Ya que hablamos del bueno de esta historia toca el turno de la parte negativa: aquella que nunca quisiéramos escuchar.

#elpleititosReyna

 Ángel Reyna debutó con el América el 10 de octubre del 2004 ante el Necaxa; tenía 20 años y muchos le auguraban un gran futuro, que incluso, podría haber estado en el extranjero.

Reyna fue traspasado al San Luis y el jugador ayudó a salvar al equipo del descenso y llegó a la final del Clausura 2006, que perdió con Pachuca. Después de ello fue traspasado al Necaxa y regresó al América en el 2009. Hay que recordar que en ese entonces el San Luis y el Necaxa eran los hermanos menores de las Águilas, por lo que el joven Reyna debía foguearse para regresar al club poderoso, y así poder consolidarse como la figura que se esperaba.

Sin embargo, ya todos sabemos lo que ocurrió. Al jugador se le subió la fama a la cabeza y lo más destacado que logró con el América fue un campeonato de goleo (Clausura 2011) y la aquella frase de : «tenemos un Capitán de agua y una defensa de plástico».

Monterrey, Pachuca, Veracruz, Chivas y el segundo equipo del Rebaño ha sido el periplo de Ángel Reyna desde que salió del América.

Hoy, con 31 años y sin equipo, Ángel nos dio un ejemplo más de porque está en donde está

Reyna

No sabemos si los jugadores de Dorados no quisieron a Reyna en el grupo o él no quiso aceptar la oferta; pero mientras Layún acepta jugar en un equipo de segunda división para demostrar aquello de lo que es capaz, Reyna, que no ha demostrado nada en su carrera, pierde su última oportunidad en el futbol profesional.

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No se nos debe olvidar que Layún y Reyna compartieron por un tiempo el vestuario en América.

¿Por qué hay ahora tanta diferencia entre uno y otro?, ¿qué dejó de hacer Reyna?, ¿qué sí hizo Layún?

No se puede comparar a ambos jugadores porque no ocupan las mismas posiciones en el campo. No obstante, sí podemos afirmar que la calidad técnica de Ángel Reyna es, o era, infinitamente superior a la de Miguel Layún.

Éste es un claro ejemplo de que “el trabajo supera al talento”; mientras uno-Layún- se esforzó para pulir sus áreas de oportunidad, el otro-Reyna- se dejó llevar, no supo controlar sus emociones y se embriagó de fama y éxito muy temprano.

Hasta el legendario Vince Lombardi decía que “el único lugar donde el éxito está antes que el trabajo, es en el diccionario”.

Por ello, queridos lectores, los invito a que luchen y se esfuercen para llegar hasta sus sueños y metas, y no se conviertan en un Reyna cualquiera… Mejor saquen al Layún que llevan dentro de ustedes.

¡Felíz 2016!