Inicio Columnas FS RetroSapiens: Marco Van Basten, el Cisne Naranja

RetroSapiens: Marco Van Basten, el Cisne Naranja

«Si Dios ha decidido que ya no puede jugar mas, sera por que no quiere mas goles bellos», así se expresó Maradona el día que abandonó para siempre las canchas El Cisne de Utrecht

Nació el 31 de Octubre de 1964 en la ciudad de Utrecht, famosa por sus ferrocarriles, su paisaje y sus catedrales. La ciudad más católica de todo Países Bajos vería nacer a un hombre divino que tendría un destino trágico.

Llegó al Ajax de Ámsterdam con sólo 17 años de edad, luego de pasar por dos equipos locales de poco renombre. En su debut (3 de Abril de 1982 contra el NEC) sustituyó al mismísimo Johan Cruyff y no se tardó ni veinte minutos en estrenarse como goleador con la camiseta del Ajax, un salto increíble que le permitió dar un cabezazo certero a la base del poste. El cisne comenzaba a volar.

A los 19 años ganaría su primer título de goleo con el Ajax, anotando 28 goles en 28 partidos. La costumbre de ganar títulos de goleo la mantendría hasta su última temporada en Holanda (1987), ganando cada año el premio a máximo goleador. Cuando dejó al equipo de Ámsterdam para emigrar al Milan, había anotado 152 goles en 172 partidos, fue tetracampeón de goleo del país, ganó tres ligas, tres copas y una recopa, ésta fue la primer copa europea del Ajax en 14 años. Sólo tenía 22 años.

vanbasten_ajax_712

En Milan encabezó la delantera de uno de los equipos más memorables de la historia. Con Berlusconi en el poder y un desconocido y obsesivo Arrigo Sacchi en los controles, Il Diavolo comenzó a dar la nota en Italia. Sacchi convirtió el futbol defensivo en un arte que generaba juego, adelantó sus líneas de defensa y convirtió el fuera de juego en una trampa mortal para cualquier equipo que osara mandar un trazo largo. Hizo pequeño el campo y fácil la presión.

Van Basten comenzó como el recambio de Virdis y en su primer partido anotó gol, de penal contra el Pisa. Pero ese año vendría su primera lesión seria. Un esguince en el tobillo derecho lo tuvo marginado casi toda la temporada, en la que sólo pudo jugar 11 partidos y anotar 3 goles. Aún así, los lombardos se alzaron con el campeonato de la Serie A, por encima del Nápoli de Maradona.

En la semifinal de la Eurocopa de 1988, la suerte le pondría enfrente a la mismísima Alemania. El partido fue como un negativo de la final de 1974. Se adelantó Alemania de penal gracias a Matthaus, Koeman lo empató por la misma vía. El partido se cerró, nadie quería perder, los tiempos extras estaban cantados, hasta que al minuto 88 Van Basten se barrió para llegar a un pase de Wouters. La venganza estaba consumada, Alemania se despedía de su Eurocopa.

En la final Holanda y la URSS se enfrentaron, Marco Van Basten nos regaló el mejor gol de volea de la historia de las finales. La Naranja mecánica se revelaría por una vez al destino y ganarían algo importante. Maco Van Basten colocó en su cabeza la aureola de un santo, San Marco. El balón de oro de 1988 lo avalaba.

Lee también   Los aliados del "Tata" en el "Tri"

En 1989 los rossoneri alzaron la Copa de Europa tras arrasar en semifinales con el Real Madrid por global de 6-1, dos goles de Van Basten incluidos. En la final, ante el Steua Bucarest, ganarían 4-0, con otro doblete de San Marco. Terminaría campeón goleador del certamen con 10 goles en 9 partidos, el tulipán fue balón de oro por segunda ocasión.

La siguiente Copa de Europa fue más difícil de obtener, el Milan se estaba cansando de Sacchi y los equipos ya conocían sus secretos, pero hay santos que escuchan plegarias y Marco Van Basten era de esos. Los goles del holandés no cayeron a racimos, pero los pocos que se dieron, fueron en momentos clave. Sus tantos eliminaron al Real Madrid, Mechelen y al Bayern antes de ganar la final al Benfica. Desde entonces, ningún equipo ha conseguido el bicampeonato europeo.

El enorme Milan cayó estrepitosamente y Marco Van Basten volvió a lesionarse, pero regresaría en la temporada 91-92 con otra excelente campaña. Con Capello al mando, y concentrados sólo en la liga, Marco terminaría como campeón de Italia en 1992, líder goleador de la Serie A y recibiría su tercer balón de oro. Todo esto no se vio opacado por el penal fallado en semifinales de la Eurocopa contra Dinamarca.

Llegó 1993 y la leyenda del Nureyev del Calcio le dio lugar a la tragedia del delantero con tobillos de cristal. En un partido contra el Ancona tuvo que salir por una enorme molestia en los tobillos, la recuperación sería tan larga que no se le permitiría jugar en esa temporada. Pero Van Basten se negó, recurrió a ejercicios forzados y pudo ser titular en la final de la Copa de Campeones de Europa, sólo para ver en primera fila coronarse al Marsella. Tenía 28 años, y su lesión no lo dejaría volver a jugar. Se perdió el mundial de 1994, y se retiró definitivamente del futbol en 1995, en un partido de homenaje, tenía sólo 30 años y las canchas extrañarían su elegancia, su porte, su velocidad, su eficacia.

Marco Van Basten hizo cosas increíbles en la cancha, y demostró que la potencia y la clase no están peleadas. Era reconocido en el mundo por su letal remate de cabeza, su habilidad para driblar porteros, sus excelentes tiros de media distancia, su elegancia para definir y su capacidad de aparecer en los momentos importantes. Si sus tobillos hubieran sido de un material más resistente que el cristal, sus goles habrían opacada al mismísimo fenómeno.