Queen Park Rangers y el conmovedor cambio de nombre de su estadio

 

Queen Park Rangers hizo algo insólito en el mercantilista mundo moderno: en abril de este año, propuso a sus aficionados nominar a alguna organización de caridad local para cederles el nombre comercial del estadio Loftus Road por la temporada 2019/2020.

Este equipo de la Championship (segunda de Inglaterra) iría a contracorriente de la tendencia actual, que va por arrendar el nombre de la cancha a una gran empresa por varios millones de dólares.

Ya en mayo había una lista reducida de cinco organizaciones finalistas. Todas debían tener impacto local y que el renombramiento les sirviera para impulsar su cometido. Quedaron en la shortlist:  Action West London, Shepherds Bush Families Project and Children’s Centre, The Grenfell Foundation, The Upper Room y Kiyan Prince Foundation.

Esta última movió fibras y se llevó un abrumador 63% de los votos. El estadio fue reinaugurado con este nombre el pasado fin de semana con el arranque de la temporada liguera. Generó mucha conmoción, recuerdos, lágrimas y aplausos.

Pero, ¿por qué ganó con tantos votos? ¿Qué trae esta fundación? Primero, hay que hablar del nombre que le da sentido a esta organización: Kiyan Prince.

Prince tenía físico y técnica para triunfar pronto en el fútbol

Una vida que nunca se debió ir

Prince, en 2005 y a sus quince años era un atacante prometedor. Queen Park Rangers se fijó rápido en él y lo incorporó en sus filas. En 2006, a los 16, por su buen rendimiento estaba a punto de firmar como profesional.

El 18 de mayo de 2006, Kiyan estaba muy emocionado. Siendo jueves, debía ir a la escuela como era costumbre y en la tarde, pasar por QPR para retirar un premio. Tímido, le costaba hablarle a las chicas, pero muchas gustaban de él. Y más, con el destino trazado a ser una estrella del fútbol.

Pero en la salida de la London Academy School en  Edgware, le aguardaba la ira acumulada de otro adolescente, expulsado varias veces de la institución. Hannad Hassan, hijo de somalíes, sometía, como era costumbre, a compañeros más indefensos.

Ahí, aprovechando la robustez de su cuerpo, Prince pidió dejar el bullying aplicado a sus amigos. Haciendo caso omiso, Hassan lo golpeó y el joven futbolista reaccionó. El pandillero, para evitar la vergüenza de la derrota y que traía consigo la consecuencia de la pérdida del “respeto”, sacó un cuchillo y lo apuñaló justo en el corazón.

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Falleció dos horas después en el  Royal London Hospital de Whitechapel. Su madre, Tracy Cumberpatch, nunca llegó a tiempo para ver sus últimos minutos de vida. “Si no llega mamá, díganle que la amo”, fueron sus últimas palabras al verse desfallecido.

“Era mi mejor amigo, estaba tratando de detener una pelea. Era muy educado, el más honesto de la escuela. Él menos que nadie merecía esto”, sollozaba Charlie Thomas cuando la prensa le pedía testimonios del hecho.

En julio de 2007, el conflictivo Hassan fue condenado a cadena perpetua. Se detectó que este joven, hechizado por la cultura de pandillas somalíes, ya había amenazado a otros compañeros con su cuchillo y había sido suspendido por orinar el escritorio de un maestro delante de los alumnos.

Ese año, entre el asesinato y la condena, fue duro para la familia Prince, en especial para su padre Mark. Campeón internacional de boxeo, Mark encontró el deporte como la salida a los problemas de los estratos pobres, de la calle, de los vicios y la delincuencia.

El padre de Kiyan, con una OBE

Ira bien conducida

Deseos desmedidos de venganza, de usar sus potentes puños contra aquel que le quitó lo más valioso invadían constantemente su pensamiento. Aparte, que afloraba su instinto de arrabal que parecía haber sido domado por años.

Pero, al imponerse la justicia, Mark decidió emprender un camino más productivo. Levantó la Kiyan Prince Foundation en el mismo 2007, una  organización sin fines de lucro que como explica su misión y visión:

“Trabajar con los jóvenes para aumentar la conciencia y abordar las consecuencias del crimen con armas de fuego y cuchillos a través de la educación. Su objetivo es empoderar a los jóvenes mediante la promoción de un sentido de pertenencia, autoestima y propósito que se puede encontrar fuera de la cultura de pandillas y el comportamiento ofensivo a través de Acceso a actividades de diversión y prevención”

Su labor, efectiva, le llevó ser reconocido por la Orden del Imperio Británico (OBE). Sin embargo, qué mayor reconocimiento que el estadio donde debió jugar Kiyan lleve su nombre y que la gente, la feligresía del QPR, haya impulsado esto para hacer inmortal a un goleador que dio su vida por los demás.