¿Por qué no hay técnicos africanos en las ligas top de Europa? Seis reflexiones

Hoy, hay 125 jugadores africanos en la Ligue 1 de Francia y 47 en la Premier League inglesa. Tres de los diez finalistas del Balón de Oro de 2020 fueron africanos: Mohamed Salah de Egipto, Sadio Mané de Senegal y Riyad Mahrez de Argelia. Y jugadores como Pape Diouf de Senegal, Michael Emenalo de Nigeria y Gerald Asamoah de Ghana han ocupado altos cargos gerenciales en grandes clubes como Chelsea, AS Monaco, FC Schalke 04 y Olympique de Marseille.

Sin embargo, queda una posición en la que los ciudadanos africanos están notablemente ausentes: como entrenadores en jefe. En las primeras divisiones de Inglaterra, España, Alemania, Francia e Italia, no hay entrenadores africanos.

¿Qué ocurre que esto aún no se ha podido revertir? Vamos con seis reflexiones.

1-Certficación rezagada

Quizás el primero de ellos sea la dificultad para obtener la certificación UEFA. El entrenamiento en Europa requiere un diploma oficial, pero mientras que las confederaciones de fútbol de Asia y América del Sur se han asegurado de que sus propios certificados sean reconocidos por la UEFA, la Confederación de Fútbol Africano (CAF) no lo ha hecho. Eso habla de la burocracia del sistema africano, que no se adaptó a los nuevos tiempos.

2-Programas viejos

Periodistas africanos argumentan que la UEFA no certifica los programas africanos por estar rezagados en el tiempo. A diferencia de otras confederaciones, en África muy pocas veces se hacen conferencias con invitados de Europa o Sudamérica, por ejemplo. En ese aspecto, necesita una revolución en el continente, en especial los países más pobres.

 

3-Falta de diversidad en las juntas

Varios de los futbolistas que llegaron de África se quedaron en donde hacían vida en Europa y se formaron en institutos UEFA. Pero quienes toman las decisiones aún no se atreven.  Según Ed Aarons, autor de Made in Africa: The History of African Players in English Football , uno de los aspectos críticos es la falta de diversidad entre los principales responsables de la toma de decisiones de los clubes. Esto, cree, los lleva a pasar por alto sistemáticamente a los candidatos de color. La Premier League intentó incorporar algo similar a la “Ley Rooney” de la NFL, la cual obliga a entrevistar para cualquier cargo a un porcentaje de representates de minorías étnicas. Se hacen las entrevistas, pero no se contrata.

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4-Falta de redes y contactos

Está el hecho de que los entrenadores africanos simplemente no tienen las redes que tienen sus homólogos europeos. Las políticas de contratación están influenciadas por agentes y otros intermediarios, y una de las razones por las que ha habido una afluencia reciente de entrenadores portugueses en Europa y el mundo es que muchos de los principales agentes, como Jorge Mendes, son portugueses. Pocos entrenadores africanos tienen el mismo tipo de acceso y promotores influyentes.

Aún se hacen presente los actos de racismo en los estadios

5-El color

Y sin ir más. Aún existen prejuicios sobre el color de la piel y el origen. En un principio, se estigmatizó al africano como un jugador de un físico envidiable y poca cabeza, obcecaciones que se han ido derrumbando con los futbolistas cada vez más técnicos que vienen del continente negro. Y si no son “pensantes”, evidentemente no serían buenos técnicos. No solo basta convencer a una junta directiva, también hay que convencer a toda una sociedad.

Omar Daf del Sochaux francés está golpeando la puerta de la élite

 

6-Los que viene tocando la puerta

Djamel Belmadi y Aliou Cissé cuentan con excelentes registros en la gestión de las selecciones nacionales de Argelia y Senegal respectivamente. Ex estrellas como Kolo Touré de Costa de Marfil, Michael Essien de Ghana y Samuel Eto’o de Camerún se están esforzando en la formación o han declarado su intención de ser entrenadores. Radhi Jaidi, ha entrenado a los sub-23 de Southampton durante años; y el ex defensa senegalés Omar Daf, que dirige de buena forma al Sochaux en la Ligue 2 de Francia (despertando muy  buenos comentarios) podrían romper la barrera paradigmática.

Con información de African Arguments