¿Podrá Mandzukic romper la maldición del “nueve” en el Milan?

El dorsal “9” en la mayoría de los equipos representa a un delantero efectivo, fiero y en especial, goleador. Es el número que identifica al depredador de la defensa rival, una cifra que colocada a la espalda inspira inusitado temor en las zagas.

Milan, cuadro histórico del fútbol mundial, tiene unos cuantos “nueves” que han sido de leyenda:  Marco Van Basten, Jean Pierre Papin, George Weah, Patrick Kluivert, Roberto Donadoni, Zvonivir Boban, Roberto Bagio y el último, que parece haber dejado “maldito” el número: “Pippo” Inzaghi.

El ahora entrenador del Benevento, tras diez temporadas como rossonero, marcó 127 goles en 300 partidos. En su temporada de retiro, en 2011-2012, agobiado por lesiones y la edad, disputó solo siete partidos y un gol. Con esa diana, se despidió de una época fructífera para él y el club que incluyó tres ligas, una copa y dos Champions, más las respectivas supercopas locales y continentales.

Sin embargo, van ocho años y contando, en los que quienes han portado ese «9» han tenido actuaciones penosas. Parece un karma que se va acrecentando con el tiempo.

Pato se vino abajo al cambiarse el dorsal

Pato, el primer intento fallido.

Alexandre Pato, el supuesto heredero de Inzaghi, fue primero tocado por esta maldición y una evidencia que se debe solo al número. Llego en la temporada 2007-08 procedente del Sao Paulo y al costo de 24 millones de euros, con el dorsal “7” a cuestas. Firmó varias campañas de 18, 14, 19 goles sumando todas las competiciones.  En la 2012-2013 se le ocurrió la desafortunada ida de heredar el dorsal de Inzaghi. Solo jugó siete partidos entre todas las competiciones y marcó dos goles entre todos los torneos. Esa campaña, aparte de ser abucheado por los hinchas del Milan por su mal rendimiento, fue castigado duramente por lesiones en los muslos. Regresó a Brasil, con Corinthians y por un valor depreciado: 15 millones de euros.

La maldición llegaría a un canterano. Para la 2013-2014, regresó al club Alessandro Matri, un buen delantero formado en las granjas rossoneri  que al no tener espacio en el primer equipo (estaba Inzaghi, recuerden) fue cedido en varios clubes, incluyendo la Juventus, por tres temporadas, de 2010 a 2013. Tuvo decorosos registros de 9, 10 y 11 goles lo que llamó la atención del Milan que le repescó para el 2014. Se colgó la “nueve” en su primera casa y el resultado fue fatal: un solo gol en 18 partidos. Tras varias pasantías en clubes medianos (incluso un retorno a Milan, donde usó el dorsal 21), se retiró el año pasado.

Para enero 2015 Milan se embarcó en Mattia Destro, que firmó campañas de 11 y 13 goles con Roma y en la media temporada de la 14-15, llevana cinco. Por quince millones de Euros, Milan se embarcó en un jugador que en 15 partidos solo hizo tres goles. Todo con el “nueve” en la espalda.

Higuain no pudo marcar diferencia

Ni los consagrados pudieron

Pero en el semestre anterior a la llegada de Destro, Milan obtuvo una cesión por parte del Chelsea por el “Niño”, Fernando Torres, que en principio fue de dos temporadas. No arrancó desde el primer día, pero tenía su “9” garantizado en el dorsal. Entre lesiones y rendimientos pobres, Torres jugó 10 partidos con un solo gol y no llegó a navidad. Una extraña triangulación entre el cuadro inglés y el italiano permitió que regresara al Atlético de Madrid como cedido, pero propiedad del Milan.

