No soy antibarcelona
No soy antibarcelona

Yo disfruté ver hace unos 11 años al Ronaldinho que hizo que Merlín pareciese un mago de fiesta cumpleañera. Puyol, Deco, Giuly, aquellos estandartes del Barcelona eran respetados por todos. El Barcelona era un gran equipo antes de 2009. Si bien apenas tenían dos Champions ganadas con mucho sudor y juego, el Barcelona inspiraba respeto entre todos los fanáticos del mundo. El mundo era más estrecho. Los equipos eran más parejos y el futbol, nos parecía más bello, noble, épico y menos mecanizado.

Y fue entonces cuando el circo entró en funciones. Entre 2006 y 2009, el futbol fue casi todo de los ingleses. El Barcelona no figuraba entre los planes numéricos y financieros de UEFA. El inglés dominaba, llegaba a las finales de Paris (Arsenal), a la de Atenas (Liverpool), a la de Moscú (Chelsea y United), y finalmente a la de Roma (United). En 2009, un nuevo fenómeno desató la fiebre del Tiqui Taca. Los fanboys, chaqueteros y villamelones, aparecieron de entre la nada (como siempre lo hacen) y decidieron quedarse. Barcelona, con un juego de pase en corto y presión constante enamoró a propios y extraños, a gentiles, judíos y fariseos por igual.

Platini y Messi

UEFA, liderada por un inteligentísimo y maquiavélico Platini, desde 2007 buscó como subir los ya estratosféricos ratings de la Champions. Y entonces, resolvió que el espectáculo inglés era inglés. Un extra-europeo que no debería ondear la bandera del símbolo de unión más grande de Europa: UEFA. La Premier se comenzaba a embolsarse millones de millones de Euros, Libras, Yuanes, Rublos y Dólares. Todos querían estar en la Premier. El espectáculo más grande del mundo hacía ver a la poderosa Champions como un trofeo de consolación, una Copa más.

Platini no estaba de acuerdo, y se puso en marcha para destronar a los ingleses. En 2008, Platini descubre la potencia financiera y espectacular que representa el juego de posesión, toques, y balón a ras del césped: España gana la Euro. En 2009, otra muestra del poderío del espectáculo: Barcelona se alza en Roma como el nuevo César de este nuevo Imperio, luego de un escandaloso ascenso al trono.

Antes de la llegada del César al poder, el Senado Romano (muy lejos de ser perfecto) gobernaba democráticamente. Un puñado de poderosos reinaba por turnos. Luego, llegó Julio César, el general más poderoso políticamente, y luego de una polémica y corta guerra se proclamó César absoluto de Roma. El primer dictador de Suetonio. Barcelona como el César se alzó. Antes de él, se turnaban los grandes para ganar la Champions (Ajax, Bayern, Milan, Madrid), luego vino el Barcelona que política-, y comercialmente se ganó el apoyo de ese engranaje siniestro y corrupto que supone la UEFA y se instaló en el trono luego de un escándalo en Stamford Bridge.

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Barcelona Brych expulsa a TorresDesde que el Barcelona está en el trono, el apoyo de UEFA a través de esos chivos expiatorios llamados árbitros es evidente, y muy pocas veces gana el futbol, o talvez sólo la voluntad de desafiar al sistema. Recordemos al club de los Desahuciados. Recordemos a Thiago Motta, a Pepe, a van Persie, y a partir de hoy recordaremos a Torres.

El Barcelona, a lo mejor, también es una víctima. Talvez, Bartomeu y Rosell no saben nada y a la mejor no se llevaban con Platini. A la mejor, José María Villar es un federado que simplemente disfruta ver los colores azulgranas y su filosofía de juego. A como digo, puede ser que el Barcelona simplemente fue engullido por esas fauces que supone el marketing agresivo, el consumismo futbolístico, los contratos de televisión y las inversiones qataríes millonarias.

Quiero creer eso. Recordemos que algunas de las obras de arte y gestas nobles tenían una entidad maligna por detrás. Detrás de Leonardo da Vinci estuvieron los poderosos y criminales Medici. Detrás de la Revolución Francesa estuvo el maligno Robespierre. Detrás del Papa Francisco está el corrupto Vaticano. Detrás del Barcelona está UEFA.

No soy antibarcelona, el Barcelona es un gran equipo, lo respeto como un gran competidor y una pieza necesaria del reloj que supone el futbol mundial. Una entidad digna de cualquier enciclopedia mundial, con más identidad que muchos países del orbe. El Barcelona, como dijo Mourinho, no necesita la ayuda de UEFA. El Barcelona es demasiado grande para verse afectado por esa camorra de futbol organizado.