Sismo en el fútbol europeo

El domingo fue demasiado agitado y el lunes amaneció con reacciones de frustraciones e ira: La Superliga de Europa, el evento más elitista del fútbol mundial ya tiene forma y sentido y ha ocasionado un sismo en el fútbol europeo que amenaza con ondas expansivas al resto del planeta.

Milán, Arsenal, Atlético de Madrid, Chelsea, FC. Barcelona, Inter de Milán, Juventus, Liverpool, Manchester City, Manchester United, Real Madrid y Tottenham Hotspur son la docena de equipos que se adhirieron a la iniciativa de crear un torneo fuera de las competiciones locales y las continentales que son manejadas por los entes reguladores del fútbol profesional.

La idea es obtener más recursos que lo ofrecido por UEFA a través de su producto Premium, la Champions League. De enganche, los equipos recibirán una subvención neta por adelantado de aproximadamente 3.500 millones de euros (unos US$4.190 millones).

Real Madrid fue el encargado de oficializar la noticia. Con Florentino Pérez como presidente del club blanco y primer presidente de este experimento, lanzó el primer comunicado oficial de esta competición, que “empezará lo antes posible”, es decir, para agosto ya había este engendro de los millonarios.

¿Quién está detrás? La codicia de los clubes debe tener un sustento. Según publicó Reuters, un portavoz de JP Morgan informó  en un escrito la implicación en la nueva competición, que en principio empezará el próximo agosto.  Los clubes participantes se han comprometido a fijar «criterios financieros de sostenibilidad» y acordarán un «marco de gasto», como actualmente ocurre con el fair play financiero en las competiciones de la UEFA.

A cambio de estas medidas, la organización dará 3.500 millones de euros en un solo pago a los clubes participantes, en su conjunto, que estará «dedicado únicamente a acometer planes de inversión en infraestructuras y compensar el impacto de la pandemia de la covid en el futbol europeo«. Cifras iniciales que están por encima de los emolumentos que perciben los clubes actualmente por su participación en la Champions League.

En cuanto a difusión, DAZN se ha mostrado interesada en adquirir los derechos de esta competición que dinamita las ilusiones de los clubes europeos más pequeños.

Formato de la competición de la Superliga

El diario español Marca, quizás de los más cercanos a Florentino Pérez, ha sido de los primeros en informar cual sería el formato:

-Participarán 20 clubes, los 15 Clubes Fundadores y otros cinco equipos adicionales que se clasificarán anualmente sobre la base del rendimiento de la temporada anterior. De momento, ya hay 12 equipos fundadores y que participarán en la primera edición: Real Madrid, Barcelona, Atlético, Milan, Arsenal, Chelsea, Inter, Juve, Liverpool, Manchester City, Manchester United y Tottenham.

Todos los partidos se jugarán entre semana, todos los clubes seguirán compitiendo en sus respectivas ligas nacionales, preservando así el calendario tradicional que está en el centro de la vida de los clubes. Aquí hay un tema, porque las ligas rechazarán la competición de los clubes que se marchen a la Superliga.

Lee también   Brasil 2014: Luiz Felipe ha reprobado

-La temporada comenzará en agosto con la participación de los clubes en dos grupos de diez, que jugarán partidos de ida y vuelta; los tres primeros de cada grupo se clasificarán automáticamente para los cuartos de final.

Los equipos que terminen en cuarta y quinta posición jugarán un playoff adicional a doble partido. Posteriormente se jugarán playoffs de doble partido a partir de cuartos para llegar a la final, que se disputará a partido único, a finales de mayo 2022, en una sede neutral.

UEFA y FIFA al rescate del futbol europeo

Incluso, antes de que se hiciera oficial la medida, la UEFA y FIFA respondieron con fuerza. Primero, la UEFA, abrazada con la Liga Española, Lega Calcio (Serie A) y Premier League rechazaron la medida y prometieron medidas contundentes.

FIFA, anunció todo su poder: Apartará a los clubes de cualquier otra competición y no permitirá a sus jugadores participar en sus selecciones nacionales, ni torneos continentales ni mundiales.

PSG y Bayern estaban invitados y han sido de los más notorios en rechazar. PSG tiene un motivo claro: Conviene recordar que la cadena beIN Sports, con Al Khelaifi, dueño del PSG, también a la cabeza, ha llegado a un acuerdo con la UEFA para volver a retransmitir la competición hasta 2024, junto a Canal Plus. La cadena lo hizo oficial además el pasado mes de marzo: 104 partidos serán retransmitidos por la cadena con sede en Doha pero con una importante presencia en el país galo con beIn Sports Francia.

Nasser al Khelaifi, por otro lado, es miembro del Comité Ejecutivo de la UEFA y mantiene una estrecha relación con el presidente Aleksander Ceferin. Demás está decir que es un “embajador” de Catar, que albergará el Mundial en 2022 y no conviene estar mal con la FIFA.

Bayern, por su parte, son alemanes, y siempre han estado en contra de la edificación de una competición de esas características.

Un cambio a la desesperada

Ayer también fue anunciada a primera hora en Europa los cambios para la Champions League, para intentarla hacer más atractiva.

En la máxima competición se disputarán diez partidos en el formato Liga.  No habrá división por grupos, sino que será una Liga virtual de 36. Cada equipo, según su ranking, jugará dos encuentros ante otro de sus iguales, tres ante conjuntos del bombo 2, tres ante los del bombo 3 y dos antes los del bombo 4. Se clasificarían para octavos directamente los ocho mejores y habría un playoff entre el noveno y el vigesimocuarto para saber los otros ocho clasificados. Los perdedores de ese playoff irían a la Europa League.

Se baraja jugar los jueves y se estudia el retorno del Final Four, que dio buenos resultados en la pandemia, el año pasado.

Sin embargo, las cuotas de dinero siguen siendo insuficientes para los grandes. Y al final, los pequeños siguen siendo los perjudicados. Podría morir el fútbol europeo tal cual como lo conocemos