Javier Hernández es amado por muchos. Y odiado por otros tantos. No obstante, «el chícharo» no es tan malo como sus detractores dicen, pero tampoco es la estrella mundial que sus fans quieren vender.

Javier es un delantero que lucha, pelea y que se muere dentro del terreno de juego. Es capaz de bajar a recuperar un balón que él mismo había perdido. Es capaz de anotar goles hasta con la nuca. Sin embargo, también es capaz de fallar oportunidades que parecían un gol cantado.

Su salto de las Chivas hacia el Manchester United fue enorme. ¡Gigante!… Y aún así, Hernández respondió con creces en su estadía con el club inglés. En su primera temporada, que es la más difícil por la adaptación de un jugador, Chicharito fue decisivo para que su club conquistara títulos locales y disputara la final de la Champions League ante el Barcelona, el mejor equipo del mundo en ese momento.

El mexicano anotó un doblete, frente al Marsella, que significó el pase del United a los cuartos de final de aquella Champions en la que su equipo quedó subcampeón.

Muchos dirán que fue suerte. Otros tantos van a decir que al lado de las figuras de Manchester, «cualquiera lo hace».¡Pues no! Creo firmemente que Javier Hernández tiene mérito de llegar hasta donde ha llegado, y más si tomamos en cuenta que el jugador mexicano es «despreciado» en comparación con un argentino o brasileño.

En las siguientes dos temporadas con Ferguson, a causa de las lesiones y la férrea competencia interna, Hernández disminuyó su actividad con el equipo. Sin embargo, la mayoría de las veces que fue requerido, respondió. Si pensamos que Javier no hizo lo que debía porque no dribla como Messi, hace jugadas de fantasía como Neymar o tiene la zancada de Cristiano, pues entonces nunca nos dejará satisfechos.

Cuando llegó David Moyes al equipo, el panorama del mexicano ,y de todo el conjunto en general, fue más complicado y empezó a dudar de sí. Después aterrizó Van Gaal en Manchester, y Javier tuvo un problema mucho más grande.

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Al final Hernández se fue cedido al Real Madrid y cumplió, a secas. ¡Qué si fue por negocios de Florentino!, la mercadotecnia o lo que haya sido, Chícharo tuvo la oportunidad de jugar en un club histórico y, como persona inteligente que creo que es, aprendió bastante en su paso por España, en donde fue un suplente que no fue tomado en cuenta por Ancelotti hasta que al italiano no le quedó más remedio.

El mexicano anotó goles con el equipo al final de la temporada y algunos de ellos fueron importantes, como aquel frente al Atlético en la Champions League. No obstante, en los pocos minutos que disputó, Hernández también erró algunas ocasiones claras frente al marco.

Y no. No estoy pidiendo que sea perfecto, pues nadie de nosotros lo es. Sin embargo, cuando compites por un lugar contra tipos como Rooney, Van Persie, Benzema o Bale, estos errores que a veces tiene el delantero azteca, acaban por marginarlo porque la competencia es altísima en los clubes de prestigio.

Por ello creo que el pase de Javier Hernández al Bayer Leverkusen es idóneo y perfecto para su carrera. En este equipo, el delantero no tendrá la exigencia que tuvo en sus otros clubes; podrá sentirse «importante y feliz» como lo expresó durante su presentación. Fallará muchas ocasiones de gol, seguro. Meterá otros tantos, también eso es seguro. Sin embargo, si el mexicano sigue mostrando esa hambre de lucha que tiene, el Leverkusen puede ser un salto y tal vez, la última oportunidad que tenga Chicharito para regresar a un grande de Europa.

Mientras tanto, ¡Herzlich willkommen in Deutschland lieber Erbschen! 

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