Sialkot, la capital mundial del balón

Posiblemente, el balón que tengas en tus manos, primero pasó por manos pakistaníes. Sialkot, ciudad de un poco más de medio millón de habitantes es capaz de fabricar más del 60% de balones que se venden en el mundo.

A la sombra de la maquinaria de China (sobreexplotadora y serializadora), Pakistán, un país que se pasea por los últimos cincuenta puestos del ranking FIFA, es el principal proveedor de pelotas del planeta, desde la que usan los niños hasta las “FIFA Pro A” que se usan en altas competiciones. Adidas, Nike, Puma y muchas otras hacen sus esféricos en alguna de las 2.000 empresas que se encargar de coser, cortar paneles y probar de forma científica el balón.

En esta ciudad, parte del triángulo industrial pakistaní, la manufactura de balones provocó que se abriera un aeropuerto en la ciudad para poder exportar mejor los miles de balones que se producen al día. Aseguran que abolieron la explotación infantil y que la fabricación de balones ha traído bienestar y seguridad social a la población.

“Esto es una cultura. Si le preguntas a tu hijo qué quiere ser de mayor, seguramente no te dirá que doctor, sino exportado de pelotas“, afirma un empresario de la zona a la agencia EFE.

¿Por qué Sialkot?

Desde finales de la centuria de 1800, Sialkot se convirtió en un sitio especial para los balones, por la buena mano de obra y la calidad de los cueros. Cuenta la leyenda, según el estudioso del fútbol Sebastián Alaracón, que oficial británico (recordemos que Pakistán fue colonia inglesa) pidió a un zapatero que arreglara un balón que había traído de su suelo natal.

El esférico quedó reparado con tal perfección, que le encargó más e incluso, logró hacerse fama en el Reino Unido. La tradición por la elaboración de pelotas habría nacido.

Sin embargo, pasaría mucho tiempo para que estallara el boom de Sialkot como epicentro del balón en el mundo. Fue en 1981, cuando FIFA y Adidas le encargaron la fabricación del Tango para el Mundial de España 1982. A partir de ahí su fama fue en ascenso.

Esa misma exposición global permitió señalar los casos de explotación de menores (miles de niños eran forzados a hacer balones antes del boom) y por ende, mejorar las condiciones económicas de trabajo.

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Tradición e innovación

Sialkot no se quedó en el pasado. Hay una empresa puntera en el ramo, llamada Forward Group, de la cual se desprende Forward Sports, la rama de balones. Desde 1991 le han metido de lleno al producto.

El ingeniero civil Khawaja Masood Akhtar, luego (según la leyenda urbana) de ser explotado como niño cosiendo balones, empezó a estudiar la dinámica de los mismos y fundó su fábrica con algunos ahorros. Fue difícil abrirse paso en el duro mercado de Sialkot, con empresas de más trayectoria, pero, con 50 empleados apenas, le prometió 1000 balones al mes al gigante Adidas y ganó la concesión en 1994.

Hasta 2003, la mayoría de los procesos de producción involucrados en la producción de bolas cosidas a mano eran manuales. Al comprender eso, Masood diseñó una estrategia para su enfoque empresarial mediante la implementación de maquinaria, supervisada por maestros del balón. En 2007, Forward logró otro hito tecnológico: desarrolló con éxito la tecnología de unión térmica para producir localmente balones de fútbol de 32 paneles unidos por calor. Ha ganado múltiples premios empresariales y hoy se jacta de hacer 750.000 balones por mes para distintas marcas.

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Las amenazas

China, con voraz producción en masa de cualquier cosa, representa la principal amenaza a la simpática Sialkot. Sin embargo, por los estándares de calidad de las fábricas, siguen los pakistaníes liderando el mercado.

En otro aspecto, Sialkot y sus industrias procuran estar divorciados del fútbol de su país. ¿Algo ilógico, no?  Donde se hace la principal herramienta para el juego, no es ni potencia regional. Ha llegado a estar en el puesto 199 (de 211) del Ranking FIFA. El Sialkot City FC ni siquiera juega en la pobrísima primera división de Pakistán.

Tampoco la selección nacional brilla mucho y hay pocos proyectos de desarrollo. La federación pakistaní es acusada constantemente de corrupción y suele escudarse en que no se le presta apoyo suficiente por existir dos deportes más populares: Criquet y hockey sobre césped.