NFT: La explosión del intangible digital en el fútbol

Si hay algo que explotó en este 2021, como consecuencia subsecuente de la pandemia es el éxito de las NFT. “Non Fungible Tokens” es la descripción exacta de las siglas, que se traducen en “Tokens No Fungibles”.

Los tokens son unidades de valor que se le asignan a un modelo de negocio, como por ejemplo el de las criptomonedas. Y es que los NFT tienen una relación estrecha con las criptomonedas, por lo menos tecnológicamente, aunque son opuestos, ya que un Bitcoin es un bien fungible, y un NFT es un bien no fungible, pero en esencia, son como las dos caras de una moneda tecnológica.

Pero, un Bitcoin, como un billete de cien dólares, se puede cambiar. El billete puede tener el mismo valor, con dos de cincuenta o cinco de veinte. Igual que el oro: una pepita puede ser sustituida por otro pedazo.

Pero, como una obra de arte, los NFT son activos únicos que no se pueden modificar ni intercambiar por otro que tenga el mismo valor, ya que no hay dos NFT que sean equivalentes igual que no hay dos cuadros que lo sean.

Para resumir, en nuestro sistema jurídico, existen bienes fungibles y bienes no fungibles. Los bienes fungibles son los que pueden intercambiarse, teniendo un valor en función de su número, medida o peso. Y los bienes no fungibles son los que no son sustituibles.

El fútbol da para todo

Esta tendencia, en alza, ya ha sido detectada por el deporte. SportsTechx sacó hace poco su reporte global 2021 de inversiones tecnológicas en el deporte. De los 8.300 millones de dólares de inversiones en el sector, 2.100 corresponden a compañías de NFT.

Dopper Labs ha tomado la cabeza global con la incursión en la panacea del marketing deportivo, la NBA. De hecho, la “obra de arte” más significativa que está a la venta es un video que no se puede duplicar de una clavada (volcada) de Le Bron James valorado en 200.000.

Y así, van naciendo piezas de colección, de uso común, de todo. El fútbol no escapa a esto y es la empresa Sorare quien ha incursionado en una mejora total de la tradición de los cromos.

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El campeón del Mundo está metido en el tema NFT

Es un fantasy con licencias oficiales (se ha aliado con La Liga española, Bundesliga, etc.) y cromos de los mejores jugadores del mundo (reales) con los que hacer un equipo, conseguir puntos según su actuación y ganar dinero con premios y compraventas.

La consolidación del modelo de tecnología blockchain en el entorno de los videojuegos parte de diferentes vías para hacerse con el mercado, pero el caso de Sorare parte de una base mucho más sólida como es la repercusión real de los jugadores en sus partidos oficiales.

Las cartas tienen diferentes rarezas (limitada, rara, muy rara y única) según el lanzamiento numérico de cada una de ellas y, cuanto mayor sea su singularidad, más valor tendrá y en divisiones más exclusivas se podrá competir con una clara repercusión en la ganancia económica.


El precio de la nostalgia

En Argentina, la Asociación del Fútbol Argentino, AFA, ya ha llegado a acuerdos con varias empresas para empezar a explorar este mundo. Claro, con la “card” de Maradona como la más apetecida de entrada.

Con fotos clásicas, de glorias pasadas, también se busca mercadear estas “obras de artes” que algún afortunado tendrá bajo su poder.

Hay otros cazadores de NFT que pueden enriquecerse en el futuro: Pujan por las tarjetas de jugadores, potenciales leyendas, que están a punto del retiro. Una vez retirado el futbolista, no se emitirán más cromos y su valor se elevará para quien o quienes tengan esa NFT.

Los NFT suelen “desbloquear” también beneficios en físico: entradas especiales, quedadas para firmar autógrafos exclusivos con la figurita de tu cromo virtual (o el protagonista del video exclusivo, gráfica, etc.). Recordemos los goles, jugadas, celebraciones también son únicos, digitales y un activo que puede revalorizarse con el tiempo.

Una forma en la que, el mundo de la moneda virtual, hace de las suyas en medio de la pasión de los fanáticos.