracción de niños y jóvenes es el fútbol.

Un desnutrido Luis luchando por sus sueños con su padre

Junto a su padre, en 2014, Luis demostró que podía ser parte de la Copa América de los pueblos indígenas 2014 , evento futbolístico al margen de Conmebol o FIFA que solo busca la integración de los pueblos originarios a través del fútbol. Díaz, convenció de inmediato. A pesar de su aspecto raquítico y como se dijo, con evidente desnutrición.

El evento, que nació en 2013, tuvo tal  aceptación, que más de 1000 indígenas de 82 pueblos participaron en el Campeonato Nacional  en Bogotá y en esa gran convocatoria estaba Luis Díaz.

John Jairo Díaz, también a cargo de ese representativo de pueblos indígenas, se acuerda que le decían «Fideo» porque «era muy flaco y grande» y también aporta descripciones de un juego que ya por entonces lo destacaba. «Lo poníamos por su perfil, pero siempre se nos cambiaba -contó en una nota con el portal AS-. Él era volante por fuera, siempre regateaba y encaraba hacia adentro porque tiene muy buena definición y un cambio de ritmo increíble; es de esos pocos jugadores que en juego corto desequilibra».

Valderrama al frente de la selección indígena de 2015

Lo que brilla es oro

El golpe de suerte de este guajirito fue que como imagen (y apoyo también) de esa selección se encontraba nada más y nada menos que Carlos “El Pibe” Valderrama, mediocampista que enamoró al mundo en los años noventa. El de rulos dorados, ídolo de Colombia estaría junto a los indígenas que viajaron a Chile.

Con dos goles, Luis metió a Colombia en la final, que perdió con los guaraníes de Paraguay, a la postre, campeón del mundo de pueblos indígenas un par de años después. Díaz esa final lloró desconsolado, triste. Se acababa un sueño y de nuevo, vuelta a la tierra, la pobreza, las carencias… solo con una medallita de plata.

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Luis en Chile con la selección indígena

Pero, el destino le sonrió a su talento. Impactó al “Pibe” y este lo recomendó a los clubes de Barranquilla. La palabra de Valderrama en Colombia es letra santa y jugó en Barranquilla FC primero y luego con el histórico Junior de Barranquilla. En todos destacó.

«Los jugadores cuando están ‘pelaos’ muestran enseguida de qué y para qué están hechos. Ese ‘pelao’ desde pequeño mostró. A mí de entrada me sorprendió cuando lo tuve en el proceso de elección de la selección indígena. Dije, ‘este va pa’lante’, y de una lo metimos», dijo el ‘Pibe’ al diario El Heraldo en 2017.

“Yo no hice nada, solamente lo elegí porque jugaba bien. Hay que felicitar al papá (Luis Manuel Díaz) y a la familia porque siempre lo apoyaron. Esa es la jugada”, se quitó méritos Valderrama.

Luis Díaz, jugador revelación de la Copa América 2021

Acercar el potencial

La historia es conocida: destacó en el Junior de Barranquilla y explotó al punto que uno de los mejores equipos caza-talentos del mundo, Porto, le compró por algo más de 3 millones de dólares. En 2021 fue el jugador revelación de la Copa América y ahora, Liverpool, le compra por 51 millones de dólares, convirtiéndose en el colombiano “más caro” de la historia.

No había un ídolo de raíces indígenas desde el mítico Arnoldo “El Guajiro” Iguarán, que brilló con Colombia en los 70 y 80. Ahora, Luis representa de la mejor manera a los pueblos originarios.

Según datos oficiales, en Colombia hay 102 pueblos indígenas, todos seguramente con muchos talentos en el deporte, pero con las necesidades de estas comunidades, como falta de agua y de alimentación. Según la ONU, en América Latina existen más de 800 pueblos indígenas diferentes que representan un total cercano a los 45 millones de hombres y mujeres, lo que equivale al 8% de la población de la región. La mayoría pobre y muchos, en aislamiento autoimpuesto.

Merecen apoyo, en lo social, que a su vez incluye lo deportivo. Hay que imaginar cuantos Luis Díaz se han perdido por voltear para otro lado cuando se trata el tema.