Las lágrimas de Messi tras perder la final

Perder 4 finales en 5 ediciones de Copa América es un trago amargo bastante difícil de asimilar. El futbol argentino está de luto por que el fracaso se apoderó de su bandera y no encuentran el remedio a tan frío sentimiento. Ya lo intentaron en casa, de visita y hasta en cancha neutral y los albicelestes encontraron la manera de perder una y otra vez. Ya sea contra Brasil, contra Alemania, contra Uruguay o con la hace un año virgen selección chilena. Llámese Copa del Mundo, Copa América o Copa Confederaciones, la albiceleste está hechizada.

Quizá sea la virgen de Jujuy vengándose de argentinos malagradecidos, tal vez sea falta de talento o sólo a los argentinos no les arde el pecho por jugar con la albiceleste, el caso es que ganar ya es un mito en la selección argentina, quizá algún día hasta saquen ese verbo de su diccionario.

Pero el ser humano, adicto a buscar culpables únicos y soluciones inmediatas, posa su dedo señalador en la espalda de un solo jugador. Lionel Messi carga en su espalda la loza de 23 años de derrotas continúas en el futbol argentino y la espalda de la pulga no está hecha para aguantar ese peso. Mientras otros jugadores son justificados por la mediocridad de su selección o equipo, a Lionel se le cuestiona por la falta de juego de conjunto de su selección y por las fallas de Higuaín. Se le pide que haga tanto, y acostumbra hacer tanto cuando se viste de blaugrana, que cuando es incapaz de realizarlo las críticas no cesan. La mayor de las quejas, el eterno llanto de los argentinos para con él siempre ha sido no sentir la casaca albiceleste. Es difícil de comprender que a pesar de que él siempre estuvo ahí, siempre fue de Argentina y jamás la pudo olvidar, la prensa y la afición le cuestionen eso.

La familia Messi buscó en Newells y en River Plate un apoyo económico y médico, alguien que les diera unos centavos para que su hijo, prodigio del futbol, pudiera crecer con la normalidad necesaria un ser humano funcional. Las puertas se cerraron, ni en Rosario, ni en Buenos Aires ni en el país que vio crecer al infante Lionel en general se dignaron a ayudarle. Fue el Barcelona, un equipo español, el que le abrió las puertas talento para poder desarrollarlo como futbolista genio desde los 13 años. Ya en el equipo él tuvo la oportunidad de darle la espalda al país que le dio la espalda y jugar por el país en el que se formó como futbolista y como figura. Pero Messi es tan argentino como Gardel o Evita, fue libre y nunca dejó de soñar con alzar una Copa como Maradona y darle alegría y fe al pueblo que lo vio nacer. Se decantó por Argentina en lugar de España, el corazón mandó sobre la comodidad y desde pequeño lideró a la albiceleste a ganar algunas copas.

¡AR-GEN-TINA! Ganó de la mano de Leo un mundial sub 20 y una medalla de oro, pero eso no saciaba a los aficionados y a la prensa que esperaban a un Maradona o a un Videla que les otorgara con su mano, divina o sangrienta, una Copa del Mundo. En cuanto llegaron las derrotas la prensa mentiras dijo de Messi, hizo creer a la afición que era un jugador burgués y nada más. ¿Cómo era posible que en el Barcelona hiciera de todo y en Sudáfrica ni un golecito nos dio? Nadie pensó que Maradona y su pésima selección de jugadores o nula capacidad estratégica tuvieran algo que ver. Otra vez Alemania y ahora ni a los tiempos extra se llegó, goleada 4-0 y a casa, Messi, un jugador de 23 años, fue equiparado con Maradona, Batistuta y Kempes, hombres retirados, evidentemente quedó a deber.

Lee también   Análisis táctico: La extinción del diez

maradona-abraza-messi

La prensa lo creyó Mesías y no entendía que su juego no fuera idéntico al del Barcelona, dónde se formó y perfeccionó un ideal de estilo que está marcado casi en su ADN por tantos años de práctica y tanto tiempo jugando con los mismos hombres. Esperaban que con Heinze triangulara como con Xavi y que con Maxi Rodríguez se entendiera como con Iniesta, y como no ocurría, de pecho helado no lo bajaban.

Si bien Messi tuvo demasiados partidos malos con Argentina, es lo normal, y nunca he visto que fuera por falta de intensidad. Hasta en la Copa América en casa, cuando decepcionó más que nunca, terminó de líder asistidor del torneo. Y corrió por balones como poseso.

Llevó de la manita a Argentina a una final de Mundial como nadie había hecho en 24 años, y aún así por “caminar” en la final y fallar un tiro libre en el 115´ lo crucificaron como al Mesías o a Evita. Luego llegaron las dos Copas América, en ambas fue el mejor del equipo, y de todas formas lo lincharon. Se convirtió en el máximo anotador en la historia de la selección, pero falló el penal decisivo que nunca nadie va a olvidar. Con el Barcelona igual acostumbra fallar, pero en Argentina siempre respondió en las tandas y la vez que falló fue la más dolorosa. Messi decidió irse, dar un paso al costado y dejar que alguien haga lo que él no pudo. La prensa apenas recapacita y le pide y le llora al astro porque no deje de alumbrarlos.

messi1

Pero no llores por Messi, Argentina, tú, país que le diste la espalda en su tratamiento, le reclamaste por no darte lo que pedías y exigías como un decreto. No llores por él, que lo dio todo y no lo logró. No llores por Messi, Argentina, que él ya lo hizo por ti. Llora por César Delgado, jugador increíble limpiado del mundial de 2006 por capricho de Pékerman y por todos los malos entrenadores que has tenido desde Bilardo. Llora por Lavezzi, quien no pudo jugar la final. Llora por Higuaín y su incapacidad de aparecer en grandes momentos con goles. Llora por los que se quedan y tendrán que aprender a jugar al futbol sin la cobija impenetrable que significa jugar junto a Messi y que siempre sea culpa de él y no de los demás. No llores por Messi, que él ya dio todo y además ni argentino es, ¿cierto? No llores por el que dedicó su vida a darte algo que no pudo, llora porque contigo está el alma de los que no van a dar su vida por ti.

¿Qué más puede hacer Messi para convencerlos de su verdad? Si quieren dudar sólo miren sus ojos y como lloran de tristeza, decepción y dolor.

Argentina, no llores por lo que perdiste y no supiste apreciar.

Argentina's Lionel Messi reacts during the Copa America Centenario final in East Rutherford, New Jersey, United States, on June 26, 2016. / AFP PHOTO / ALFREDO ESTRELLA