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Llega el día en el que el país se paraliza por unos minutos para entonar el mismo grito. Recordamos a aquellos que no sabemos dónde están y quisiéramos seguir viendo. Las calles se paralizan por ríos de personas que se unen para pedir lo mismo. En esta capital, desde la Calzada de Tlalpan hasta Reforma, desde Churubusco hasta 100 metros, de todos lados llegará la gente exigiendo, suplicando, esperando. Se juega el clásico nacional, un partido al que le falta todo menos manoseo.

Al mismo tiempo, se cumple un año de la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa. Estudiantes jóvenes que, de buena o mala manera, alzaron la voz exigiendo justicia y mejores condiciones para ellos y su comunidad. Los 43 desaparecidos sirvieron como el asta donde se izó la bandera de la revolución y el cambio. Pronto salimos millones de mexicanos a protestar por el mal gobierno y exigir justicia. Pronto se conocieron sus nombres, los testimonios de quiénes pasaban por ahí se hicieron virales, los artistas comenzaron a representar sus rostros y en las redes sociales los queríamos vivos. Más temprano que tarde en todo el mundo se supo que en México faltaban 43. Y luego, como si se tratara de un partido de la jornada 10 de la Liga Mexicana, a la gran mayoría se le olvidaron los cuarenta y tres, como antes se olvidaron que faltaban cuarenta y nueve de la guardería ABC, doscientos siete de Atenco, cuarenta y cinco de Acteal. Y así podría seguir contando.

Nos faltan mucho más que 43 estudiantes u once seleccionados nacionales capaces de ganar un partido de futbol. Veamos

Nos faltan líderes: Nuestros actuales cabecillas se encargan de hacer negocio y llenarse los bolsillos a través de todas las estratagemas baratas de mercadotecnia que les permitan recibir dinero con este espectáculo. Poco importa que una selección, una liga, un estado, un país, sea más rentable si se hacen las cosas bien y se entregan productos de calidad, ellos prefieren no desgastarse y hacer lo mínimo indispensable para que el futbol pueda subsistir, las ganancias siempre llegan, tan seguro como que siempre terminan ganando los mismos en las urnas. No existe visión a largo plazo, presas del “aquí y ahora”, los dueños del futbol en el país viven de promesas sin cumplir, de planes hechos al vapor, de conseguir todo el dinero posible antes de dejar el puesto y del mismo carrusel ineficiente e intrascendente de rostros. Mismo sistema, diferente cara. Mientras los líderes, grandes y pequeños, estén conformes, mientras todavía puedan vender la ilusión, todos salen ganando.

Nos faltan huevos: Para exigir que realmente se haga un cambio en este deporte. Como medios nos falta el carácter necesario para decir basta y buscar una mejora en el ámbito futbolístico. Nos da miedo buscar nuevas vías y buscamos repetir lo que se ha hecho siempre para atraer a las personas. Se busca llegar a más personas aunque eso signifique informar menos, se privilegian los tratos comerciales y se mantiene una línea clara imposible de trasgredir (apoyar a tales hombres siempre, criticar siempre a los mismos equipos, presentar esta información y dejar de lado esta otra). Convertimos a los lectores en scanners e imponemos nuestra opinión. También faltan usuarios congruentes que de verdad exijan un cambio en la forma de presentar noticias en el país. El internet es una gran herramienta que sirve para que todos conozcamos más cosas y de manera más rápida, pero nos aletargamos y paralizamos ante tantas opciones y siempre escogemos las mismas. Escogemos ver lo mismo que todos nos dan, dicho por la misma persona que ya conocemos, en lugar de experimentar e ir más allá, aprender algo nuevo, exigir algo nuevo, agradecer y compartir algo nuevo. Nos quedamos con la misma versión de los hechos, viendo los mismos memes que ya memorizamos, las mismas notas del mismo tema, leyendo las mismas opiniones que sabemos cómo van a terminar.

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Pero lo más preocupante es que nos falta memoria: Tenemos una amnesia colectiva brutal que nos impide recordar algo más allá del último acontecimiento viral. Una semana hablamos de alguna jugada o algún gol, y a la otra ya se nos olvidó completamente para idolatrar al nuevo ídolo en turno o apedrear al nuevo villano. Tenemos tanta información que asimilarla nos es imposible y siempre pasa algo que roba nuestra atención. El interés dura un día y se mueve. Escogemos al técnico de moda y lo queremos en la selección. Algún jugador hace un gran partido y de repente es material de selección. Ganamos algún torneo y se nos olvidan todas las cosas turbias que nos llevaron a ganar. Cada que hay un evento extraordinario los buscadores se revientan para buscar lo mismo que ya habíamos buscado sobre tal o cual jugador, tal o cual equipo… pero cómo el título es diferente y siete palabras cambian, todos creen que es nuevo, aunque sea lo mismo que leyeron hace semanas. Siempre ocurre antes de un clásico, recordamos que juegan ambos equipos para olvidarnos una semana después.

Y esta falta de memoria es lo que ha adormecido al país socialmente, no importa cuántos gritos, cuantas lágrimas y cuanta indignación nos haya causado algo, al final de dos semanas acaba el furor y guardamos nuestros ánimos revolucionarios para perderlos tras el primer meme, la película de moda o el pleito popular. La memoria sólo nos permite recordar una tragedia a la vez, hoy nos faltan 43, ayer nos faltaban 49, antier 45, el otro día 207 y algún día nos faltaran 50,000 y por dos semanas hablaremos de ellos, reventaremos las redes para leer la misma noticia con un título diferente y siete palabras acomodadas de manera diferente, pensaremos que es nuevo y pediremos que despierte México… como antes lo hicimos cuando sólo nos faltaban 43.

Pero a pesar de todo, hay algo de esperanza, por que a pesar de todas las trampas, mafias y limitaciones de nuestro sistema político, aún hay personas con poder que buscan hacer el bien, aún quedan gobernantes honestos, sigue habiendo mexicanos que destacan en su área y son reconocidos por todo el mundo. Hay futbolistas que dejan boquiabierto al mundo entero con su calidad.

Hay esperanza por que hay lugares en los que las personas buscan un cambio en la forma de hacer las cosas. Se crean contenidos nuevos y valiosos y son apoyados por las personas. Hay quienes se atreven a buscar información nueva, cronistas nuevos, espacios nuevos y los hacen crecer. Hay quienes peleamos por ser diferentes y darle al público algo más de lo que todos les dan. Hay quienes arriesgan su vida para informar la verdad, aunque esa verdad la sepan sólo unos cuantos.

Nos ha faltado memoria históricamente, pero puede ser que la comencemos a tomar, por que el 2 de Octubre aún no se olvida. El día que indignó a toda una patria por la represión brutal y descarada de la que era capaz el Estado y que ahora une al pueblo pidiendo justicia. El día que nos enseñó que aún contra todas las trabas del sistema, el futbol mexicano tiene esperanza.

Sí, nos faltan muchas cosas y nos faltan muchas personas. Pero como sociedad cada vez nos falta menos.