Xavi se despide del Camp Nou
Xavi se despide del Camp Nou

Te vas, pero no del todo. En la memoria de los aficionados del balompié, quedarán aquellas tardes mágicas en las que fuiste el arquitecto del gran Barcelona de Pep Guardiola, uno de los mejores equipos de la historia. Tú eras tal vez la extensión de Pep en el campo, porque entendías mejor que nadie su filosofía.

Xavi recibie indicaciones de Guardiola
Xavi recibe indicaciones de Guardiola
Antes de que Pep fuera su entrenador, Xavi le aprendió mucho dentro del campo
Antes de que Pep fuera su entrenador, Xavi le aprendió mucho dentro del campo

Sólo a tu altura unos cuantos. No te gustaba ensuciar el balón. Dabas pases tan precisos como el Big Ben de Londres y te fabricabas espacios en el rectángulo verde donde no los había cual videojuego.

Lo sé. Todos hablan de Messi como el gran mago de estos tiempos. Sin embargo, el que se escondía detrás de esa sinfonía de futbol eras tú, querido Xavi Hernández. Nunca quisiste acaparar los reflectores, ni fuera ni dentro del campo. Eras el metrónomo de las notas producidas por el propio Messi, Eto`o , Henry, Ibrahimovic y todos aquellos con los que jugaste al ataque.

Maestro, con clase como pocos. Cuando Mourinho llegó a España e intentó ensuciar el futbol con sus artimañas desde fuera del campo, tú mejor que nadie sabías lo nociva que era la situación. Por ello, en aquella Supercopa del 2011 alzaste la voz, y aunque discutiste con Iker Casillas (tu amigo entrañable), sabías que esa vorágine vivida en aquellos tiempos debía acabar, por el bien del futbol español.

Fuiste, y eres, un triunfador en toda la extensión de la palabra. Cuando ganabas, nunca quisiste menospreciar o humillar al rival. Y cuando perdiste (casi no me acuerdo de ello) no pusiste excusas, como suele pasar en nuestros tiempos en donde los otros tienen la culpa, o las circunstancias no acompañan a la suerte.

Tú siempre supiste que en esos momentos perdías porque el rival era mejor que tu equipo. Los felicitaste, y fuiste en seguida a pensar cómo mejorar. Siempre para arriba.

Ya mostrabas maneras desde juvenil. Cuando Louis Van Gaal te debutó en 1998, nadie, ni tú mismo te hubieras imaginado que cerrarías un glorioso ciclo en Barcelona 17 años después, con 23 trofeos bajo el brazo y con la mayor cantidad de partidos jugados en la historia del club.

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Xavi en su debút
Xavi en su debút

Sí. La mitad de tu vida la pasaste en la Ciudad Condal. Y estoy casi seguro que dirás que el Barcelona te dio mucho. Eso es cierto, ni cómo negarlo. No obstante, tú también le diste mucho a tu club, a tu selección nacional y al deporte en general.

Artífice fundamental de los éxitos de “la roja” en las épocas recientes. Detrás de Casillas y Puyol, siempre se encontraban tú y Sergio Ramos para alzar la voz cuando las cosas no iban bien. Con garra, valentía y paciencia, nos enseñaste que el futbol no solo es para los fuertes, sino que este juego también puede guardar la gloria para aquel que piensa y ejecuta las acciones un segundo más rápido que los demás.

Xavi, tal vez el mundo no se ha dado cuenta de lo que perderá con tu ausencia. No seremos capaces de apreciar lo que hiciste, hasta que ya no estés compitiendo más al máximo nivel.

Al igual que Steven Gerrard, otro jugador que merece mención aparte, partes a una liga de menor nivel. Algunos te criticarán, porque pensarán que lo haces por el dinero.

Sin embargo, los que son capaces de ver más allá, entienden que te vas porque tú, mejor que nadie, sabes que ya no puedes aportar lo mismo a tu amado club que en antaño. Necesitas otros horizontes.

Sí, en algo deben  haber influido los “petrodólares” de Catar. Pero, Xavi, honestamente no creo que esa sea la razón principal. Y si así fuera, no nos debes explicaciones ni a mí, ni a ningún otro involucrado. Total, desquitaste todos y cada uno de los centavos que ganaste a lo largo de tu prolífica carrera.

Todavía te faltan dos finales más con tu amado Barcelona. Y hasta que no consigas esa digna despedida, no estarás satisfecho. Te vas porque, junto con otros, dejas un listón tan alto en la calidad y excelencia de juego en el primer nivel, que sólo puede ser ejecutado durante algún tiempo, y que terminará cobrando factura a todos los futbolistas sin excepción. Tú eres el mejor ejemplo de ello.

Gracias por todo, maestro.

Te vas como un campeón...
Te vas como un campeón…