¿Por qué el fútbol olímpico masculino se juega con sub-23?

Capaz muchos se lo preguntan. Si hace décadas se vio el “Dream Team” de Estados Unidos en el baloncesto, con Jordan y compañía. Si los mejores tenistas, nadadores y hasta las mejores chicas del fútbol femenil van a los Juegos Olímpicos … ¿Por qué el fútbol de hombres tiene limitaciones?

Para resumir, es un duelo de “egos” entre FIFA y el Comité Olímpico Internacional, (COI). Es una disputa de popularidad entre los dos eventos deportivos más importantes del planeta.

Nos remontamos a 1908, cuando en Londres hizo su primera aparición en JJ.OO. el fútbol en los juegos modernos.  La FIFA daba sus primeros pasos, pero el montaje de la disciplina estuvo a cargo de la Football Asociation, o federación inglesa.

Participaron seis países con ocho equiós, con lo mejor de su repertorio: Reino Unido (medalla de oro), Dinamarca (medalla de plata), Países Bajos (Bronce), Suecia,  Hungría, Bohemia (selección del  Imperio Austro-húngaro) más Francia “A” y Francia “B”.

Uruguay campeona de 1924 y 1928

El fútbol se hizo interesante

A medida que pasaban las competiciones, se veía la diferencia de países que habían consagrado el fútbol como Reino Unido o la misma Dinamarca. Sophus Nielsen aún tiene el récord olímpico de 10 goles anotados en un mismo partido. Fue en el triunfo 17-1 sobre la Francia “A” en 1908.

Reino Unido volvió a ganar con facilidad en Estocolmo 1912 y Bélgica ganó en Amberes en  1920, la siguiente justa donde hubo fútbol. En Bélgica se notaron mucho más las diferencias entre equipos con profesionales y amateurs, como lo mandaba el espíritu olímpico. El caso más llamativo fue el Ricardo Zamora, golero de España y medalla de plata.

En esa edición, la FIFA acepta organizar el torneo y le da cierta oficialidad al reconocerlo “cómo un campeonato mundial”.  Por eso, Uruguay, campeón en París 1924 y Amsterdam 1928, reclama esas medallas de oro como “Mundiales” ganados. Luego de la instauración de los Mundiales, FIFA miró para otro lado y solo le reconoce los Mundiales de 1930 y 1950. De hecho en su escudo, la AUF incluye cuatro estrellas.

El éxito del fútbol se capitalizó en el Mundial Uruguay 1930, la tierra del bicampeón olímpico. La euforia desbordada por la competición les hizo ver temprano a la FIFA que había que divorciarse de los JJ.OO.

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La triple medallista de oro Hungría, en su versión de 1968

Soviéticos al poder

A la par el fútbol profesional comenzó a expandirse y eran notorias las diferencias. La FIFA quiso acogerse al mandato de amateurismo en la justa olímpica para proteger sus torneos. Y luego de la Segunda Guerra Mundial, logra imponer su mandato, a regañadientes del COI.

Esto, benefició a los países del bloque socialista-soviético, que siendo de un estado-deporte no tenían un toneo “capitalista y profesional” y podían llevar a sus mejores seleccionados. El COI también miró para otro lado, pues estos atletas comunistas le daban el brillo perdido.

Así, desde 1952 hasta 1980 ganaron solo países “rojos”:  Hungría en 1952, URSS en 1956, Yugoslavia en 1960, Hungría de nuevo en 1964 y 68, Polonia en 1972, Alemania Oriental en 1976 y Checoslovaquia en 1980.

De hecho, todas las medallas en esta ocho ediciones quedaron para la coalición socialista, excepto un bronce para Suecia en 1952, una plata para Dinamarca en 1960 y otro bronce para Japón en 1968.

 

Lio Messi, campeón de Beijing 2008

La solución: juveniles, sean quienes sean

Ante esta escandalosa situación, para los Juegos de Los Ángeles 1984, el Comité Olímpico Internacional sintió necesario un cambio en el torneo para reanudar el interés en él, por lo que aceptó el ingreso de equipos profesionales. La FIFA no aceptó la idea de tener un rival para su Copa Mundial, pero finalmente se llegó al acuerdo de que los equipos de continentes menos desarrollados futbolísticamente (África, Asia, Oceanía, América del Norte y América Central) pudieran tener equipos profesionales, mientras que los miembros de la UEFA y Conmebol se presentarían con escuadras juveniles cuyos jugadores no hayan disputado la Copa Mundial.

En 1984 se vio una vistosa final de países del otro lado de la Guerra Fría, como Francia-Brasil ( 2-1 para los europeos), pero en Seul 1988 se impuso de nuevo la URSS, a Brasil precisamente.

La solución vino en Barcelona 1992: deben ser selecciones sub-23, a excepción de tres “refuerzos” de edad libre. No importa de donde vengan o jueguen. Eso, le añadió competitividad al evento y se vieron ciertas figuras en cada verano olímpico. Ejemplos recientes: Messi y Neymar son medalla de oro en Juegos Olímpicos.

La pelea seguirá, porque el COI quisiera aumentar el espectáculo, pero la FIFA tiene un producto cada vez más Premium con los mundiales.  La disputa sigue