Maradona, entrenar en el barro, entrenar en la alegría

Hoy se cumplen 60 años del jugador, para muchos, más grande de todos los tiempos. Seis décadas de vida para Diego Armando Maradona, “El Pelusa”, “D10s”, cómo usted lo quiera apodar, llamar, recordar o adorar.

Los portales amanecieron inundados de recuerdos, goles, anécdotas. De su lado negativo, de saludos de estrellas, de trofeos levantados. Hoy es un día festivo para el fútbol.
Sin embargo, muchos miran la cima del iceberg del éxito y casi nadie mira hacia abajo, hacia la enorme capa de hielo debajo del agua que sostiene la apariencia del triunfo. El trabajo duro, el sacrificio, las ganas.

Maradona no era de un físico virtuoso. De baja estatura, con tendencia a ser regordete, el “Barrilete Cósmico” tenía que emplearse a fondo para rendir al máximo nivel, para no desentonar, para no perder ninguna carrera.

ESPN sacó a la luz hace un tiempo, un video inédito vía Twitter del popular ‘Pelusa’ durante su etapa de futbolista en el que se le ve entrenando de manera muy intensa.
Las imágenes revelan lo exigente que era el mismo Diego con su trabajo físico debido a que era el último en irse a bañar. Un Jorge Valdano ya cambiado bromeó con el histórico Maradona en pleno entrenamiento. Sin embargo, este último lo sentenció cuando dijo: «Valdano no hiciste nada hoy y ya te fuiste a duchar. ¡Después quieres ser titular!».

Entre abdominales y trote, Maradona se dio tiempo hasta para cantar ante la sorpresa de sus preparadores porque le habían mandado una rutina de ejercicios muy dura.

Sin saberlo, Maradona fue cambiando el estilo de entrenar del mundo fútbol. En especial en su estancia con Napoli. “D10s” era la vedette, la súper estrella y cada paso fue filmado con cámara, incluyendo los entrenamientos.

Al ser una “diva”, se saltaba muchas rutinas. A diferencia del fútbol actual, donde el calentamiento se hace con pelota, se corre con pelota y todo gira en torno a simulaciones de situaciones de juego, a finales del Siglo XX, primero se hacía un extenuante trabajo físico con trote, carreras ejercicios y al final, practica de tiros, drible, juego simulado.

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Más pelota, por favor

Digamos que el entrenamiento diario de fútbol, el 70% de la sesión era otra. Hoy ha cambiado. Pero Maradona, en Napoli, se permitió saltar las mismas repeticiones de siempre para jugar con la pelota, acariciarla, ponerla a flotar. Hacer malabares. Y obviamente, las cámaras aman más eso que aburridas vueltas a la cancha.

A Diego no se le podía reclamar, era la gran figura. Y le daba notoriedad al Napoli. Sin embargo, Maradona, no reparaba en exquisiteces, solo quería divertirse con el balón.
Por eso, se han hecho tan famosas sus prácticas en el barro. Sin importar la condición climatológica, Diego trabajaba. Y jugaba incluso en condiciones que los futbolistas acomodados de hoy no permitirían jamás.

Diego viene del potrero y es un niño con alma que no envejece. Qué mayor alegría que revolcarse en el barro, ensuciarse y que el balón salga donde la mente lo pidió.

¿Hoy los niños juegan en el lodo? ¿En la calle? ¿Cuándo fue la última vez que vieron que se juntaran cuatro piedras y eso se transformaba en el Estadio Azteca? Cada vez más en desuso. ¿Desde cuándo las latas o envases dejaron de ser balones?

La modernidad avanza sin piedad. Los terrenos abandonados son grandes edificios. Las canchas de barrio se cambian por centros comerciales. Y para jugar al fútbol, se paga. Por césped artificial, un ratito, una o dos horas. La tarde entera perdida en la calle se va perdiendo. Para muchos padres da más tranquilidad tener al chico enchufado a una consola.

Por eso, Diego, hay que volver al barro, a jugar bajo la lluvia y en cualquier cancha, en cualquier desnivel. En tu cumpleaños, no hay mejor deseo que rogar para que se niño interno no se muera nunca. Y siga disfrutando del verdadero fútbol, el fútbol rudimentario.