El siguiente intento de los lombardos fue con el brasileño Luiz Adriano. Venía de hacer temporadas de 25 y 21 goles con el Shaktar Donekst ucraniano, incluyendo goles importantes a nivel continental. Se colgó el 9 del Milan y en 29 partidos, solo marcó seis goles. Tras esta situación, se marchó Jiangsu Sainty de China, pero por desacuerdos en el salario no pudo cerrar contrato. Regresó a Milan, y aunque se inscribió con el dorsal “7”, no pudo disputar ni un juego por lesiones y algunos flecos legales. Siguió su carrera en Spartak de Moscú y Palmeiras, donde recuperó su olfato goleador y hoy es finalista de Libertadores.

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Otro de los que hizo bulla fue Andrés Silva. Venía de hacer una fantástica campaña  de 21 goles y ocho asistencias con el Porto. Catalogado como la perla del fútbol portugués, llega para la campaña 2017-18 por la cantidad de 38 millones de euros, y claro, el dorsal nueve. Y aunque marcó ocho goles en la Europa League, quedó la sensación de deuda por marcar solo dos goles en la Serie A. Fue cedido al Sevilla, donde demostraba su fiereza a nivel continental, pero muy poco en casa. Volvió al para la 19-20, con el “27” a la espalda, pero solo duró un partido. Fue comprado por el Eintratcht Frankfurt, donde firma temporadas de 16 goles.

El portugués no mejoró el registro de su predecesor: el peruano-italiano Gianluca Lapadula, que en 28 partido hizo ocho goles en la 2016-17.

Hasta el mismo Gonzalo Higuain trató de aplacar la maldición del “9”. En agosto de 2018, fue cedido por la Juventus de Turín al A. C. Milan a cambio de 18 millones de euros por un año. De los que han llevado el dorsal “maldito” fue al que menos mal le fue: nueve goles en 23 juegos.  Aunque igual resultó insuficiente y fue transferido al Chelsea.

¡Claro que es el número!

Parecido a Alexandre Pato, el polaco Krzysztof Piatek llegó procedente del Genoa, con el que tuvo una espectacular temporada de 19 goles (y antes, en Cracovia, tuvo cifras astronómicas). Milan pagó 35 millones de euros. Con el “9” ocupado por Higuaín, Piatek se colgó el “19” y terminó una campaña decorosa con 11 dianas. Para la 2019-20, se le ocurrió la “brillante” idea de colocarse el “9” y mejor que no: cinco goles en 20 partidos. Devaluado y a mitad de temporada, Milan vio una oportunidad de negocio: aceptó los 20 millones de euros que le ofreció el Hertha de Berlin. Aún no consigue su mejor forma.

Ahora, siguiendo el camino de Zlatan Ibrahimovic, un jugador de cierta edad, con desparpajo y sin temor a nada, llega Mario Mandzukic.

A sus 34 años, con un carácter temerario, de ser seco y serio en demasía, se enfundó el nueve, que parece maldito. Mario parece no creer en supersticiones ni nada. Tras una experiencia en Al Duhall en Catar y unos meses sin equipo, llega, valorado en 2, millones de euros. En Italia, el croata con la Juventus (antes de irse al medio oriente) firmó temporadas de 10 a 13 goles.

Más que goles, en este momento Milan necesita de tipos como Zlatan o Mario, de carácter firme para mantener la cima, que tenga el alma dura para mantener a un vestuario de futbolistas en ascenso concentrados en los embates de Juventus e Inter, que tienen muchas más figuras y que no dejarán que los rossoneri vuelvan a la gloria.

Mandzukic se crió con el sonido de los disparos de fondo en la guerra de los Balcanes en la pequeña ciudad de Slavonski Brod hasta que su familia se refugió en Alemania. Por eso tiene un carácter firme y no le tiembla el pulso a la hora de marcar goles importantes, como el que metió en la final del Mundial de Rusia 2018 a su país.  Amén de lesiones que le ha ocultado a sus entrenadores para seguir jugando. Parece inquebrantable.

Esa sangre fría para cerrar partidos la necesita el Milan para rematar esta campaña, que puede ser histórica para los lombardos, por volver a la gloria después de mucho tiempo. Si Mario no le teme a las balas, tampoco a las maldiciones.