La República de Zaire, un país que fue gobernado por un dictador con mano de hierro desde el principio y hasta el fin de su corta historia antes de convertirse en la República Democrática del Congo pasará a la historia del deporte por ser el primer representante del África negra, la que está debajo de las dunas del Sahara en una fase final de Copa del Mundo cuando Los Leopardos aterrizaron en el Mundial de Alemania ’74, pero sobretodo por haber sido sede de una de las  mejores peleas de box en la historia del deporte.

La pelea estaba en mente de Don King, y fue su primer gran evento dejándose conquistar por la labia del dictador africano Mobutu quien entre su megalomanía quería mostrar a Zaire al orbe y convertirlo en otra Riviera francesa para que turistas galos, belgas y de todo el mundo visitaran la jungla del país francoparlante. El trato estaba hecho y a Don King se le ocurrió nombrarlo Rumble in the Jungle (Rugido en la Jungla) que en inglés rima a la perfección y aderezarlo con el mayor concierto de música africana, soul y blues que se recuerde con estrellas como Celia Cruz, The Spinners y B.B King en el reparto, el gran documental Soul Power da muestra de ello. It’s showtime!

George Foreman y el poderío de un mamut de la edad de hielo no tenían gran diferencia. El texano de 25 años campeón del mundo de los pesos pesados con 40 peleas ganadas, 37 por nocaut encabezaba las apuestas en Las Vegas por 3 a 1. George tenía el mejor récord en la historia de los pesos pesados, mejores números que John Sullivan, que Jack Dempsey, era mejor que Joe Louis y que Rocky Marciano. Foreman hizo pedazos a Smokin’ Joe y era el mejor de todos. Solo un milagro podía hacer que un Muhammad Ali “viejo” con 32 años, que buscaba el renacimiento de su legado después de la suspensión de 4 años por negarse a ir a una guerra que sentía ajena se saliera con la suya. Pero los milagros se trabajan, nada está en manos de la suerte y Ali lo sabía a la perfección. Cassius Clay no llegó a Zaire, pero cuando Muhammad Ali aterrizó en África 55 días antes de la pelea lo primero que hizo fue alejarse de la ciudad y estuvo en la aldea de N’Sele a 50km de Kinsasha entrenando sin parar y preparando la estrategia. Se levantaba diario a las 4:00 am para salir a correr, llegaba a desayunar, a medio día veía una película, tomaba una siesta, entrenaba en un gimnasio improvisado y al finalizar su comida daba un paseo por el río para ir a dormir puntual a las 10:00 pm después de una cena ligera. Su única queja era que extrañaba comer helado, de lo demás siempre se sintió como en casa, con una pequeña familia con él durante esos días. Hizo que la gente de Zaire realmente sintiera aprecio por él.

El 30 de octubre de 1974 Ali partió a las 2:00 am hacia el Stade du 20 Mai en Kinsasha ya que el primer campanazo estaba pactado a las 4:00 am. Don King consiguió que Mobutu cediera con el horario y el Madison Square Garden en la Gran Manzana y gran parte de televisores en Estados Unidos estaban esperando ver el combate en una hora adecuada para ellos. Cuenta la anécdota que antes de salir de la aldea, The Greatest pidió hablar por teléfono con su mentor Cus D’Amato para pedirle un consejo final. “El miedo es como el fuego, puede quemar tu casa o puede cocinar tu comida” le dijo, y así Muhammad sabía que la hora había llegado.

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Diez años antes Ali ganó el título de los pesados a Sonny Liston en Miami y la cruzada para recuperarlo tras su castigo era una epopeya. Con Foreman al frente, la mayor preocupación del equipo era qué iban a hacer si Ali salía lastimado ¿Habrá un buen hospital en Zaire? ¿Habrá que preparar una avioneta para ir a París de emergencia?

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La estrategia de Ali durante la pelea rompió todos los cánones del boxeo y cambió el deporte de los puños para siempre. Muhammad Ali dejó de ser un bailarín del ring e imitar el vuelo de una mariposa para fajarse a los puños con un mastodonte que era el mejor de su categoría, sin embargo, a pesar de que recibió una buena carga de metralla del de Houston nunca se puso al tú por tú con él, sino que usó las cuerdas de una forma sorprendente para cansar a su oponente y como el mejor cirujano propinó golpes fortísimos con una exactitud matemática en la humanidad de Geroge que lo fueron mermando dramáticamente. En el estadio se escuchaba al unísono: “Ali bomaye!” (Ali ¡Mátalo!) y round tras round el plan fue dando frutos hasta que en el segundo minuto del octavo asalto Foreman cayó tras una serie de ráfagas recibidas en el centro del ring, el campeón trató de levantarse con las piernas temblorosas pero no alcanzó a superar la cuenta de 10 del referee Zack Clayton. La estrategia de Ali de bloquear usando el balance las cuerdas para cansar a su oponente para después contraatacar como un león enfurecido dio resultado y logró la hazaña que solo Floyd Patterson había hecho antes: Perder el título de los pesados y recuperarlo.

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Al finalizar la pelea una lluvia monzónica, casi bíblica cayó sobre la capital de Zaire y el nuevo campeón regresó junto con su esposa Belinda a la aldea para preparar el regreso, la multitud lo acompañó durante todo el camino, niños corriendo, madres alzando a sus bebés esperando que Ali los tocara y adultos ofreciendo cánticos fue el paisaje que Belinda y Muhammad vieron durante los 50km que separaban N’Sele de Kinsasha.

La era de Muhammad Ali ante todos los pronósticos no había finalizado. Rumble in the Jungle puede pedir el título de la mejor pelea en la historia del boxeo, aunque también está Thrilla in Manila (Suspenso en Manila) contra su némesis Joe Frazier que es otra historia.

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George “Big George” Foreman, después del agarrón en Zaire entró en depresión y pasaron muchos años para que regresara al ring. Ofreció algunas peleas más pero nunca más volvió a ser el mismo, se recuerda en especial la que tuvo con Evander Holyfield en 1991 hasta que en 1994 rompió el récord del boxeador con más edad en conseguir el título de los pesados y el púgil que mas tardó en recuperar el cetro (20 años tras la derrota con Ali) cuando derrotó a Michael Moorer en Las Vegas a los 45 años.

Tras su retiro formó como buen texano una exitosa empresa de carnes y parrillas además de convertirse en reverendo. Fue uno de los mejores amigos de Muhammad Ali, tanto que fue uno de los elegidos para tener el honor de cargar su ataúd junto con Will Smith, Lennox Lewis y familiares cercanos.

Muhammad Ali fue un rockstar, un bocazas, el mejor boxeador, disciplinado, activista (a su peculiar estilo) al nivel de Mandela y el mejor atleta de la historia moderna del deporte junto con Michael Jordan y Pelé. Hay un antes y un después en las disciplinas de cada uno de ellos, pero el caso de Ali es especialmente sobresaliente. Rumble in the Jungle solo es un capítulo más en la biografía de El Más Grande.